Todo empezó el Domingo, el primer domingo del año…
Estaba ese día con mis amigos, unos mojándose bajo la lluvia, otros resguardados de ella, pero todos sin saber que hacer y más aburridos que unas ostras… esperábamos con impaciencia, que llegase el día mágico de los Guaus Magos porque ya sabéis que, después de las fiestas del fin de año, no hay que esperar mucho a que aparezca la mejor del año que empieza… esa magnífica noche de los Guaus Magos de Oriente en la que nos traen, a todos sin distinción del número de patas que tengamos, juguetes y muchas chuches para divertirnos. Me preguntaba si mis amigos sabrían la verdadera historia de los Guaus Magos. Pepa, que se encontraba escondida debajo del banco, no la sabía y Otto tampoco la había escuchado. Yo no recordaba muy bien como era, así que le pedí a papi, que era quién me la había contado hace tiempo, que nos la contara a todos una vez más… Nos pidió que nos tranquilizáramos, y gracias a unas chuches todos nos sentamos alrededor de sus “patas” para escuchar atentamente… La verdadera historia del Día de Reyes, un pequeño cuento, y ésta y no otra, la que casi todo el mundo cree saber, es la auténtica.
Gracias a esta historia me convertí en un pequeño Rey ante mis amigos… pero qué pasó con los Guaus Magos este año??
A mi me trajeron muchos huesitos que están riquísimos… y son toditos para un menda arf, arf, arf… aunque seguro que bajaré algunos para compartir con mis colegas del parque este finde. ¿y a vosotros, han sido generosos a pesar de la crisis?
Pero lo mas diver de esta fiesta es lo que viene después… El Roscón Mágico. Y digo bien, que es mágico porque venía con sorpresas dentro… sorpresas que seguro habían dejado los Guaus Magos. Y como decía la leyenda:
“He aquí el Roscón de Reyes, tradición de un banquete
en el cual hay dos sorpresas para los que tengan suerte.
En él hay muy bien ocultos, un haba y una figura;
el que lo vaya a cortar hágalo sin travesura.
Quien en la boca se encuentre una cosa un tanto dura,
a lo peor es el haba o a lo mejor la figura.
Si es el haba lo encontrado este postre pagarás,
más si es la figura, coronado Rey serás.”
Adivináis quién encontró la figura y se convirtió de nuevo en el Rey?? Y vosotros habéis sido los Reyes de ésta fiesta??
Ante todo pediros perdón por el retraso pero estas semanas papi estuvo muy ocupado con la famosa A.E.A.T. y ayudando a la bipe de mi prima Cala en cosas del ordenador, por lo que no he podido usar éste último para lo que de verdad importa… MIS AVENTURAS.
El caso es que tanto tiempo libre me ha dejado tiempo para muchas cosas como el escribir la siguiente entrega de “los cuentos de Pata Torcida”, cosa que os dejaré en seguida para después, al final del post, escribir un breve relato de estos 2 últimos fines de…
Y lo dicho… Mi aventura:
Lazzie
En éste capítulo, Yogui (Es decir, yo) conocerá a una amiguita muy especial… ¡Disfrutadlo!
VIII) Lazzie
-¡Tres!- gritó Balto.
Pero, de pronto, antes de que nos diera tiempo a saltar, unos hombres aparecieron tras nosotros, y nos encerraron en una caja. Después, nos lanzaron bruscamente al interior de la serpiente.
Luego con un portazo, cerraron la gran puerta de piel de leopardo. Unos momentos después, volvieron a abrirla, y metieron otro animal, al que no logré ver bien. Volvieron a cerrar el portón.
Todo quedó oscuro y en silencio. A los pocos minutos, la serpiente comenzó a arrastrarse.
Balto no pudo aguantar más…
-¡Maldición! ¡Ese estúpido zorro nos ha engañado! ¡Aquí no viaja ningún ser humano, y menos un millonario como ese Johny Quebrantapiedras! ¡Solo hay polvo y multitud de cajas que transportan trapos y chismes de algún almacén viejo!
-Te equivocas. Este tren también transporta seres vivos como vosotros.
Una preciosa perrita asomó su pequeño rostro que estaba oculto tras una de las cajas. Parecía triste. Estaba descuidada y polvorienta, pero su mirada me cautivó.
Su pelo era suave y sedoso, de un color rubio dorado. Sus ojos eran de un fascinante color azul. Sus orejas rosadas eran lo más bello que en mi vida había visto…
Y su mirada… era una mirada que producía inseguridad, pero amor a la vez… Jamás había sentido eso por nadie, no era una simple atracción como tantas que he tenido en mi vida… Aquello era un sentimiento mucho más transcendente, pero que no puedo explicar, porque ni yo mismo lo entendía…
Sin haberme dado cuenta, aquel vagón, sucio y viejo, había cobrado vida, y diría que se había iluminado.
Todos los animales y seres vivos que allí había, comenzaron a asomar sus hocicos entre las rejas, y, en efecto, ¡una bandada de luciérnagas estaba arrojando luz por doquier!
Los animales, empezaron a moverse y hablar entre ellos.
-¡Increíble! ¿Quién os ha hecho esto?-dije yo, visiblemente preocupado, al verles encerrados como a nosotros.
Unos extraños pequeños roedores consiguieron salir de su jaula y se aproximaron a mí…
Con su dedo índice señalaron a la pared de aquella estancia, y pude observar un enorme cuadro pintado a mano. El hombre de aquella imagen llevaba un abrigo blanco, de piel de oso. El abrigo estaba adornado con colas de pavos reales en la espalda. En la cabeza, lucía un turbante de piel de serpiente, adornado con colas de mapache y plumas de águila. Sobre el turbante, llevaba una enorme cornamenta de ciervo. Sí, no cabía duda, era el hombre de la foto que Don Raposu nos había enseñado. Pero, ¿por qué iba a hacer un fanático de los animales semejante maldad con ellos?
-¡El gran Amo! ¡El Humano! ¡El Humano-Ciervo! ¡Él es el Amo! ¡Él nos ha hecho esto! -El extraño roedor seguía señalando con su dedo índice a aquel hombre.
-¡Él nos matará! -gritó uno de los ratoncitos.
Entonces, todos ellos empezaron a gritar desesperados.
-¡Pero antes de matarnos él, nos mataremos nosotros! -gritó el más alto de todos, que parecía ser el jefe. Los demás repitieron al unísono:
-¡Sí, antes de matarnos él, nos mataremos nosotros!
Y parecieron dispuestos a tirarse por un agujero de la máquina, de forma que serían aplastados por las ruedas de ésta.
-¡Silencio! ¡Lemi, nadie va a morirse aquí!
La perrita que me había cautivado había hablado, y lo hacía de una forma que inspiraba verdadero respeto.
-¡Llevo más de tres años sobreviviendo como pudiese, y escapando de peores líos que éste! ¡No vamos a morir! ¡Yo me he de ocupar de todos los que estáis aquí, y os aseguro, que escaparemos!
-¿Pero, cómo?-gritó uno de los ratoncitos, que parecían llamarse “leminos”, según oí mencionar.
-¡Fácil!-gritó un pequeño hiperactivo castor-¡Con mis afilados dientes, roeré la celda en la que estoy hasta corroerla, y cuando sea libre, ¡haré lo mismo con todas vuestras jaulas!-y se puso inmediatamente a morder enérgicamente las rejas.
-¡No! ¡Eso no funcionará! Quiero que todos tengamos una organización exacta. Lograremos escapar.
