Queridos amigos, hoy será breve porque estoy haciendo las maletas… y no tengo mucho tiempo. Me voy y no podré comunicarme con vosotros durante unos días. Espero que, si estáis en situación parecida a la mía, lo paséis tan bien como yo pienso hacerlo.
Solamente os dejo el video que he montado del último finde que pasé con mis colegas del parque… Esta vez hubo un montón de nuevos perritos que se unieron a la pandilla y realmente lo pasamos muy bien. Espero que mis ladridos en inglés digan lo que quise decir en español y no otra cosa…
Os deseo, otra vez, que lo paséis muy bien estos días. Yo, por mi parte, he decidido irme de retiro a un lugar precioso, a medio camino de todo, donde espero encontrar reposo, nuevos amigos y, si puedo, algún huevo de pascua de esos.
Esta vez vuelvo a las andadas… primero la sexta entrega de los orígenes de los canes, y luego, un pequeño video con unas fotos de mi aventura (y la de mis amigos)… espero no ser demasiado plasta y que no os aburráis demasiado…
YOGUI: Los Orígenes de los Canes. La Verdad Sobre el Comienzo
En nuestra última entrega, Yogui ha encontrado de nuevo a Balto, el perro que le salvó la vida, y ambos se ponen en camino, para descubrir los Orígenes de los Canes. Pero, yo, Yogui, he decidido encontrar a mis verdaderos padres. ¿Qué será lo que nos aguarda a mi colega y a mí? Desde luego, no lo que esperamos.
VI) La Verdad Sobre el Comienzo
Bocinas, claxons e intermitentes se oían por todas partes. Y a personas que gritaban:
-¡Eh, me toca a mí, mendrugo! ¡Aparta de mi camino!
-¡Que tengo prisa! ¡Llevo esperando aquí una hora!
-¿Cómo que doce euros? ¿Me está usted tomando el pelo? ¡Esto es un timo!
Yo estaba asustado con tanto griterío y alboroto.
-¿Por qué quieres venir a este lugar, Balto?
-Mira, a vista de que no estamos seguros de dónde está Murias y a pesar de todos nuestros esfuerzos por conseguir un mapa, no lo hemos encontrado. Lo mejor es recurrir a un lugar como éste.
-¿Por qué, Balto? -me cuestioné.
-Porque aquí, en estos lugares llamados “gasolineras” vienen muchísimos coches para cargar fuerzas de energía para seguir adelante. No importa que no entiendas que quiere decir “fuerzas de energía”. Pero, buscaremos un camión, que lleve una carga hasta Murias, y nos meteremos dentro.
-Ohhh…-dije yo sin entender mucho-Pero, ¿cómo sabrás que camión va a Murias?
-Porque soy adivinó-contestó Balto riéndose.
Aunque yo no compartí su risa; ser adivino es una cosa muy seria…
-Yogui, ¿querrías traerme una piedra? -dijo Balto muy estricto.
-¡Claro, Balto! Aunque no sé para que necesitas una piedra -contesté extrañado.
Mientras yo buscaba una bonita piedra, Balto fue mirando camión tras camión, hasta que al fin vio uno que le interesó. Un hombre gordo y forzudo hablaba desde la ventanilla del camión con el hombre que le cargaba esas “fuerzas de energía” mediante un tubo largo y grueso. Fue Balto el que me lo explicó ya que yo no estaba presente, y no me dijo todo exacto, pero me dijo que la conversación entre el hombre gordo y el del tubo largo y grueso era algo así:
-¡Dése prisa, hombre! Necesito llegar cuánto antes a la mina para cargar el carbón.
-No se preocupe, enseguida termino, señor. ¿Hacia que mina se encamina?
-Voy hacia “La Carbonerina”, la mina de Murias.
-Genial… ¡Oh, mire, señor! ¡Ya está! ¡Ya tiene suficiente gasolina! ¡Ya puede irse!
- De acuerdo… Gracias por el servicio, aunque hayan sido un poco pesados -dijo el camionero por último mientras intentaba alejarse, a pesar de que el hombre del tubo le advertía y le gritaba que se olvidaba de pagar.
