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domingo, 30 de marzo de 2008

Indignado

No pensaba escribir más en este fin de semana, tal como estaba el día, sabía que no iba a encontrar a nadie con quien jugar y no me equivoqué, pero resulta que a veces pienso que los humanos no nos merecen, que algunos son tan irracionales que no deberían dejarles tener un perrito en su familia. Estoy realmente indignado y dolido, os contaré...
Salimos a pasear cuando aún caían unas gotitas de agua, pero se intuía que el sol nos daría calor al menos unos minutos para tener un paseo agradable. Estabamos papi y yo en la parte superior del recorrido -ultimamente papá escoge una calle por encima de donde vive mi amiga Tola para pasear, y él cree que no me doy cuenta, que mi olfato no me permite saber donde vive mi amiga-, cuando me volví por que algo llamó mi atención, y entonces le ví. Era un Carlino grandote que caminaba sujeto a la correa de su amo, y digo bien lo de grande ya que no solo era más alto que yo, sino que creo que también me doblaba en peso.
Sé que no debía hacerlo, pero las ganas de entablar amistad con un nuevo perrito pudieron más que mi prudencia y salí corriendo en dirección a él, cruzando la calle sin mirar si había coches. Esta vez tuve suerte pero tengo que reconocer que no se debe cruzar sin mirar, y eso que papi me avisó y me gritó "¡Quieto!" , pero era tal la emoción que yo seguí mi camino haciendo oidos sordos a sus advertencias... creo que definitivamente me merezco un pequeño castigo.
Lo que ocurrió a continuación es lo que me tiene indignado. Según me acercaba al Carlino el dueño del perro, un chico joven, moreno, que vestía un anorak rojo, y algo mas alto que mi papá, recogió la correa con la que sujetaba a su perro y le cogió en brazos no permitiéndonos que nos saludaramos. En mi afán por conocer al Carlino di un par de vueltas alrededor de las piernas de éste "siniestro personaje" y resulta que, sin dejar de andar para permitir que mi papa me alcanzara y me cogiera -ya que no quería saber nada de nosotros- me pisó, y hasta creo que me hubiese dado una patada si no hubiese visto el paraguas de papa. Papi en la distancia, cuando le vió coger a su perro en cuello le dijo que yo aún era un cachorro y que solo quería jugar, que no mordía, pero este individuo negó con la cabeza y dijo "me da igual", continuando su camino y pisándome. Cuando papi me logró sujetar para que no continuara tras ellos, al cabo de unos metros, el sujeto en cuestión bajó a su carlino otra vez al suelo y entonces vi su mirada, la del carlino, era una mirada triste, de perdón y de vergüenza. Me suplicaba con los ojos que perdonase a su amo porque en el fondo aún le quería, y eso a pesar de lo impresentable de su actitud, pero era la familia que tenía. Intentó venir hacia mi para hablar, pero su amo lo arrastró sin ningún miramiento.
Papá estaba tan indignado como yo, y creo que si hubiese tenido la cámara de fotos les habría hecho una para que todo el mundo conociese, después de publicarla en internet, a ese tipo, y le recriminase su manera de actuar tan poco humana y sensible con los animales.
Así que estáis advertidos, si veis un Carlino más grande que yo por la zona de Monte Cerrao, no os acerqueís no vaya a ser que os den una patada o algo peor.

Besitos una vez mas de Yogui.

Heridas

Esto que veis es algo de lo que me arrepiento mucho, realmente estaba tan ofuscado en ese momento que no lo pude evitar...