-Permíteme la osadía, pero quisiera saber cómo. ¡Un puñado de animales pequeñajos como vosotros no podría contra todo un ejército de seres humanos, ni siquiera contra dos!-exclamó Balto interrumpiendo la conversación.
-Tú calla -dijo ella -Los perros grandes sois todos igual de prepotentes. Pero perro ladrador, poco mordedor, y para salir de aquí hace falta cerebro, y no fuerza.
Balto pareció herirse en su orgullo, pero a mí, aquella muchacha parecía conquistarme.
-¿Cómo te llamas? -no pude evitar decir.
-Lazzie. Lazzie. Mi nombre es Lazzie.
-Yogui-dije.
Me callé. No sabía qué hacer. Poco después añadí:
-Es un nombre muy bonito. Quiero decir… Lazzie es un bello nombre.
Ella no dijo nada. No parecía dispuesta a iniciar una conversación, y Balto no parecía querer ayudarme.
Así que tuve que volver a hablar:
-¿Por qué os han encerrado aquí? ¿Dónde está tu madre, y tu padre? ¿No tienes dueños? ¡Ellos tendrían que ayudarte!
Lazzie comenzó a sollozar en silencio. Me pareció que la tenue luz de las luciérnagas se iba apagando.
-Lo siento, Lazzie. No era mi intención hacerte sentir triste…
-No, no has sido tú… Es que… no tengo familia.
-Quieres decir… que no tienes dueños… ¿o que no tienes papá ni mamá? Nadie que te cuide… Ni te de un beso por la noches para dormir.
-No conocí a mi padre. Y mi madre falleció.
-Lo siento -dije- Ojalá tuvieses una casa de humanos que te acogieran.
-¿Humanos? ¡No menciones a los humanos! ¡Son seres crueles y despiadados, atroces y brutales, sin sentimientos ni corazón!
-¿Por qué? ¿Qué te hicieron los humanos?
-¿Qué que me hicieron? ¡No tienes ni idea! -y se dio la vuelta.
-¡Por favor! -exclamé- ¡No te enfades! A veces necesitamos a alguien con quien desahogarnos… Cuéntame lo que te ocurrió… Como llegaste aquí… Por favor.
Suspiró.
-Yo nací en Rusia. Sí, puede parecer increíble, pero así es. Me crié en las frías calles de la ciudad de Moscú. Mi madre fue la que siempre se encargó de mí cuando aún era una cachorrita. De eso hace ya mucho tiempo. Recuerdo, que un día, descubrí a un niño que jugaba con un globo. Recuerdo que, me llamó la atención, y corrí y corrí, tras él. De pronto, apareció un hombre elegante, todo ataviado con un gran abrigo negro. El niño le vio y corrió hacia él. Yo me acerqué. Aquel muchacho rogó a su padre que me llevaran a su hogar. Su padre no parecía muy dispuesto, pero finalmente aceptó. Sin embargo, en ese momento, apareció mi mamá. Se dio cuenta de que me querían raptar, y corrió a defenderme. Me cogió del cuello, y comenzó a andar. El niño empezó a berrear y a llorar, gritando y suplicando que su padre hiciese algo para detener a mi madre. Su progenitor dijo que no quería perros en su casa. Entonces, aquel niño consentido y caprichoso, se lanzó contra mí, y comenzó a darme golpes, para que volviese. Mi madre no pude resistir más y mordió al niño. Y él, armó un escándalo aún mayor. Su padre no podía permitir que aquel perro le hiciese aquello a su hijo, así que cogió su navaja, e hirió en el cuello a mi mamá. ¡Ella solo quería defenderme!.
Ya era demasiado tarde. Aquel sanguinario hombre, había matado a mi madre. Me cogieron en cuello y me llevaron con ellos. Me llevaron a su hogar, España. Estuve allí con ellos durante un año. El chico jugaba conmigo y parecía quererme. Poco a poco, fui olvidándome de mi verdadero pasado, y fui convirtiéndome en un perro domesticado que quería a sus dueños humanos, y se creía uno de ellos.
Un día, el niño cogió un palo, y comenzó a darme una paliza, por simple diversión. Yo aguanté así durante unos meses. Cada tarde, después de llegar de esas cosas a las que llaman “colegios” en dónde se supone, se les enseña a ser “humanos”, se disponía a pegarme y a maltratarme. Un día, decidí escaparme. Así que, traspasé la verja que había en la casa, y me fui. Pero mis desgracias no habían acabado ahí. Al día siguiente, una señora me encontró y me llevó al veterinario. Él, llamó a mi hogar y el padre del niño vino a buscarme. Su hijo, me recibió con una nueva paliza, pero yo no estaba dispuesta a aguantar más. Me rebelé contra él y le ladré. El niño me pegó una patada y se fue. Pero pude oír como su padre y él discutían acerca de mi estancia con ellos. El pequeño chillaba y repetía continuamente que yo no le quería, y que era un estorbo para su vida.
Pero, cierta mañana, el padre me cogió en brazos y me llevó a un parque. Me dejó que correteara y jugueteara un poco. Cuando me cansé, se acercó a mí, y sacó una navaja, la misma con la que había asesinado a mi madre. Todos los recuerdos volvieron a mí. Comprendí lo que quería. Se iba a deshacer de mí. El recuerdo de mi madre me había dejado triste y en pena. Las fuerzas me abandonaron. Caí al prado, y miré a mi amo con ojos suplicantes. Él guardó su navaja. Cogió mi placa y medalla identificativa, y me la quitó. Con una cuerda, me ató un árbol. Acto seguido, dio media vuelta, y se marchó. Me había abandonado. Como conseguí librarme de aquella cuerda es otra historia. Pero aquel día, me di cuenta de quién era. Yo no era un humano. Era un perro, un perro libre que habría de luchar a partir de entonces por sobrevivir, y contra la cruel raza que gobierna este planeta, y esta sociedad. Así pasé los dos últimos años. Luchando por sobrevivir, en el día a día. Esa es toda mi historia -agachó la cabeza.
-Lo siento -fue lo único que dije.
-Nosotros somos un capricho para los humanos. Somos una “moda” en sus vidas. Presumen de nuestras razas y nuestro pedigrí, como si suyo se tratase. Te miman y te consienten. Te hacen creerte algo que no eres, y te hacen creer que ellos te quieren a ti. Pasas unos años muy felices con ellos, mientras dura. Tú les quieres a ellos, a pesar de todo lo que te hagan. No les guardas rencor. Les quieres por encima de todos. Pero ellos a ti no.
-Lo siento de verdad.
Me quedé callado unos instantes, pensativo.
-¡Esperad un momento!
-¿Qué?-dijeron Balto y Lazzie a la vez.
-¡Balto, tú nos puedes sacar de aquí volando! ¡Y así escaparemos!
-¿ Volando? ¿A todos? ¡Eso es imposible! Yogui, creo haberte explicado que si me transformo en un espíritu para ir hasta el cielo, aunque quisiera, no podría llevar conmigo cuerpos materiales, solo cuerpos etéreos. Y no me separaré de vosotros. Sea cuál sea el destino que me aguarde.
-Gracias, Balto -dije.
-Pero -habló Lazzie de repente- ¿Cómo nos iba a sacar volando, ni transformarse en un cuerpo etéreo?
-Balto es un perro de la Luz. Un perro glorificado. Es el Perro de la Aurora Boreal -conté yo, muy orgulloso de mi amigo.