Balto tampoco podía hacer nada para detenerlo.
Por suerte, llegué yo, una vez más, para curar la situación, con la piedra que Balto me había encargado. Y mira que había tardado porque había estado buscando la piedra más guapa de todas para mi amigo Balto, y además, era tan grande que la arrastraba a duras penas.
Pero, Balto, al verme, me arrebató la piedra, sin ni siquiera darme las gracias por esforzarme tanto en buscar, y con la boca, se la lanzó al camión antes de que hubiese salido siquiera de la gasolinera.
-¡Ahora es nuestra oportunidad! -dijo Balto, y se escondió bajo el camión.
El camionero se bajó del camión muy enfadado y acusó al hombre de la gasolinera de haberle lanzado una piedra a su camión. El hombre lo negó y ambos comenzaron a discutir.
Balto se dio cuenta de que la puerta del compartimento del camión no estaba abierta, por lo tanto no podríamos entrar. Así que tuvimos que esperar dos minutos a que la situación se calmase, cuando el hombre de la gasolinera exclamó que a él le había parecido que el ruido provenía del compartimento del camión.
El camionero se encaminó hacia él, y abrió las puertas. Miró a un lado y a otro y no vio nada. En un despiste del camionero, Balto dijo “Esta es la nuestra” y se metió dentro del camión, justo antes de que el camionero cerrase las puertas. Éste miró enfadado al hombre de la gasolinera y le pegó una torta. Acto seguido, se fue conduciendo en camión. Y, para quienes se lo pregunten, no, no llegó a pagar.
El viaje se me hizo, al menos a mí, bastante pesado y largo. Intentaba dormir, pero no podía. El camión pegaba demasiados meneones.
De repente, Balto me susurró al oído:
-Ya debemos haber llegado a Murias. Tenemos que bajarnos ya. No podemos ir hasta la mina.
-¿Y cómo podremos bajar ahora, Balto? -pregunté, entendiendo el peligro que suponía llegar hasta la mina y que todos los bipes que allí hubiera nos acorralarán.
-Tú solo escucha y tápate los oídos como puedas -me dijo. Se quedó callado un instante, y después tomó aire.
De repente, pegó un aullido tan grande y desgarrador que me pareció que el suelo temblaba y el cielo se nos iba a caer encima.
Entonces, notamos un violento frenazo, y oímos los gritos del camionero mientras bajaba de la cabina, gritando “¡¿Pero qué?!”
Unos segundos después, abrió las puertas del almacén del camión, pero solo le dio tiempo a exclamar “¡¿Qué demonios?!” y ver como Balto y yo salíamos más rápido que canta un gallo y escapábamos corriendo de las garras de aquel colosal hombre.
Llevábamos una hora recorriendo el lugar sin ver a nadie, ni siquiera un alma, hasta que, de repente, Balto me dijo:
-Huelo algo. Ven, por aquí. -y echo a correr.
Yo le seguí como pude.
De pronto, Balto se detuvo, para mi alegría, y me murmuró:
-¿Ves allí? Allí hay un animal. -Era un zorro. Parecía comer algo. Pero, de repente, pareció oírnos, pues puso las orejas para atrás, y comenzó a correr patas en polvorosa con su presa.
Balto puso una pata en el corazón y dijo seriamente:
-“Todos somos iguales, nacimos iguales, vivimos iguales, y un día seremos parte de la naturaleza. Igual que tú, hermano”.
El Código Animal, según he aprendido en mi Gran Aventura, es una especie de frase de paz y juramento entre los animales callejeros, que utilizan para relacionarse entre ellos en son de paz, cuando sus intenciones son pacíficas. El Código Animal te hace jurar por el Señor de los Huesos, por lo que has de cumplir tu promesa. Pero volviendo a nuestra historia…
Después de recitar el juramento con la pata en el corazón, Balto, habló así al zorro.
-Hermano Zorro, baja de ese árbol, por favor, hemos de hablar contigo.
- Vaya, vaya… Con que una pareja de perros de ciudad perdidos en el pueblo, ¿eh…? -dijo con una maliciosa sonrisa.
-Necesitamos saber dónde estamos -le dije yo al zorro.