DSC03518

Todo comenzó como todos los fines de semana, bien temprano, y como hacía bastante sol, papi y yo salimos dispuestos a pasar un buen rato con los amigos y disfrutar del buen tiempo primaveral -hasta que viniese algún chaparrón- mientras pudiéramos. Llegamos temprano y aún no había nadie. Pasado un tiempo no muy corto aparecieron Taco y Lola con su amito. Empecé a jugar con ellos, pero debe ser esta primavera que, desde que comenzó, me tiene algo alteradillo, por que tuve una pequeña riña con Taco, aunque éste no me hizo mucho caso, se ve que él no tenía ganas de pelea, incluso no ladró a los numerosos coches que pasaban por el parque. El caso es que yo seguí jugando con Lola hasta que apareció Rayo y entonces si que tuvimos una gran discusión. Ya sabéis que yo soy pequeño, pero mi genio es como el de mis ascendientes, los Pequineses. Así que aún en el suelo, con Rayo encima de mi gruñendo, yo sabía que aún podía ganar, pero papi no pensó eso y, sin avisarme, acudió para separarnos. Me cogió de la correa y me alzó del suelo, y fue, en ese preciso instante, en el que yo perdí completamente los estribos, creía que rayo me estaba cogiendo con sus fauces para lanzarme lejos -cosa muy probable por la diferencia de tamaño entre ambos- y me lancé a morder con todas mis ganas, si moría al menos moriría matando como los buenos guerreros pensaba para mi. Craso error, lo que mordí varias veces fue la mano salvadora, la de mi querido papá, que se enfadó muchísimo. Me castigó como nunca me habían castigado hasta entonces. Primero me riñó y me dio unos pequeños golpes en el hocico para que no volviese a morder -o eso creo que era su intención- y luego, después de lavarse como pudo las heridas en una fuente me ató y me llevó hasta casa -se había acabado el paseo-, donde estuve castigado sin moverme de mi camita hasta el paseo de la tarde. Todos estaban bastante enfadados conmigo y cada vez que me veían ponían caras de enfadados y me volvían a reñir un poquito, aunque cada vez eran menos severos. Yo estaba muy arrepentido, quería que me perdonasen, pero no me dejaban explicárselo y estuve muy triste casi todo el día. solo al salir para el paseo de la tarde, otra vez con papi, parecían más relajados, y aunque enfadados creo que mi castigo ya había acabado.

La tarde del sábado fue más tranquila, todos se extrañaron de mi comportamiento, pero como son muy buenos amigos no me dijeron nada malo y me reconfortaron del castigo, sabían que no lo había hecho con mala intención. Estuve jugando con todos, pero especialmente con Alana, cuyos amos también hicieron algunas fotos, y más tarde con Mami, una perrita bastante tranquila que solamente al final, cuando ya me iba, le entraron las ganas de jugar conmigo.

Este domingo, por la mañana estuve jugando con Otto y con Golfo, quien, por cierto, le hizo otra mordida a papi en la otra mano...¿Será que papi está pasando una racha de mala suerte con las bocas de los perros?. También llegó un nuevo amigo, Kido, pero es tan celoso de su amo que nos gruñía a todos para que él no nos acariciase. Al final se marchó un poquito mas lejos pero Golfo les acompañó y entonces todos tuvimos que ir tras ellos. Además empezó a llover y ya era tan tarde que no nos quedó otro remedio que volver a casa. Otto y su amo fueron muy amables y nos trajeron en su coche para que no nos mojáramos, fue una linda experiencia de amistad canina.

Aquí tenéis las fotos de estos dos días, espero que os gusten.

 
Eso es todo por ahora amiguitos del alma, besitos perrunos de los que ya sabéis. ¡Hasta pronto!
 
Pd: Esto que os voy a contar no lo sabe papi, no se lo digáis por favor. Cuando mordí a papi reconocí el olor a sangre y en ese momento, por unos breves instantes, me transforme en el lobo que todos llevamos dentro. Estuve a punto de perder la cabeza del todo y comerme un dedo -la sangre estaba deliciosa- pero el perro que aún hay en mi cabeza me dijo que parase o que todo iría muy mal a partir de entonces... Creo amiguitos, que es mejor actuar con la cabeza antes que dejarse llevar por los instintos que todos tenemos.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Pata Torcida