-Con que… además de ser un perro creído, le das motivos para serlo -y Lazzie rió.
Pero a Balto no le sentó nada bien. Notaba que, a diferencia de mí, al que aquella perrita me iba conquistando cada vez más, a Balto le estaba molestando su presencia sin dudarlo. Como uno de esos típicos dramas propios de telenovelas, estaba dividido entre mi mejor amigo, y mi “amada”, aunque todavía no sabía si ella me correspondía también.
De todos modos, le contesté a Lazzie firmemente para defender a Balto.
-Balto no es un perro creído. Él me salvó en numerosas ocasiones.
-Dos -me interrumpió él.
-Bueno, pero me salvó, y a él le debo mi vida. Es mucho más modesto de lo que crees. Pero él es un Perro de la Luz, y no te miento.
Así que, me puse a explicarle con todo lujo de detalles, la historia que Balto me había contado. Lazzie pidió disculpas. A Balto eso pareció conformarle. Aunque no lo suficiente como para cogerle cariño como me lo había cogido a mí. Ojalá algún día ambos se entendieran.
Después, le expliqué por qué estábamos aquí.
-Necesito encontrar a El Señor de los Huesos. Puede que no lo creas, pero así es. Yo, últimamente, ando como tú hace unos años. Perdido en la vida. No sé si mis dueños me quieren, ni si con quien realmente debo estar es con los perros libres. No sé cuál es mi lugar en la vida. Y necesito hallarlo. Espero que El Señor de los Huesos me ayude.
Lazzie se quedó callada.
-Y hay algo más. Si conoces la Leyenda -ella asintió- Lazzie, yo soy el Descendiente de El Señor de los Huesos.
Ella se fijó en mi pata torcida.
-Eres tú -exclamó- Eres tú. Yo siempre he esperado que algún día el Elegido llegase. ¡Tú nos puedes sacar de aquí!
-No, Lazzie. El hecho de que sea el Elegido no quiere decir que sea como El Señor de los Huesos. No soy ningún héroe, ni ningún Dios. No soy quien yo creía que era. Solo soy un vulgar perro, que ha vivido toda su vida ajeno a la Verdad, paseando con sus amigos alegremente sin saber lo que está sucediendo en el mundo con los perros, y nombrando a los humanos “Papá” o “Congénere”. He traicionado a los de mi raza. No merezco que me traten de Elegido.
-Yogui -dijo Lazzie- Si eres el Elegido es porque nos vas a salvar a todos. Lo creas o no es así.
-Lazzie. No voy a poder obrar un milagro. No podré sacaros de aquí.
-¡No te preocupes! ¡Todos juntos tramaremos un plan! Y después, los tres… Tu amigo, tú y yo… Iremos a ver a El Señor de los Huesos a encontrar un sentido a nuestras vidas… ¡No hay can mejor consejero y amigo que el Perro de la Pata Torcida!
-Lazzie, no vamos a poder salir de aquí -decía yo, cada vez más pesimista. Me creía un presuntuoso por haber dicho que era el Descendiente de El Señor de los Huesos. Sentía que no era digno de todos aquellos halagos.
-Además, su malvado padre pretende capturarle y conseguir el Hueso, para así dominar el Mundo Animal. –Alguien se movió en una de las cajas traseras- Y anda pisándonos los talones -aunque era mentira ya que ahora íbamos rumbo a Japón y estábamos totalmente libres de él. Pero estaba claro que Balto pretendía quitársela de encima.
-Bueno, pero si ella quiere venir…
-¡Ni hablar! ¡Es muy peligroso!
-Pero, por favor, Balto…
-¡No! ¡He dicho que no! ¿Queda claro?
Lazzie volvió a agachar su cabecita…
-Yogui. Yo… en realidad… No voy a ver a El Señor de los Huesos para preguntarle quien soy… Ni cuál es mi lugar… Tengo decidido que yo lucharé por la libertad de los Canes…
-Pero… entonces… ¿para qué vas a ver a El Señor de los Huesos? ¿Para qué te ayude a luchar? ¿Para pedirle Consejo?
-No, Yogui… Yo… Estoy enferma. Una garrapata ha enfermado mi cuerpo. Si no consigo que El Señor de los Huesos me salve; y muy pronto, dentro de unos días, estaré muerta. Por eso necesito ir a verle -siguió con su pequeña cabecita agachada- Pero, si me consideráis un estorbo, no os preocupéis por mí. Me las ingeniaré para ir yo sola. Espero que nos veamos en la Ciudad Perdida de los Canes.
-Lo siento, Lazzie. ¡No tenía ni idea! ¡Te ayudaremos! ¡Claro que sí! ¿Verdad, Balto?
-Genial, definitivamente, me he convertido en niñera. Ahora tendré que cargar con esta guardería ambulante que tengo encima –murmuró- Pero, siendo tu situación esa, querida mía, no me veo en derecho de dejarte desamparada. Claro que vendrás con nosotros -sonrió a Lazzie.
-¡Gracias, de veras!
-No nos des las gracias -dijo Balto- Sería demasiado cruel dejarte aquí. Aunque, ganas, tengo, la verdad -guiñó a Lazzie amistosamente un ojo.
-Me equivoqué contigo, Balto. Eres un gran perro. Vosotros, sois como una familia para mí. Y hace mucho que no puedo disfrutar una -lloró en silencio- Echo mucho de menos a mi amada madre, Kasih. En una antigua lengua, significa Amor. Recuerdo, que ella siempre me decía que saldríamos adelante, pasase lo que pasase. Vivíamos en las calles de Moscú, y no es fácil sobrevivir allí. Siempre me hablaba de mi querida abuelita. Yo nunca la conocí, pero la echaba de menos tanto como mi mamá. Ella decía que mi abuela era una gran perrita, y que estaría orgullosa de mí.
-Si no es mucho preguntar, ¿cómo murió tu abuela? -dije curioso.
-¡Murió a causa de la crueldad y el egoísmo humano! Encariñarme con aquellos sucios seres humanos fue traicionar mis principios, y ahora estoy totalmente arrepentida de ello. ¡Algún día, vengaré a mi madre y a mi abuelita, y los perros nos libraremos por fin de las personas, para siempre! -estaba dolida, pero a la vez, enfadada, furiosa y rabiosa- Mi madre me decía que, a diferencia de otras razas, solo los perros buenos de corazón que hagan algo para cambiar el mundo, conseguirán un alma. Kasih, decía que mi abuela lo había hecho, y que por eso siempre estaría viva en mí. Me decía, que me parecía mucho a ella. Siempre me contó, que mi abuelita vivía en las estrellas, y que me observaba desde ellas. Yo trataba de verla, pero solo veía millones de pequeños puntitos en el cielo azul de la noche. Antes de dormir, todas las noches, me contaba siempre esa historia, y me cantaba una bella nana, que su madre le cantaba a ella cuando era pequeña. La recuerdo con toda claridad:
La niña duerme, bajo el azul del cielo,
Y sueña con las doradas estrellas.
Aquella que más brilla, su abuelita,
La quiere para ella.
Todos los animales del vagón escuchaban con melancolía a Lazzie. Su poesía les hacía llorar, y les hacía pensar en sus seres queridos, que ahora tanto les debían añorar.
-Caramba, Lazzie. Es… precioso. Me encanta. De verdad.
-Gracias, pero yo no la he compuesto. El mérito es de mi abuelita. Ojalá la hubiera conocido. Había de ser una perrita maravillosa. Mi sueño es conocerla. Si es cierto que mi abuela consiguió un alma, tal vez El Señor de los Huesos, me ayude a conocerla.