-Pues, en Murias, claro -el zorro rió.
-Trátale de Hermano Zorro -me dijo Balto en voz baja -Hay que respetar el Código Animal -Que, por entonces, yo no sabía lo que era.
Balto subió la vista, y volvió a dirigirse al Zorro.
-Hermano Zorro, ¿conoce la casa donde habitan los padres de mi acompañante? Según me ha contado, su padre es de un gran parecido a él.
-Por favor. -dijo el zorro con su habitual sonrisa maliciosa -Llámame Don Raposu Arteru de Arredrayáu. -y tendió una pata a Balto.
Pero Balto, por el contrario le miró, y dijo:
-¿Cómo…? ¿Don Raposu de qué…? -dijo Balto hecho un lío -Preferiría llamarle Hermano Zorro.
-Como gustes -dijo Don Raposu secamente mientras encogía la pata que antes había estirado y se la lamía.
-Bueno -dijo Balto empezando a cansarse-¿sabes dónde podemos encontrar a sus padres-y me miró a mí.
Don Raposu Arteru de Arredrayáu, se quedó silenciosamente mirándome un momento. Después exclamó:
-Vaya, vaya. Creo que sí sé dónde están tus padres. Tú eres el hijo de Truhán y Perla. El aspecto de los Truhán es fácilmente distinguible ja ja. Sobre todo por esa pata torcida -dijo con su habitual sonrisa maliciosa burlándose de mí. Después se calmó y prosiguió -Aún recuerdo cuando os regalaron a todos. Aquel día Truhán estaba de muy mal humor.
-¿Estaba triste porque nos llevaban lejos? -pregunté nostálgico.
-Triste, triste, lo que se dice triste no. Pero sí hecho una furia. No había visto ser más enfadado en toda mi vida. Bueno, lo dicho. Resulta que precisamente vengo de esa casa de conseguir este jugoso pollo. –y pegó un mordisco a aquella presa que llevaba en la boca -Veréis, desde el día en que os separaron de vuestros padres, Truhán no ha hecho más que buscaros desesperadamente. Me contrató a mí, de hecho -y se señaló con el dedo índice muy orgulloso de si mismo -para rastrear toda la zona hasta encontrar a sus hijos, a cambio de un pollo diario si cumplía mi trabajo. Tiene especial predilección por uno llamado Yocki. -y puso la cabeza en alto, muy altivo.
- ¡Yogui! -dije yo emocionado -¡Se acuerdan de mí! ¿Lo has oído, Balto? ¡Se acuerdan de mí! ¡Me quieren! -ahora ya comenzaba a sentirme como algo más que un paticorto.
-¿Dónde viven? -preguntó Balto.
-Es fácil. ¿Ves esa senda de baldosas amarillas…? Como en el Mago de Fox, jo jo. Síguela hasta que la senda se divida en dos caminos. Entonces párate. A la izquierda, está la casa de los Truhán. Es muy fácil, y el camino es muy corto. No tiene pérdida. -Después me miró a mí y dijo -Así que tu eres el famoso Yocki. Bueno…, tu padre se pondrá muy contento de verte, ¿eh…? -y me sonrió de nuevo maliciosamente. Después murmuró por lo bajo - Aunque a mí se me acabó el chollo de los pollos -Volvió a subir el tono de voz -Pero, bueno, decidle a Truhán de mi parte que mañana, ración especial, ¿eh? Por encontraros, que de no ser por mí… Doce pollos, ¿eh, que os parece?¡Pero, que digo, veinte!¿Se lo diréis?
-¡Claro que sí, Señor Zorro! -le dije yo tan alegre…
-De acuerdo, ¡Ciao! -fue lo último que le oí decir al zorro antes de que él se adentrara en la maleza y yo me alejase…
Balto y yo nos encontrábamos junto a una gran pero destartalada casa de campo. La casa era de madera, y se le veían varios agujeros en el tejado. Alrededor de ella, toda clase de animales del ganado se paseaban comiendo hierba y paja. Pero, para entrar a la granja, había una verja. Sin embargo, esta puerta era de madera, y estaba rota, con lo cual Balto y yo pasamos sin problemas.