Hola campeones, ¿estáis todos bien?. Espero que no se os haya tragado el agua porque con la que está cayendo... Yo es como si me hubiera bañado tres veces por día, una vez por cada salida que hago. Y creo que se va a poner aún peor, así que abrigaros y protegeros de la lluvia.
Bueno, esta pequeña entrada es para anunciaros dos pequeñas novedades, tranquilos que son buenas. La primera es que sí, ya estoy mejor -y además comienzo a ser bueno-, y la segunda son dos pequeñas novedades en el blog. Una de ellas la tenéis casi a la vista, se trata de un ciber amigo que he adoptado, se llama Pata Torcida -como el primer rey de los perros, que es una historia que ya os contaré con tiempo- y es un bonito lobo al que hay que alimentar de vez en cuando para que no se muera de hambre. De momento se entretiene vigilando lo que escribo y la segunda novedad del blog. Esta está al final de la página y se trata de un pequeño acuario que también os indica la hora -para que no os quedéis mucho tiempo delante del ordenador-.
Espero que os gusten, ya me contais la próxima vez que nos veamos.
Ciao Yogui I

Pd: Lametazos bien abundantes para todos vosotros.

lunes, 24 de marzo de 2008

Malito

Hola a todos de nuevo.

Hoy tengo que sincerarme con todos vosotros y el problema está en como hacerlo... Empezaremos por el principio. Creo que me ha cambiado el carácter, y no ha sido para mejor. Si, estos días que he pasado con Onga, ha sido tal la libertad de la que he gozado en casa, que cuando he vuelto con mis papis he perdido un poco los papeles. Reconozco que me he portado mal, pero que muy mal... pero no sé si estoy arrepentido. Me explicaré, el domingo, tras el paseo papi me secó -estaba lloviendo mucho- y continuó haciendo sus cosas. Después de unas horas se dieron cuenta que aún llevaba puesto el collar, mi collar, y que estaba mojado. Me lo quisieron quitar y yo me negué a ello por lo que gruñí un poquito a mamá. Pero la cosa se puso aún peor. Si, ya sé que perdí la cabeza pero el collar es mío, ¿o no?. Y si me gusta llevarlo puesto ¿por qué tienen que quitármelo?. El caso es que papá intervino en la discusión e intentó quitármelo suavemente, pero yo seguía ofuscado, y a pesar de las zalamerías de papi comprendía que me querían quitar el collar y esta vez no solo gruñí -mas bien ladré- sino que le dejé claras mis intenciones que de quitar el collar nada de nada. Pero ni con esas papá se rindió, y lo volvió a intentar. Mis respuestas eran cada vez un poquito mas intensas, y debí de pasarme un pelín al marcarle los dientes en su mano, porque entonces se enfadó bastante y me hizo saber quien es el que de verdad manda en casa. No temáis, no me pegó ni siquiera unos azotes, que creo que en ese momento me hubiera merecido, se limitó a inmovilizarme con una mano para que no pudiera morderle -cosa que hubiera hecho con todas mis ganas si llego a tener libre la cabeza- y con la otra me desabrochó y quitó el collar. Luego me riñó un poquito -en realidad fue bastante severo- pero al menos no me echaron de casa. Así que tengo que reconocer que SOY MALO.

Es curioso, pero a partir de ese momento me quitan el collar nada más entrar por la puerta y no digo nada de nada, ¿Será que habré aprendido alguna lección?. Ojalá no vuelva a aparecer ese carácter tan malvado que tengo.

El resto del domingo, a causa de la lluvia, no vi a nadie; perdón, si vi a Zipi cuando este volvía de su paseo diario, pero a nadie mas.

La última cosa que os quiero contar es la otra acepción de la palabra malo. Ya sabéis que no es lo mismo ser que estar, Pues ya que os dije que era malo también os digo que ESTOY MALO. No sé muy bien por qué, supongo que algo que comí, pero estoy muy desarreglado por dentro y tengo de todo, que no os voy a contar porque es muy desagradable. El caso es que estoy a dieta a ver si se me pasa y dejo de estar para continuar con el ser (es un pequeño juego de palabras), aunque pienso reformarme y dejar también de ser, para volver a ser y estar BUENO.