-Ya, pero para encontrar a El Señor de los Huesos, hemos de salir de aquí -insinué yo.
Lazzie se levantó. Todos estábamos dispuestos a escapar.
-¡De acuerdo! ¡Lograremos salir!
Todos gritaron a coro “¡Lograremos salir!”.
-Yo creo que lo que hay que hacer, es tirarse por las grietas que tiene el vagón. Así conseguiremos escapar -dijo el Jefe Lemino, dispuesto a suicidarse, de nuevo, tirándose por uno de los agujeritos que tenía aquella “sala”.
-Por favor, Lemi. No cometa ninguna estupidez. Si se tira por ahí no conseguirá salir con vida. El tren está en marcha, y de seguro morirá aplastado por alguna de sus ruedas.
-¿Tren?-dije.
-Sí, tren. Una enorme máquina alargada que se mueve y que puede transportar tanto mercancías como seres vivos. ¿Qué pensabas? ¿Que era una gigantesca serpiente que hacía un extraño ruido, y que transportaba incansable a cientos de viajeros?
Preferí no contestar.
Pero Lazzie siguió hablando.
-Escuchadme todos. ¡Reunión Especial!
Todos se dispusieron a prestarle atención.
-El plan que ya llevaba tiempo trabajando, ha conseguido por fin tomar forma en mi mente.
-¡Bravo! -vitoreamos todos.
-Pero necesitaré la colaboración de todos y cada uno de los aquí cautivos. Ahora escuchadme con atención. Cuando esos hombres vengan a cogernos para llevarnos a la Mansión del Humano Johny Quebrantapiedras, vosotros, Leminos, que sois los únicos capaces de atravesar los barrotes de estas jaulas, os lanzaréis sobre ellos, y uno de vosotros, no me importa cuál, les arrebatará las llaves de la jaula. ¿Queda claro?
-¡Yo lo haré porque yo soy el jefe y el más alto, además! -gritó Lemi.
-¡Pero yo soy el más pequeño y por eso lo haré!
-¡Pues yo soy el más viejo!
-¡Y yo el más gordo!
-¡Y yo el que más ciego está!
-¡Pues yo sé pelar patatas!
Y todos los Leminos comenzaron a discutir.
Pero Lazzie no parecía muy dispuesta a aguantar semejante discusión estúpida.
-¡Se acabó! ¡Ya que no sabéis organizaros como es debido lo hará el que yo diga y ya está! ¡Lo hará el más gordo!
-Siempre dije que ser gordo era buena para la salud, y bueno para tener suerte, jo jo -presumió el Lemino Gordo.
-Bueno, prestáis atención, ¿o no? -ladró Lazzie- Escuchad, una vez que el Lemino Gordo haya atrapado las llaves, lanzará las llaves a la celda del Sabio Señor Babuino, aquí presente -miró a Don Nyani El Babuino, el cual estaba apoyado sobre un viejo cayado- Ya que tiene unas buenas manos y unos ágiles dedos para manejar tal instrumento. Él cual abrirá la pequeña caja en la que está encerrado el pobre Señor Mende, un rapidísimo Escarabajo Tigre que puede alcanzar los diez kilómetros por hora, con tan solo su pequeño tamaño. Él servirá de “ganzúa” para abrir todas las jaulas en las que nos hayamos encerrados, tan veloz como el viento. Después, el Señor Chimpancé, se ocupará de atar con la cuerda que aquí está abandonada -miró hacia una gran cuerda en medio de la sala- a los humanos que vengan. Entonces, les meteremos con su ayuda y la del Señor Babuino Nyani, en la jaula en que yo me hayo encerrada, una jaula con espacio para una pequeña culebra, para que así aprendan que con nosotros, los animales, no se juega.
-¡Viva! -volvimos a vitorear.
De pronto, notamos como las puertas se abrían lentamente.
-¡Leminos, preparaos! -le dio tiempo a decir a Lazzie.
Las puertas se abrieron de par en par.
Pero, aquellos humanos, solo tuvieron tiempo de ver como unas pequeñas criaturas se abalanzaban sobre ellos, y una de estas criaturas, la más gorda, les arrebataba las llaves de las jaulas.
Pero, cuando el Lemino Gordo las tuvo en sus manos, tropezó, y las llaves se deslizaron hasta la rendija por la que hacía unos momentos se había intentado tirar junto con sus compañeros.
Así que, todos los Leminos se precipitaron hasta las llaves, dejando sin vigilancia a los humanos. Al fin, uno de ellos consiguió coger las llaves, y echó en cara al Lemino Gordo su torpeza.
-¡Por eso tenía que haber sido yo! -dijo- ¡El único Lemino que diferencia los melocotones de las nectarinas!
Pero, con tanta distracción, no se habían dado cuenta de que los humanos, se habían abalanzado sobre ellos. Por suerte, los pequeños animalitos consiguieron lanzar el preciado instrumento metálico hasta la celda del Babuino, que empezó a probar todas las palancas que había en el manojo de llaves.
Pasado un buen rato, al fin, consiguió abrir las puertas, pero, al conseguir salir… Dos hombres le estaban esperando.
Le arrebataron las llaves, le volvieron a meter dentro de su jaula, y cargaron todas las celdas, en una especie de trenes, ahora que ya sé cómo se llaman, pero más pequeños, y al aire libre.
Oí murmurar a Lazzie sollozando…
-Malditos humanos. Algún día vengaré a mi madre. Algún día lo haré.
Me sentí con la necesidad de ayudarla. Pero no pude hacer nada, al menos en ese momento. Pues nos separaron.
Cerré los ojos, y dormí al calor de Balto, muy triste. Cuando volví a abrirlos, me encontré frente a frente, con una colosal máquina, más grande incluso que el tren. Esta también tenía forma alargada. Pero parecía más un cocodrilo que una serpiente. Era de un color blanco rojizo.
De pronto, alguien cogió la caja en donde nos encontrábamos Balto y yo, y nos lanzó bruscamente a una especie de mecanismo, repleto de maletas. Subíamos y bajábamos, y dábamos vueltas sin poder hacer nada para evitarlo.
-Balto, tengo miedo.
-No temas, Yogui. Yo aún sigo aquí para ayudarte.
Me arrimé a Balto.
-¿A dónde nos conducen?
-No lo sé. Pero te prometo que voy a hacer todo lo que esté en mi pata, para que salgamos de aquí, y podamos ir a ver a El Señor de los Huesos.
-Balto, ¿rescatarás también a Lazzie, para que venga con nosotros?
-Sí, pequeño, sí. Pero ahora duerme. No sé qué ocurrirá mañana, pero sí sé que nos espera un largo día.
Me arrimé más a él. Después de eso, no recuerdo nada más. Creo que me dormí.
Pero mis sueños, no eran sueños. Eran pesadillas. Tenía la sensación de que esa extraña máquina en la que estábamos, se elevaba por los aires, en vez de permanecer viajando a ras de suelo. Soñaba que Lazzie encontraba a su madre. Pero de repente aparecía mi padre, y le secuestraba. Le obligaba a llevarme hasta mí, y como ella se negaba, mi padre la asesinaba de un zarpazo.
Aquellos días estaba viviendo unas sensaciones muy extrañas, sensaciones que nunca antes había vivido. Pero en ese momento, estaba desarrollando un sentimiento muy especial, hacia aquella bondadosa perrita.