Los animales que por allí había, ni siquiera nos vieron pasar. Todos pasaban enfrente de nosotros como si nada especial ocurriese. Una vez que llegamos hasta la casa, Balto empujó la puerta suavemente, después de picar con la pezuña y ver que nadie contestaba.
Al entrar, ¡nos encontramos con otra granja, pero metida dentro de la casa! Las gallinas correteaban, desplumadas, de aquí para allá, las ovejas, se acomodaban en los sucísimos sofás de la casa, que estaban a medio romper. Los gatos, se subían a las ventanas y se balanceaban en las cortinas, arañándolas y rasgándolas. Estos últimos, parecían buenos, pues estaban acostumbrados a la presencia de perros, y, como los demás, ni siquiera se inmutaron al vernos. Veíamos toda clase de animales y seres vivos, menos a humanos, y, lo más importante: mis padres perros.
Así que, cruzamos hasta la cocina, en dónde estaba lleno de cacharros sucios y desordenados. Pero, allí, por fin había alguien de mi especie. Ví, una preciosa perrita pequinés, más o menos de mi tamaño, que miraba triste y melancólica hacia la ventana.
Me aproximé a ella, y suavemente, dije:
-¿Mamá?
Ella se dio la vuelta para mirarme, y se quedó callada unos instantes. Parecía sorprendida. Después, dijo con un hilo de voz:
-¿Yogui?
-¡Sí, soy yo! -exclamé.
Pero, ella no contestó se limitó a levantarse y decir: “Seguidme. Tú también”, dirigiéndose a Balto.
Yo le seguía mientras le preocupaba preocupado:
-¡Mamá, mamá! ¿Qué te ocurre? ¡Soy tu hijo, Yogui!
Ella volvió a cruzar el hall de entrada, y salió de la casa. Pero, en vez de seguir adelante y sacarnos fuera de la granja, nos llevó hasta el establo, diciéndonos:
-¡Rápido, escondeos ahí! ¡Yo entro detrás!
Balto obedeció, y yo le seguí, pues. Después, entro ella, como había prometido.
Fue Balto el que tuvo las palabras siguientes. Y dijo muy enfadado:
-¡¿Qué pasa?! ¡¿Qué después de más de tres años sin verle, es así como saludas a tu hijo?!
Mi supuesta madre solo suspiró:
-¿Qué tal, Yogui, hijo? -dijo con voz ahogada.
Balto no parecía satisfecho con eso. Por eso mi supuesta madre volvió a hablar:
-¡Claro que no! ¡Ojalá hubiese podido ser… una madre corriente, como todas las demás! Criando a mis hijos, y… -su voz se apagó.
De haber podido un perro llorar con facilidad, mi madre hubiese llorado más que ningún ser humano.
Ella consiguió tomar fuerzas para continuar:
-Mi marido está loco. Loco por el poder, loco por la ambición, loco por ser el más malvado. Año tras año, me obligaba a tener con él una camada de cachorros, y después los mataba.
Yo me había quedado asombrado. Balto gritó:
-¡¿Por qué?! ¿Cómo podemos saber que dices la verdad, y que tiene que ver eso con lo que te he preguntado?
-¿Conocéis la Leyenda?-dijo ella.
-¿Del Hueso? -pregunté yo, y ella asintió con la cabeza -Pero… ¿Eso quiere decir que lo soy? ¿Soy el descendiente del Perro de la Pata Torcida? -a pesar de todo lo que había dicho antes mi madre, por lo que habría suficientes motivos para llorar, yo me quedé cautivado con la noticia de que yo era el descendiente del Señor de los Huesos…
-Hijo mío -dijo ella -Es por eso que debieras estar más preocupado que feliz… Cuando tú naciste, mi marido, Truhán, efectuó el habitual ritual para saber quién era el Elegido para poder obtener el Hueso, y controlar el Mundo Animal. Como sabréis, el descendiente habrá de tener una Pata Torcida, pero no una torcedura cualquiera, tan torcida, como el Señor de los Huesos. Aquel al que al romperle la pata, no emita un alarido de dolor, y no le restallen los huesos rotos, será el Elegido. Al efectuar el ritual, tú, hijo mío, no te quejaste, y Truhán descubrió que eras el que buscaba. Así que, decidió secuestrarte, y obligarte a llevarle hasta donde está el Hueso, pues se dice que los Elegidos tienen un instinto que les lleva hasta él, a cambio de no matarte… Tú habrías de darle el Hueso, pues eres el único que lo puede sacar, de dónde está introducido. Así, conseguiría tenerlo en sus patas, y dominar el Mundo Animal.