Besitos cariñosos de Yogui.

sábado, 22 de marzo de 2008

¿Qué hay de nuevo?

Hola queridísimos amigos, ya estoy de vuelta.

No sé si a vosotros os pasó lo mismo que a mi,y  aunque al final la experiencia no fue tan desagradable como parecía, no quisiera repetirla. Todo comenzó hace dos viernes, se acercaba el fin de semana -mi reloj interno me decía que era así y que podría estar con vosotros para jugar-, pero papá y mamá se pusieron como locos a preparar las maletas. Me incomodó bastante porque no me había dado tiempo a deciros un ¡Hasta pronto, que me voy de vacaciones!. Como en toda salida me puse un poquitín nervioso ya que no me gusta que anden ni con mi cama ni con mis cosas de jugar, pero es algo que hay que dejar hacer, aunque por si acaso estuve vigilando todo el tiempo la bolsa donde las empaquetaron, no fuera a ser que se las olvidaran o las perdieran. El viaje fue corto, al menos para mi, ya que sin saber por qué -¿me habría portado mal?- me dejaron en una casa que me recordaban viejos tiempos, aunque esta vez no se quedó Carlos conmigo para acompañarme, sabía que no iba a estar tan mal. No os puedo relatar mucho de estos días porque aunque lo pasé chupi mi pequeña memoria me ha jugado una mala pasada y se me olvidó casi todo lo que me ocurrió. Solo sé que me dejaban dormir cerca de la cama de la dueña de la casa y eso era muy tranquilizador. si algún día me viene algún recuerdo os lo haré saber, prometido -y es una promesa del Rey Yogui I-.

Cuando ya pensaba que esta iba a ser mi nueva familia aparecieron mis papis a recogerme de nuevo. Me puse muy contento, aunque no para tirar cohetes... y es que yo soy así. Aunque subimos hasta casa dando un paseo, éste fue tan corto que papi, por la noche, me volvió a dar otro paseo. No encontré a muchos amigos... eran todo amigas (Lupita...) y no me paré a jugar con ellas, aunque había una que quiso ligar conmigo pero que la rechacé amablemente porque antes tengo que saber de las intenciones de Tola -un pajarito me ha dicho que mi amigo Peque también quiere hacerse novio de ella-.

El viernes, como era festivo, papi tampoco fue a trabajar y esta vez si que vi a toda la pandilla. Por la mañana no fuimos muchos, pero por la tarde el parque se convirtió en una auténtica fiesta. A parte de mis amigos Peque -no se si me acabaré enfadando con él por culpa de Tola- Toy y Mimo también estaban Nano, que resulto herido en el juego -se quiso ligar a Miho sin contar con su permiso-, Otto -que llegó muy tarde, cuando empezaba a llover y decidíamos irnos a casa- y dos chicas, Alana (creo que se llama así) y Miho, que es una jovencita Boxer, como Pancho, muy juguetona y jovial. Miho corrió muchísimo y solamente paraba para beber de vez en cuando, en un cuenco trajeron los dueños de Alana. Todos los demás corríamos detrás de ella y solamente cuando apareció Nano, que es más grande que ella, nos cohibíamos un poquito excepto el osado de Peque que está de un valiente subido y ladró a Nano, cualquier día alguien le va a reñir por ladrar demasiado. Alana estuvo bastante tranquila, sin querer saber mucho de todos nosotros excepto cuando apareció el bueno de Otto, se ve que quería jugar con él y si no es por la lluvia me hubiera enterado de como acabó la cosa y os lo estaría contando ahora...

Hoy hace un día de gatos, no se puede salir de casa porque está lloviendo sin parar, y además hace frío, tanto como para que las montañas se cubran del blanco del agua helada que los humanos llaman nieve. He salido dos veces y las dos he vuelto a casa empapado, con frío y sin poder saludar a nadie excepto a Coco que se aventuraba bajo la lluvia cuando yo ya volvía. Espero que a la tarde mejore el tiempo y poder  jugar con mis amigos, y sino mañana.