CONTINUARÁ…
En cuanto a mis aventuras en Montecerrao… A destacar del primer finde del mes que hizo sol… era un buen día para la Prima Vera y muchos amigos nos reunimos en el parque para celebrarlo. Incluso mi querido amigo Teo llegó para saludarnos…
Por su parte los bipes se lo pasaron chachi con unas “mantecadas” que papi llevó, acompañadas de un delicioso café que hizo el bipe de mi amiga Bimba y que, gustosamente, compartieron con nosotros…
Incluso llegó la bipe de Rufo con chuches para todos… Pero no os cansaré… os dejo las fotos y si queréis ver otros puntos de vista activar los comentarios al verlas…
Sol, mimos y amigos y el siguiente finde... Pues para contaros que apenas sé como van a reaccionar las chicas cuando nos ven ¿os pasa a vosotros lo mismo? ¿y a vosotras con nosotros?. Os lo voy a explicar pero deberéis ver las series de fotos al final que os lo aclararán todo. El caso es que yo quería dar un besito a Pepa y ella primero apartaba su cabeza de mi hocico… para luego rendirse a mis patitas completamente enamorada. Por su parte, Lola –nuestra Cleopatra particular- se acercaba como queriendo escapar, no se muy bien si por miedo o por que ella es así. Tola es de las que “ni contigo ni sin tí”… me ignoró como si yo fuera un extraño y eso que sé que le gusto, por lo que al final fue Pepa la que se ganó “el piquito”. Jara no quería piquitos… solo cazarme cual conejito. El problema de eso es que uno, al ser tan gentil, acaba mojadito de babas… pero siendo de una chica tan guapa no me importó demasiado. Julia –la otra francesita- no estaba interesada en mi, solo en su pelota y me hizo una demostración del poder de sus mandíbulas y de su capacidad de salto…
Y luego tenemos a la nueva Jara… a la que solo le interesan las carreras y, como no, ligar con el mas galán –no soy yo por desgracia para mi- del grupo, mi amigo Otto. El cual, debido a su timidez, prefirió apartarse un poquito de tan liberal chica…
La peor es decir adiós a mi querida amiga Yuca que ha cruzado el arcoíris hace unos días… Espero que sus bipes ya se encuentren mejor por haber perdido a tan buena amiga.
La otra mala noticia es que mi novia Tolita está… ¡Con el collar de la vergüenza! por culpa de no se que problema glandular en un sitio innombrable…. Espero que se recupere pronto de tan desagradable enfermedad y que su hermanito Nevado la cuide mucho o me enfadaré con él la próxima vez que le vea.
Espero me hayáis podido perdonar la extensión de este post…
Querid@samig@s, he tardado en escribir porque confieso que, de tanto currar –en lo que curramos los perritos buenos y aquellos que no lo son tanto-, he estado un poquito cansado. Sólo hasta última hora del viernes, no me he puesto a ello… Y aunque mi memoria es muy frágil, todavía me acuerdo de las cosas más interesantes del pasado finde…
La mañana del sábado, a causa del frio y del mal tiempo, se presentaba triste y aburrida, así que me las tuve que agenciar y me busqué un bonito juguete… Se parecía a un bonito hueso que me sirvió para pasar el ratito que estuve solo hasta que llegaron mis amigos…
Durante el pequeño paseo pasamos a saludar a la pobre Yessi. La pequeñaja está muy triste porque apenas sale de su prisión dorada para jugar con nosotros, pero sabemos que es feliz cuando nos acercamos a saludarla…
Un día de estos vamos a secuestrarla y… Bueno, eso hay que pensarlo mejor arf, arf, arf.
Por la tarde me encontré una selva que nunca había visto antes y me decidí a explorarla pero…
¿Y si papi se perdía de mi?. ¡No!, eso no podía consentirlo por lo que rápidamente fui a su encuentro para que no se encontrara solito
¿A que vosotros hubiérais hecho lo mismo?
Pero el gran prota del finde fue Tom, el pequeñín… Si, porque aunque no estuvo con nosotros mucho tiempo, por aquello de que aún se cansa enseguida, estuvo muy juguetón con todos… Seguro que va a ser un fenomenal compañero de juegos cuando crezca un poquito más.
Todos, incluido él, dimos un pequeño paseo aprovechando unos rayitos de sol y descubrimos un extraño árbol… No porque no tuviera hojas aún, sino por la rara oquedad que había entre sus raíces formando una pequeña cueva que, seguro, es usada por alguno de los animalitos del bosque por el que paseábamos.
Cuando nos cansamos de pasear nos dimos cuenta que nuestro amigo Tom aún no conocía a la buena de Yessi y… ¡A presentarles se ha dicho!
Por la tarde encontré a Pepa y estuvimos un ratito juntos hasta que llegaron los demás…
Pero si había una chica realmente deslumbrante esa era mi amiga Tolita que estaba celebrando, vestida apropiadamente de rojo, la reciente y magnífica victoria del “Nano”.
Pero también hubo una nueva amiga que nos visitó por la tarde… Se llama Nico (de Nicolasa) y venía con nuestro joven Pepe.
Tommy estaba realmente interesado en ella, aunque era el bueno de Otto quien recibía las atenciones de la recién llegada.
Pero entonces llegó Rufo con “las chuches” y fue nuestro “Golfo” particular el que más méritos hizo para recibirlas… se ve que ha tenido un buen maestro en mi arf, arf, arf… Y eso fue todo para el pasado finde… ahora, como siempre os dejo el enlace a Tom y otros amigos, y el álbum:
Que tengáis un buen fin de semana, y aquel que vea a la tal prima Vera, que me avise y me diga si "ye" guapina
Perdonad amigos, últimamente ando bastante ocupado y, en consecuencia, casi no me ha dado tiempo para visitar vuestros blogs y, por tanto, tampoco para escribir en el mío... pero lo voy a solucionar ahorita mismo, ¿de acuerdo?.
¿Y que ha pasado éste finde?… Muchas pequeñas cositas como…
Bueno, el sábado parecía un concurso de poses para una película. Otto se hacía pasar por un perrito borrachín, pero me temo que no da la talla, demasiado apuesto, es nuestro “Clark Gable” del parque arf, arf, arf…
Otro que no lo hacía tampoco mal, en su estilo “Beagleniano” fue mi compañero de juegos Tommy… La verdad es que su mirada inquisitiva daba para una película como “El regreso del Zorro”, aunque su personaje no sé si sería el mejor de la peli, por eso de su raza ¿me comprendéis?.
Por su parte mi querida Bimba no aceptaba que su único papel en las pelis de perritos fuera hacer de negrita… Ella dice que es tan buena como los demás y quiere un papel protagonista, o ¿acaso aún hay discriminación por el color de su pelo? Creo que tiene razón…
Pero el que realmente estaba metido en su papel fue el pequeño Rufo que declamaba como nadie la conocida frase: -Al árbol pongo por testigo que nunca volveré a comer chuches, de la famosa peli perruna “Lo que Rufo se llevó”
La verdad es que nos dejó a todos con la boca abierta y mucha envidia, había un verdadero actor entre nosotros…
Por la tarde llegaron los ensayos para otras pelis. Yo, como buen maestro de artes marciales pekinesas, ensayé unos movimientos con el pequeño Garrick, que tenía que un pequeño papel en una de acción… Espero que mis enseñanzas hayan surtido efecto, porque se le veía un poco vaguete y con pocas ganas de actuar.
