Hoy debería estar contandoos qué ocurrió el domingo, cof, cof, cof... -perdonar pero esta tos me tiene frito- pero he tenido que cambiar de planes. En seguida lo entenderéis.
Papi me levantó temprano, como todos los días de semana. Hay que madrugar para ir al trabajo, aunque yo trabaje en casa tengo que estar bien despierto para vigilar la calle, el parque y el edificio donde vivo y, si es necesario, ladrar un poquito a quien me de la gana. Pero ya me estaba empezando a encontrar rarito, aunque no dije nada.
Cof, cof, cof... ¡esta tos!, cuando llegaron a casa mis bipes ya no me tenía en pie, y temblaba igual que un flan. No hizo falta decirles nada, me arroparon y me dieron todos los mimos que pudieron, aunque no estaba yo para mimos en ese momento.
Papi fue el único que me reprochó el haberme vuelto desde Brasil -del cumple de Verdi- a nado... ¿cómo se te ocurre volver nadando con lo fría que está el agua en estos días? empezó diciendo. Yo no tenía fuerzas para contestarle, simplemente le miraba resignado -porque en Bahía el agua estaba calentita, sino preguntárselo a Verdi-. Él continuó con su perorata de papi bienintencionado, ¡Y encima no te paraste en Avilés, sino que continuaste nadando por el Nalón río arriba y luego por el Nora!. Yo comprendo que estaba tan nervioso al ver mi estado que solo se le ocurría reprocharme mi buen sentido del olfato, el que me permitió llegar nadando, como los salmones, hasta mi casita. Aún así continué sin decirle nada, apenas tenía fuerzas. Pero él continuaba ¡y luego las carreras bajo la lluvia!, bla, bla, bla mientras yo creía que me iba a ir a visitar el arcoiris antes de tiempo. Cof, cof.
Pero mis bipes son muy responsables y sabía que me ayudarían y ahora, aunque estoy un poquito mejor tiemblo de solo pensar donde me llevaron... Efectivamente, ¡al vete!. Al principio estaba tan bajo de fuerzas que no protesté, pero cuando vi el instrumental me rebelé con todas mis fuerzas... pataleaba, aullaba y si podía mordía lo que se me pusiera al alcance de mis mandíbulas. Carlos, mi bipe bipe, tuvo que salir para no ponerse nervioso y eso hizo que yo lo estuviera aun más, ¿Qué clase de tortura malévola se le ocurrirá a este mataperritos?... primero intentaron ponerme un pequeño bozal que yo intenté quitarme de inmediato con mis dos patitas delanteras, hasta que me las agarraron con fuerza, entonces vino lo de atrás... si el sitio donde el rabito pierde su nombre y allí me introdujeron el primer instrumento de tortura y todo para decir que tenía fiebre. ¡Será capu...! Si yo ya se que tengo fiebre, ¿o acaso no me ves temblar tonto del -palabrota-? ¿para eso me haces esto? ¿perder mi perrunía de esta manera por una fiebre de ná? Estaba desquiciado pero "el vete" se asustó al ver la temperatura, creo que casi la que se alcanza en Sevilla al principio del verano, unos 41º Celsius a la sombra, ¿y si estoy tan caliente por qué tiemblo de frío? Seguro que el aparato este está mal...
Entonces preguntaron a mami por las garrapatas -¿tanta fiebre provocan las garrapatas?-. Si me lo hubieran preguntado a mi les habría dicho que esos bichos me temen y ni siquiera se acercan a un centímetro de mis patitas, y eso fue lo que respondió mami que es muy lista. Y entonces, para asegurarse, sacaron la primera aguja, ains... cogieron una patita y a vampirizarme... mi sangre les dijo lo que yo ya sabía, nada de garrapatas. ¿Por qué no habla conmigo y yo se lo cuento todo? le ladraba con la esperanza de que me dejara en paz. Pero él a lo suyo. Entonces cogió un aparato muy frío y me lo puso en el pechito y se puso a escuchar, cof, cof tosía yo y él mostraba cara de preocupación... esto es que ha cogido una NEUMONÍA, dijo con cara muy seria. Yo no sé quién será la neumonía esa pero os juro que yo no me he traído nada de ningún lugar, y menos del Brasil. El caso es que entonces vinieron las otras agujas -una por donde hacemos ejem pi... y otra en el lomo-, pero ya estaba tan agotado que les dejé hacer aunque luego me vengué je, je, je, cof, cof, ¡ains qué malito estoy!. Si, amigos, cuando salimos les hice un pis-mail de los que hacen historia para avisar a todos los perritos que lleguen después de mi que allí se tortura. Ellos hicieron como que no les importaba, ¡ja, que voy y me lo creo!. Solo se les ocurrió decir que a ellos también les apetecería hacerlo al salir de la consulta de los dentistas... ¿Y qué tendrán que ver los dentistas con todo esto?, me pregunto. El caso es que mami le dijo a Carlos que no se lo contara a papi, ¿por qué?, tengo que enterarme cuando me encuentre mejor.
Así que me dieron unas pastillas y...
con respecto a las primeras haré de tripas corazón, pero a las banderillas de arriba se las van a poner al Muza ese por que yo no me voy a dejar así que sea mami la que me las ponga y yo la quiera mucho y esto va a la perromisa. Cof, cof, cof. Yogui dixit.
Patitas y no os arriméis a la neumonía esa si os la encontráis por ahí.
Yogui






Se llama OsKar y vive en León... Todavía no le conozco pero tiene pinta de ser un buen tipo. Se parece un poco a Atila, Seguro que nos haríamos muy amigos si nos presentan. 
Algún día que me lleven a León, le llamo, tomamos unas copitas juntos y salimos a conquistar chicas, seguro que arrasamos.
Por la última foto creo que debe ser un pelín ricachón.