Besitos de Yogui

Pd: Papá sacó alguna foto con el móvil de Alana y Miho, pero no las ha puesto aún en el PC... cuando lo haga las subo al blog para que las conozcáis.

Pd2: Las fotos del viaje que ellos hicieron sin mi las están subiendo. Cuando terminen os avisaré.

domingo, 9 de marzo de 2008

Jugando

Buenos días estimados amigos, aunque hoy es un día especial comenzaré por el día de ayer que, sinceramente, estuvo bastante mejor.

Empezamos el sábado como siempre, madrugando para ser los primeros en alcanzar el punto de reunión que todos sabéis de memoria. Lo conseguimos y, a pesar del frío, esperamos tranquilamente a que el resto de mis amigos aparecieran. Como siempre el primero en llegar fue Otto, aunque no tardaron mucho tiempo en aparecer Coco y Nano. Los tres se pusieron a jugar un poco a lo bruto por lo que me mantuve ligeramente alejado no fueran a pisarme y hacerme daño sin querer.  También apareció un niño con dos congéneres, un Tekkel -perro salchicha para los entendidos- de pelo largo que ladraba y gemía sin parar cada vez que pasaba un coche alrededor del parque. la verdad es que nos dejó los oídos temblando. Pero con Taco, el Tekkel, también estaba una preciosidad de perrita, una Bearded Collie -los entendidos dirían que es una Collie Barbuda- llamada Lola que a mi me gustó mucho, pero por más que se lo hice saber no me hizo mucho caso. Estaba más interesada en Otto y Nano que en mi. Al final se marcharon porque el niño que los llevaba tenía prisa y apenas podía con ellos ya que cada uno tiraba por su lado, el niño no se atrevía a soltarlos porque ya se habían escapado alguna vez. Y eso fue todo por la mañana.

La tarde estaba bastante triste, era uno de esos días que están grises, que hace frío y que parece no te apetece mucho salir de casa... pero a pesar de eso, salimos. En el parque solo estaba Zipi que siguiendo su costumbre se dedicaba a perseguir a todo bicho con alas. Corría y corría sin cesar, y encima ladraba a los pobres pájaros. Yo le seguí mientras pude, que no fue mucho tiempo, y enseguida me acerqué a papá. Ya estábamos dispuestos a marchar dado lo aburrida de la situación cuando divisamos a lo lejos a... Al principio no le reconocí de lo cambiado que estaba, creo que se puede decir que pasaron los siux por su casa, aunque hay que reconocer que no tenía tan mala pinta... era Teo, con quien me puse a jugar sin parar inmediatamente. La cosa quedó, como siempre, en tablas. Solamente me enfadé un poquito cuando intentó hacer el baile perruno conmigo, pero enseguida se lo perdoné y continuamos jugando. Zipi vino a saludarnos pero apenas estuvo un minuto y continuó persiguiendo pájaros. Al poco roto apareció una Fox Terrier. Teo y yo la fuimos a saludar. Estuvimos intentando que jugara con nosotros. Ella corría, su dueña corría intentando separarse de nosotros, nosotros corríamos. Nuestros papis que vieron la situación también corrían... todo el mundo corría, parecía una película antigua de persecuciones entre polis y ladrones. Papá al final gritó llamando a la dueña de la perrita que se parara, y así dejamos todos de correr. Nos ataron y nos despedimos de la Fox Terrier... La verdad que a veces no entiendo a los humanos, si no quieren que sus perritos se relacionen con otros perritos ¿Por qué los llevan donde están otros perritos sueltos?, y aún así ¿Por qué se alejan cuando otros perritos quieren jugar con los suyos y no esperan a que los dueños de estos se acerquen para cogerles?... son preguntas que probablemente nunca tendrán respuesta porque pienso que los humanos son los animales con menos lógica del mundo mundial.