Pero al final se convirtió en uno de los compis de Ulyses y su Odisea… y los ensayos no quedaron nada mal, aunque el bueno de Ulyses no se encontraba cómodo con su actuación, al público allí presente le gustó cómo lo hicieron…
El domingo fue un día completamente distinto… empezamos con una breve sesión de deportes: Tenis dobles mixtos. Yo y Pepa, que maneja la raqueta como nadie, hicimos pareja..
Pero el verdadero prota de la mañana fue el pequeño “Bu”, que si crece rápido será 2 “Bu” y, entonces, se convertirá en mi mejor amigo; de echo ya me seguía sin decirle nada, como en los dibus… y es que yo tengo una atracción especial por los pequeñines arf, arf, arf…
Ya por la tarde,Tommy y Luna se dedicaron a actuar de nuevo… esta vez eligieron, dadas las cercanas fechas, la conocida peli de “Dog Love Story” y no lo hicieron nada, pero que nada mal. La verdad es que si no supiera que Luna es Luna diría que están hechos el uno para el otro… ¿Será por qué son de la escuela Beagleniana?
Por su parte Merlín se acercó a preguntarme si sabía algún truco… de magia, claro está… En su peli tenía que hacer algún truco de esos, pero aunque había ensayado bastante se le habían acabado las ideas y pensaba que yo le podía ayudar…. Yo le dije que lo mejor que podía hacer era dejarse llevar y todo le saldría perfectamente.
Al final encontró, en Coco –que haría de joven discípulo-, su partenaire para la peli de magos.
Y todo esto bajo la atenta mirada de Nilo que no podía dar crédito a lo que veían sus ojitos, de hecho se quedó con la lengua afuera…
Espero que os haya gustado, a continuación, como siempre, os dejo el resto de las fotos de... "Cosas del Finde" Y el álbum.
Hasta Pronto, y que tengáis un buen "Carnaval" o un buen "Doggie lovers day"
Estos últimos días no he escrito nada, y no es que me pusiera a hibernar como nuestra querida marmota, es que está todo embarrado a causa de la lluvia que no ha cesado casi ningún día desde la “gran nevada”. El caso es que nuestra amiga americana parece que hace caso de los refranes de por aquí, si, aquellos que hacen referencia a La Candelaria, a San Blás y a las Cigüeñas, y nos ha pronosticado seis semanas más de crudo invierno ¡Grrrrr! ¡Quiero que venga la primavera YAAAAA!.
Así que debido a la lluvia no hubo muchas cosas reseñables, pocos amigos en los paseos, pocos juegos y casi ducha diaria a la vuelta para quitarnos toda la tierra y barro de encima… eso los que salíamos, porque algunos hicieron “pellas” y se escaquearon de los paseos del finde (saturnales y dominicales, jejejeje)
Pero siempre hay algo que contaros, por ejemplo, que a mami le tocó una patita, de las pequeñas, de un jamoncito ibérico y nos la estamos comiendo poquito a poco… Lo que no se es como todas mis amigas sabían que nos había tocado tan suculento platito y se auto invitaban para ayudarnos en la pitanza… Yo me hice el “longuis” y creo que, aunque no fui grosero, les molestó mi poca generosidad en este caso, pero seguro que vosotros me comprendéis… Menos mal que el pequeño Coco salió en mi ayuda y las despistó con sus juegos sino me habría quedado sin “el jamón de mami”
En cuanto a éste pasado finde… El sábado me encontré con un malvado gatito con un ojito azul y… pero eso es otra historia.
Y por lo que respecta la domingo… un enorme perro fiero –llevaba un bozal- llamado Kenzo fue la novedad del finde… menos mal que no nos comimos mutuamente porque aunque éramos tres él tenía pinta de ser mucho mas fiero…
Pero como no hice mucho más creo que es mejor que os deje con la tercera entrega de mi “otra gran aventura”, en la que conozco a un misterioso perro que me defendió de Látigo… ¿Qué ocurrirá después?
YOGUI:
Los Orígenes
De los Canes
III) El Secreto del Perro Lobo
“¡Socorro! ¡Socorro!”¡Comencé a gritar!
El perro empezó a darme latigazos con su rabo… Me había dejado completamente magullado… Me desgarró la piel con su colmillos y su palo… Me cogió por el cuello y me lanzó al barro… ¡Y de pronto, cuando me iba a dar el zarpazo final con el de seguro me asesinaría, una destellante luz apareció!, y, con ella, un gran perro, que comenzó a luchar fieramente con la bestia del palo...
Yo seguía aterrorizado por la fiereza de la batalla, pero me puse a ladrar para animar al perro de la luz…
De pronto, éste último cogió a Látigo ¡por el mismo rabo, con el que se dice que pegaba latigazos!, y lo lanzó al charco de barro, dónde él me había lanzado segundos antes… Además, ¡le arrebató su palo!
¿Quién sería aquel valiente perro? ¡Estaba alucinado! Pues yo, por supuesto, fui a darle las gracias…
-¡Guau! ¡Eso ha sido increíble! ¡Mil gracias, de veras! ¿Qui…quién eres?
- Eso lo debería decir yo, pequeño… Un perro doméstico no ha de andar por la calle a estas horas… Será mejor que te vayas a casa, hijo… - dijo el misterioso perro…
- ¿Y tú? ¿Tú no tienes casa?
- No, pequeño… Mi hogar está en el cielo, entre las estrellas… No necesito una familia…
- ¿Cómo dices eso? ¡Tener una familia es lo que hace que tu vida sea feliz!
- Mira, niño, vete a casa, tengo otras cosas que hacer…- exclamó, muy serio.
- Pero… es que… estoy… ya sabes…
-¡Perdido!- terminó él…
- Sí…
- Muy bien, muy bien, pequeño, ¿sabes dónde vives?
- Sí, cerca de la Montaña Cerrada…
- ¡La montaña cerrada! ¡Pues no te has alejado ni nada… Será mejor que no lo vuelvas hacer, pequeño… Está bien, tienes que cruzar esa calle, después, ¿sabes dónde está el la estatua de la Gorda, la Humana “Rellena”, ¿bien?... Pero, oye, no me mires con esa cara, hijo…
-Bueno, está bien, está bien, te acompañaré… Pero procura no volver a alejarte de tu amo… -dijo, al tiempo que pegó un resoplido de resignación y murmuró -¡Lo que me faltaba, hacer de niñera de un pequeñajo perro doméstico… ¡Por la pata torcida!
- ¡Lo sabía…! Perro casero naciste, y perro casero morirás… Es una exclamación que quiere decir que algo es inaudito, o insólito, o algo que te enfada, ya sabes… ¿Nunca la has oído?
- No, nosotros siempre decimos, “Jolín”, o “Increíble”, o “¡Por Dios!”…
-¡¿Por Dios?? -me interrumpió él -¡Una “humanización” totalmente! ¡Suena horrible! Lo que los perros habrían de decir sería “¡Por el Hueso!”, o “¡Por el Señor de los Huesos!”, en todo caso…
-¿El Señor de los Huesos? -volví a extrañarme…
- Está bien, pequeño, mientras vamos a tu casa, ¿quisieras que te explique el origen de estas expresiones?...
- De acuerdo…Verás… Hace mucho tiempo, en los comienzos del mundo, existió un perro, bueno, al principio era un lobo, que se distinguía de los demás por tener una pata torcida… Lo llamaban, el de la Pata Torcida, pero muy pocos han sabido de su nombre… Cuentan que solo lo saben su familia, y tal vez algunos privilegiados…
Mira, ¿sabes qué? ¡Tú! Te pareces mucho a él…
-¿En serio? -pregunté yo fascinado.