Después de ese incidente, si se le puede llamar así, todavía estuve jugando un ratito con Teo, que me contó que estuvo muy malito y  que le ingresaron en un hospital perruno donde le trataron a cuerpo de rey, aunque estaba tan débil que apenas se enteró de lo que le pasaba. El creyó que se iba a ver a los perro-angelitos pero afortunadamente es un perrito muy fuerte y valiente y estará con todos nosotros durante mucho tiempo. Solamente me advirtió que tuviera cuidado con lo que comía, que no todo lo que comen nuestros papis lo podemos comer. Lo tendré en cuenta, y espero que vosotros también, recordad que también Otto y Coco estuvieron malitos por cosas que comieron.

Al volver a casa me encontré a Cuqui, que tenía unas inmensas ganas de jugar. le expliqué que la próxima vez sea un poco más madrugador y baje un poco al parque, que a parte de hacer ejercicio estamos unos cuantos amigos con los que podrá jugar sin descanso y hacer un buen ejercicio. Desgraciadamente nuestro encuentro apenas duró unos minutos, se me había acabado el tiempo, ya me tocaba cenar e irme a la cama...

Hoy por la mañana, entre unas cuantas gotas de lluvia me eché una escapadita hasta la casa de mi amiga Tola. ¡Qué horro!, ahora era una cárcel, ella no podía salir y yo no podía entrar. Nos saludamos como pudimos a través de la verja... unos besos. Corrimos hacia arriba, hacia abajo, y cuando había perdido la esperanza de poder jugar con ella, hizo magia y apareció al otro lado de la valla y entonces si que jugamos. Unas pocas carreras fuera de la casa y de repente volvió a hacer magia, pero esta vez estuve atento y yo también hice magia y atravesé el enrejado. Estuvimos jugando un rato por el jardín mientras papi estaba desesperado llamándome, al final me convenció con un premio de los que a mi me gustan y atravesé de nuevo la separación. me ató y continuamos nuestros paseo hasta el parque. Hacía frío y parecía que nadie iba a acudir. Nos retirábamos cuando apareció Otto. estuvimos jugando durante un buen rato en el parque de los conejos, y otro tanto mientras dábamos un gran paseo entre los chalets y el parque. Pero todo lo bueno se acaba y nos tuvimos que separar para que papi llevara a Carlos a ese sitio tan misterioso en el que no nos dejan entrar a los animales.

Además hoy es un día importante, como ya os dije hoy eligen entre Gaviotas, rosas y no se que otras cosas... si hubiera un partido de los perritos seguro que convencía a papi para que les votase, me imagino a a Otto de presidente del partido y a Teo como secretario, sería estupendo ¿No creéis?. Yo, como soy un pequeño rey tendría que abstenerme y solamente vigilar que los perros malos no hiciesen trampas para mandar sobre los perritos buenos. Ya os contaré como acaba todo esto de las elecciones...

Besitos perrunos de Yogui y sed buenos.... si podéis.

 

viernes, 7 de marzo de 2008

La caja mágica y reflexiones...