- Sí, en serio… Pero mucho dudo que su familia sea una rama de perros caseros…
Y así nuestro oscuro perro, le contó a Yogui la historia que ya habréis leído en el primer capítulo de mi Diario de Aventuras…
- Cuentan que el Lobo de la Pata Torcida, se enamoró, -continuaba el perro que había salvado a Yogui -y fue a ese amor, que pertenecía al Bando de los Perros, al que tomó especial cariño, y al primero que le contó su secreto… Ella siempre le comprendió, y nunca le dejó atrás… Su querida, fue quien le ayudó a vencer a los lobos…
(…)
…Y de ahí viene la adoración de los perros hacia los Huesos… Una atracción que se ha heredado desde, de hace siglos y milenios… Dicen que, por ese acto de benevolencia y valentía, se le nombró Señor de los Huesos, Dios Perruno… Dicen que permanece vivo, con una escolta de animales nombrados Santos, en un remoto lugar, vigilando el “Hueso Perdido”… Has de saber, que solo un descendiente del perro perdido podrá coger el Hueso, para así obtener, el Poder en el Reino Animal…
Y ese elegido descendiente, tendrá… su pata…torcida… Como tú…
- ¡Guau! ¡Me ha encantado la historia, gracias!
- No es una simple historia, chaval… Es el mayor mito perruno de todos los tiempos… Es… real.
- Pero…eso quiere decir… que yo podría ser el descendiente elegido…, ¿verdad?
-¿Tú? Mira, lo dudo mucho, hijo… Un perro casero como tú no creo que sea el descendiente de una Leyenda. No sabéis ir a ninguna parte sin vuestra bufanda, ropita y zapatitos, y comida especial para “perritos”… domésticos… -se burló mi Salvador.
-¡Pues odio el pienso y los abrigos! -justifiqué yo.
- Eso no es suficiente… No eres un perro libre… Además, seguro que ni siquiera has conocido a tu verdadera familia…
- ¿Verdadera?
- ¿Acaso piensas que tus padres son dos humanos, con manos, cinco dedos en los pies, y dos malditas nalgas? ¡Espabila, hijo! No creo que creyeses que ellos serían también descendientes de Pata Torcida…
Tú puedes sentir cariño hacia ellos, pero ellos te tienen como un juguete, chaval, si tu fueses tu verdadero hijo no querrían que salieses a la calle para que la gente no te viese, ¡se avergonzarían de ti!
¡Pero…! -les defendí yo…
- ¿Tienen un niño?
- Bueno, sí, pero…
- ¿Y de veras creías que era tu hermanito mayor…? ¡Es un humano! ¡Igual que ellos! ¡Y serían capaces de matarte para que no se estropease su peluchito! ¡Te tienen como un muñeco! ¡No como ser vivo!
- ¡Eh…!
- ¿No se han reído alguna vez “contigo”…?
- Bueno, pues claro que sí, pero…
- ¡Pues acéptalo, chaval! ¡No se reían “contigo”! ¡Se reían “DE TI”! ¡Te tienen como juguete!
Yo te estoy llevando a casa, porque tú eres feliz así, sé que es lo que quieres, pero quizá ahora estén celebrando que te has ido, y que se librarán de ti… Para que cuando vuelvas, te castiguen y te peguen un azote en el culo…
- Eso no es cierto…- dije yo, a punto de llorar -¡Me quieren! ¡Me quieren! ¡Me quieren! ¡Me quieren y están preocupados por mí!
- Pero te castigarán… Lo sabes, ¿y crees que acaso harían eso mismo con su verdadero hijo o sobrino? ¡Se tirarían a sus brazos y lo empezarían a llenar de besos y regalos!
El perro parecía furioso, y yo, a eso, no supe que contestar…
- Pero, ¡yo quiero ser alguien en la vida! ¡En ese caso quiero descubrir mis verdaderos orígenes, quiero saber si es verdad que yo soy el elegido descendiente del perro de la Pata Torcida, quiero ser algo más que un perro paticorto, que “también” tiene una pata torcida!
- Lo siento, chico, no debí portarme así contigo… Tienes mucha razón… Pero es que… odio a los humanos… Quizá eso sea porque soy un perro salvaje, un vagabundo, ¿eh, pequeño?
- Sí, tal vez… No te voy a hacer caso…- intenté consolarme yo…
- Lo siento de veras, hijo mío.
- Un momento, si eres un vagabundo, ¡tú tampoco conociste a tu familia real!
El perro contestó:
- La perdí hace tiempo, pero la conocí… Lo que quiero decir, es que yo no me he criado con un biberoncito, ni he sido un perro, ¡comprado!… Porque, como sabrás, os compran…
- ¿Nos compran? Yo no recuerdo eso… Yo no recuerdo crecer en una tienda… Yo recuerdo… ¡Es verdad! ¡Lo recuerdo! Recuerdo a mi madre… Una preciosa mestiza de pequinés, dándonos de mamar a mis hermanitos y a mí… Vivíamos en un pequeño pueblecito de libertad animal… Recuerdo el día en que me cogieron en una cajita de cartón, con un jerseycillo, que ahora utilizo como manta, y conocí a mi nuevo amo…
- Tal vez no seas tan doméstico como pensaba, cachorro -dijo él, que parecía haberse emocionado con mis palabras… -¡Mira! ¡Ya hemos llegado! ¿Es acaso aquí dónde vives?
Yo miré dónde nos encontrábamos y exclamé:
- ¡Sí, es aquí! ¡Muchísimas gracias! ¡De verdad! ¡Es aquí! -exclamé también emocionado…
- Pues procura que no tenga que volver a rescatarte, ¿eh, cachorro? -dijo él, divertida y cariñosamente.
- ¡Ja, ja! -reí-ladré yo -¡Descuida! ¡No lo tendrás que hacer! ¡Muchísimas gracias,…!
De pronto me di cuenta de una cosa:
- ¡Eh! ¡Aún no conozco tu nombre! ¡Llevamos un buen rato hablando, y aún no sé cómo te llamas!
Pero cuando me di la vuelta, el misterioso perro había desaparecido.
-¡Oh, no! ¡Horror! -exclamé yo, pues quería encontrar la aventura con él -¡Necesito encontrarle!
Así que, tonto de mí, en lugar de reunirme con mi familia y regresar, cometí el mayor error de mi vida; di la vuelta y me puse a buscar al misterioso perro…
Pero, claro…
Supongo que no hará falta que os diga lo que pasó a continuación…
Volví a perderme…
Intenté regresar a dónde le había encontrado por primera vez, pero no encontré el camino, para nada…
Así que, comencé a ladrar para llamarle…
Pero esto debió de alertar a toda la población, pues de pronto, ¡una gran camioneta apareció delante de mí, y CASI ME ATROPELLA! Pero por milagro conseguí esquivarla…
Esto armó un gran alboroto pues de repente se comenzaron a oír miles de pitidos y alaridos… Pero eso no fue lo peor… De pronto, bajaron dos hombres vestidos de blanco (Pero no los pude distinguir muy bien, porque soy daltónico)… Y me intentaron atrapar… Traían una especie de red en la que me metieron dentro, y después, me lanzaron a la parte de atrás de la camioneta, en la que había, ¡una especie de jaula!