Buenas noches amigos, os escribo a una hora bastante intempestiva pero es lo que hay. La semana ha trascurrido lentamente y muy aburrida, salvo por pequeños encuentros que hacían que mis salidas fueran lo suficientemente alegres como para soportar el resto del día... no os deseo una vida "de perros" como la mía, a veces es demasiado triste. Pero a lo que iba...
Todos los días, cuando salimos de casa, y también al volver de la calle, nos metemos en una especie de caja mágica. Y creo que es mágica por varios motivos, el primero de ellos es que sin que nadie se lo pida -al menos yo no me doy cuenta de ello- aparecemos en donde papá o mamá quieren, unas veces es al pie de la calle, otras en el garaje y las mas de las veces en nuestra casa. Los viajes son bastante rápidos por que no esperamos mucho dentro de esa caja mágica y no da tiempo a aburrirse. Además en el interior hay como otra habitación donde casualmente siempre hay un perrito como yo que me imita bastante bien, pero que no tiene olor por lo que nunca le saludo y le ignoro por mucho que el me mire cada vez que yo le observo.
Pero bueno, esta caja mágica es una maravilla pero a veces se confunde, y tengo la prueba... Hoy mismo, cuando volvía del paseo con mamá y salimos de la caja mágica, mamá se dirigió a la puerta. Inicialmente yo salí detrás de ella, pero luego quise hacer una prueba y me metí en la caja de nuevo. ¿Os imagináis lo que ocurrió?, pues que como suponía la caja se cerró conmigo dentro. Al principio me hizo mucha ilusión por que a lo mejor me sacaba otra vez a la calle, pero al cabo de unos instantes, y mientras oía a papá silbar -no se si llamándome o por que la caja mágica se maneja silbando-, se abrió de nuevo la puerta y delante de mi aparecieron unos vecinitos muy majos. Visto que estaba en mi casa me dirigí hasta la puerta y me senté allí esperando a que papá me abriese la puerta, pero en vez de ello, los vecinos me cogieron y me metieron con ellos otra vez en la caja mágica. En ese momento estaba seguro que ellos me sacarían a la calle donde sería libre para ir a buscar a mis amigos, pero como todas las cosas mágicas cuando se volvió a abrir la puerta apareció mamá delante de mi, que me dió unas palmaditas en el culete y me llevó hasta mi casa. Vosotros que opinais ¿Sabré manejar adecuadamente la caja mágica algun día?...
Por otro lado he de deciros que, como hace cerca de un año, los humanos se han vuelto locos otra vez y quieren elegir de nuevo entre las gaviotas y las rosas... Aún no se muy bien con quien quedarme por que la cosa no va conmigo, además yo soy un rey perruno -¿os acordáis?- y creo que debo estar por encima de todo eso. Pero si algún día tomo partido os lo haré saber, aunque pienso que yo eligiría otros animales... me he enterado que hay otro sitio muy lejano donde eligen entre un elefante y un burro. No es que me hagan mucha ilusión ni los elefantes ni los burros pero al menos son mamiferos como nosotros los perritos. Si fuera yo me gustaría elegir entre Lobos, coyotes, zorros, chacales y perritos aunque también estaría abierto a admitir a algún felino y otros cuadrúpedos como por ejemplo un ornitorrinco...
Besitos a todos y que tengáis dulces sueños perrunos.
Yogui que os quiere.

domingo, 2 de marzo de 2008

Peleas

Bueno, ya estoy en casa y... me toca escribir un poco después de la semana tan perezosa que he tenido. Veréis, el tiempo es el que es y el que todos vosotros habéis padecido. Frío por la mañana, sobre todo con la niebla de hoy, y calor al sol, aunque hoy no tanto como ayer gracias al viento frío del norte que soplaba ligero pero sin pausa. Así que no nos vamos a enrollar mucho hablando de la meteorología, que se que lo que os apetece es saber de mis aventuras, algunas son también las vuestras, y desventuras, estas solamente mías.

El sábado comenzó el día bastante bien. Jugué con Nano y con Nano, con Otto y con Coco. No estuvimos mucho tiempo juntos por eso del que papá se tiene que ir a desayunar, que si es tarde, que si hace frío (otra vez el tiempo a colación), pero estuvo bien mientras duró. Solo destacar que Coco estaba especialmente juguetón, pero a su manera. Os explico, entre carrera y carrera se echaba en la fría hierba, gracias a esa enorme mata de pelo que le acompaña no siento ni el frío ni la humedad del suelo, se ponía de espaldas y con las cuatro patas en el aire dejaba que todos le oliéramos. De repente le entraba el nervio, se levantaba rápidamente y a correr otra vez. Vamos, que hizo ejercicio para todo el fin de semana y el próximo, aunque creo que lo necesita porque pienso que está engordando un poquito y no le conviene.