¡Estaba aterrorizado!
Cerraron la jaula, y me llevaron con ellos en la camioneta…
¿Qué era aquello? ¿Un secuestro? ¿Qué querían hacerme aquellos dos hombres? ¡Ahora estaba perdido! ¡Oh, horror, ¿por qué me había escapado?!
¡¡¡SOCORRO!!!
CONTINUARÁ
¡Ah! se me olvidaba dejar los enlaces al resto de las fotos, espero que las disfrutéis… y recordad que también podéis seguir las otras aventuras en: Los Cuentos de Pata Torcida
Aunque ya pasó hace unos días, quiero celebrar mi particular “Día de la Paz de San Antón”, con una pequeña poesía que encontré por ahí…
Pasó el perro a mi lado. Un perro de pobre casta, uno de esos callejeros pobre de sangre y de estampa.
Nacen en cualquier rincón de perritas tristes y flacas, destinados a comer basura de plaza en plaza. De pequeños, por lo fino y lo ágil de la infancia, baloncitos de peluche, tibios borrones de ala, los sacan al sol, les cantan. De mayores, como ya se les fue la gracia, los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa, sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas. Y que tristes ojos tienen, que recóndita mirada, como si en ella pusieran su dolor a media asta, y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia si es que un lazo no les da una muerte anticipada. Yo lo llamo...todo orejas asustadas, todo hociquito curioso, todo sed, hambre y nostalgia. El perro escucha mi voz, olfatea mis palabras como esperando o temiendo pan, cariños o pedradas. No en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata. Lo vuelvo a llamar...dócil, a medias avanza, moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas. Le digo: ven aquí, no te hago nada, vamos ven, y adiós a la desconfianza, y se tiende a mis pies, con tiernos aullidos habla, ladra para hablar más fuerte, salta, gira, gira, salta, lloran y ríen, ríen y lloran lengua, orejas, ojos, patas y el rabo es un incansable abanico de palabras. Es una alegría tan grande que más que hablarme me canta. ¿Qué piedra te dejó herido? Sabe que maldigo las piedras, aquella pedrada dura que le destrozó la pata, y él con el rabo me está agradeciendo la lástima.
Pero no te preocupes, ya no ha de faltarte nada, yo también soy callejero, aunque de distintas plazas, y con mi patita renga y triste voy de jornada en jornada, las piedras que me tiraron me dejaron herida el alma….
Siempre, en nuestras vidas, nos pasan cosas, unas buenas y otras no tanto, Unas cortas y otras muy, pero que muy largas y, a estas últimas suelen llamarlas “Odiseas”.
Un ejemplo de Odisea es el que tardaron sus Majestades los PPMM, o sea, los Perrines Magos de Oriente, en traer el coche de papi, y eso que Japón les pillaba de paso, que para eso es el comienzo del Oriente…
Además, hace relativamente poco tiempo, tod@s sufrimos el bonito “Cold and Sec White-Washed by Mom Nature” que dice mi Santa Sandra particular, o sea, un lavado de agua fría y “en seco” con que nos regaló “Mami Naturaleza” al principio del año. En ese momento la Odisea no era la nieve en sí, sino el caminar por ella, pero si que fue divertido ¿verdad?. Bueno para algunos bipes no, y, desde aquí, deseo que los bipes de Toy, Peque y Mimo se recuperen muy pronto, de sus percances con el hielo escondido debajo de la nieve….
Otra Odisea fue cuando ese mantito blanco tan precioso comenzó a irse, entonces vino la Odisea del barro; y no es que me disgusten las peleas de barro, sino que hay que reconocer que uno sale muy sucio de allí, luego toca baño al llegar a casa y, quizás, una pequeña riña de mami por volver sucios a casita…
Pero existen otras Odiseas a parte de las mágicas y de las meteorológicas… Por ejemplo, el pasado finde estábamos jugando, especialmente Loli y Milú, cuando llegó Tommy y nos llamó a todos para que nos reuniéramos en torno a él, tenía una mala noticia que darnos…¡No nos lo podíamos creer!… Nuestra amiga Luna, la Beagle, ¡se había ido de casa!. La muy tontorrona se marchó siguiendo un rastro de esos que tanto nos excitan a veces... Y así desde el jueves hasta que apareció, estuvo con su Odisea particular y sus bipes con la suya buscándola. Menos mal que acabó bien.
Luego nos encontramos con Ulyses que estaba un poco cohibido y triste… Creo que estaba buscando a su “Penélope”, que no su “Cruz” (jejeje) por el parque. Cuando nos encontramos con él le saludamos como buenos amigos pero se debía de creer que éramos Perrifemos de un solo canino o Pirrénas que queríamos impedir su regreso a casa y no nos hizo mucho caso, como el de la leyenda perrigriega….
Por la tarde todo parecía haber vuelto a la normalidad pero nada de eso… Aquello era otra Odisea, parecía la Selva y no porque estuviera ella esperándonos con sus dos nuevos hermanitos… Sino porque entre unos y otros nos juntamos unos 14 congéneres que volvimos locos a nuestros bipes, que no sabían a dónde mirar de tantos como éramos y como corríamos…Algunos acabaron agotados de tantas “perrerías”
Pero otr@s aún tuvieron ganas de jugar hasta el final, cuando ya casi no se veía…
En fín, que tuvimos un sabadito muy Odiseico, o al menos a mi me lo pareció.
El domingo fue un día tranquilo, sin muchos amigos, puede que castigados por haberse ensuciado el día antes… Me encontré primero a un pequeño rey, King, que iba atado para evitar que se escapase como Luna…Y por la tarde a una pequeña emperatriz, Julia, de la dinastía de los Bulldog Franceses… a la que rendimos pleitesía, como bien se merece una reina, Pepa y yo…pero lo que no le dimos fue la zanahoria de la coronación, que nos la quedamos nosotros ya que la plebe, a veces, sale algo “Perrublicana”, jejejeje
Raza Mestiza: Pekinés-Carlino. Mi mamá perrita es una preciosa Pekinés, pero me parezco a mi malvado padre. (En cuánto a físico, claro está) De cachorrito me confundían con un Carlino. Aunque también podría ser un falso Puggle (mezcla de Carlino y Beagle) soy demasiado pequeño para ello. Yo sé que en realidad soy un Pata Torcida, y el Descendiente Elegido para encontrar El Hueso. Uno de mis tantos tátara tátara tátara abuelos fue el mismísmo El Señor de los Huesos, o el Emperador Yogui I.
Una frase verdadera que me gusta mucho:
En toda la historia del mundo solo existe una cosa que no compra el dinero, a saber: El feliz meneo de la cola de un perro. (Josh Billings, La dama y el Vagabundo)
A Kitty mudou de casa.
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Com o resto do pessoal, claro. Mas ela teve direito ao seu refúgio,
especialmente protegido dos malandrões lá do sítio por vidros. De vez em
quando deixa a...
Sigo contando
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Pues si, a pesar de que a mi hermano perruno le costó unos cuantos meses
ver que yo no era como Nina, la verdad es que me gustó mucho tenerle
conmigo y usa...
Lorenza....
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(Remembering you... happy and alert)
My dearest Lorenza:
I want to thank to you to come into my life to enrich it. You taught me to
be patient, tolera...
Happy Birthday Penny, Love Frank.
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'
Thank you Frank for the fabulous, flat fox you sent to me for my birthday.
I love it.
Love ya.
Luv Penny
xxooxx xxooxx
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