Por la tarde no estaban mis amiguitos los Yorkshires, pero apareció Trisqui, el gruñón, aunque esta vez él se portó ejemplarmente. También estaba Patán y Pollock. Así estábamos los cuatro a nuestras cosas cuándo, de repente, vimos acercándose a pleno galope al alma gemela de Coco. No, no era Otto sino Lala. Una perrita Golden Retriever que es como la gota gemela de agua de Coco. Comenzó jugando con Pollock, pero después se acercó a nosotros y... ¿Habéis visto alguna vez una verdadera pelea entre perros?. Pues la hubo, y no entre nosotros por los favores de la bonita dama, sino entre Patán y Lala. No se muy bien el por qué, pero ya es la segunda vez que veo a Patán pelearse con una chica, y eso no dice nada bueno de él, aunque pienso que él no tiene toda la culpa ya que al faltarle lo que le falta ellas le confunden con otra perrita, y ya sabemos como se llevan entre si las hembras cuando hay jóvenes y apuestos canes cerca, como lo somos nosotros. A la pobre dueña de Patán casi le da algo ver a su niño acosado por una perrita que le doblaba en tamaño, fuerza y fiereza. Menos mal que que solo quedó en susto y no hubo males mayores. Al parecer Lala se había escapado de su casa y aunque el dueño vino a todo correr no llegó a tiempo para evitar la pelea.

El sábado acabó como acabó, pero después de un día llega otro y esta vez era domingo. Por la mañana ya sabía que era mi mañana, creo que encontré una nueva novia si ella me acepta. Ya la conocéis. Se llama Tola (el nombre de una osa, como el mío). Estuvimos jugando los dos solos bastante tiempo, lo suficiente para pedirle que fuera mi novia, pero no me atreví, creo que se lo pediré la próxima vez que la vea. Después de despedirnos nos acercamos al parque, donde al poco de llegar, también llegó Otto. Estuvimos muy poco tiempo porque la niebla se metía entre nuestros huesitos. Nos marchamos justo cuando llegaba Coco.

La tarde fue totalmente distinta. Llegábamos a nuestro punto de reunión cuando se marchó Atila., pero el resto de la pandilla aún continuaba en sus puestos. Nos saludamos como corresponde a personas bien educadas, pero se notaba algo raro en el ambiente. parece ser que la primavera está llagando y nos tiene alterado el comportamiento, por lo general benévolo y apacible, porque si bien Trisqui es el que gruñe normalmente hoy yo también estaba un poco raro. Reconozco que me porté un poco mal, pero no fui el más malo ni el peor de todos., aunque si que recibí unos pocos azotes en el culete por gruñir a un recién llegado de nombre Helios... Debe ser que ese nombre tan arrogante -el dios sol- y su tamaño y porte -un enorme Boxer que me triplicaba en altura- no me convencieron mucho y por eso hice lo que hice, y debo dar gracias al dios de los perritos que éste tuvo paciencia conmigo porque no le hubiera durado ni un asalto de dos minutos. Y eso que Zipi estaba conmigo y me apoyó ligeramente, aunque él prefería jugar con el extraño. Pero a partir de ahí las cosas fueron empeorando, y si primero ladré yo, luego fueron Zipi y Toy los que se pelearon en serio, me recordaron a Patán y Lala. El pobre de Toy si que las llevó bien llevadas, pero es que cuando le entra la vena no atiendo a razones. Luego también intervinieron en la riña Trisqui, como no, y Lúa. A mi me habían atado antes y estaba castigado. El único que estuvo tranquilo fue peque que no entendía nada de lo que estaba pasando.

Después de tanta pelea se nos fueron las ganas de continuar en el parque y nos fuimos cada uno por su lado. Mientras nos acercábamos a casa Toy aún tuvo ocasión de gruñir un poquito mas, a un precioso Fox Terrier llamado Curro... Así que en el día de la paz solo hubo guerra, ¡Qué extraño es el comportamiento animal por culpa de las hormonas!. Bueno, a continuación el álbum con unas pocas fotos.  

 
 
Besitos y sed buenos si podéis, vuestro Yogui que os quiere -a pesar de los ladridos-.
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