Pero yo no podía permitir que te hiciese daño, mi niño, ni a ti, ni al resto de mis hijos supervivientes. Esta vez no. Así que, antes de que se escapase contigo, ideé un plan. Me hice pasar por agobiada y estresada por culpa de mis hijos. Hice que pareciese que pasaba una depresión. Mis dueños me llevaron al médico, y él pensó que lo mejor para mí sería que ellos se deshiciesen de mis cachorros.
Así que, mi familia los fue regalando a todos, uno tras otro. A ti, te llevó una profesora de mi dueña. Vi como te marchabas aquel día, vi como te ibas en un coche que desaparecía a lo lejos. Tú, criatura inocente, había conseguido salvarte por fin. Te había preparado con un jerseicito de lana y un yoyó -y soltó un gemido de desesperación. -Cuando mi marido llegó a la hora de comer, ya era demasiado tarde para encontrarte. Aquel día, él me hizo esto…
Yo me quedé petrificado, al ver como mi madre señalaba con su pata una larga cicatriz que recorría todo su cuello.
-Pero estoy bien –murmuró -Solo me preocupa la felicidad de mi hijo -y me sonrió como pudo.
Balto le había escuchado todo el relato sin abrir la boca, al igual que yo. Se dirigió a ella:
-Mis disculpas, señora. Lo lamento muchísimo. No tenía ni idea de su historia. Me presento: Soy Balto -le extendió una pata -¿Y usted?
Mi madre iba a contestar cuando las campanadas de un reloj sonaron a lo lejos. Su rostro empalideció. Parecía haber recordado algo.
-¡Las dos! –exclamó -¡La hora de comer! ¡Mi marido no tardará en llegar! -e inclinó sus orejas hacia atrás -Después de estar toda la mañana buscándote, y cazando, ha llegado aquí para que yo le dé más comida que yo haya encontrado para él. ¡Llegará en cualquier momento! ¡Tenéis que huir! -y nos miró fijamente a los dos.
-¡Seguidme! –ladró -Nos sacó del establo mientras nos iba contando detalles -Por alguna razón esta mañana me he acordado de mis hijos. Tenía la extraña sensación de que algo especial pasaría.
Nos llevó a través de la huerta, y nos hizo saltar las vallas que cercaban la granja, aunque yo me arrastré por debajo… Nos escondimos tras unos matorrales de un gran prado salvaje, ajeno a la casa.
Nos iba a hablar, pero de pronto, pudimos oír unos ladridos:
-¡Cariño! ¡Ya estoy aquí! ¿Está lista la comida? ¡Eso espero! Un momento… ¡HUELO A CACHORRO! ¿Quién tienes aquí, idiota? ¡Maldita perra insolente! ¡Cómo traes animales a mi casa sin mi consentimiento! ¡Estúpida!
Mi madre nos volvió a mirar fijamente. Todos estábamos asustados. Incluso Balto.
Mi madre le habló a él:
-Balto, date prisa. ¿Ves ese bosquecillo a lo lejos? ¡Ve por él! ¡Es un atajo! ¡Os perderá el rastro si vais por ahí! Pero, ante todo, no vayáis por el sendero de la carretera, ¡os encontraría enseguida! ¡Huid! -dijo aterrorizada y muy apurada.
Pero, antes de que nos fuéramos, dirigió unas últimas palabras a Balto:
-Balto, eres mi única esperanza. En tus patas te dejo mi tesoro más preciado. Por favor, protégelo.
-Descuida, así lo haré. Confía en mí.
Entonces, Balto me cogió por el cuello como a un cachorro, y echó a correr, a pesar de que yo insistía en que podía andar solo.
Pero todo esto, solo fue unos momentos antes, de que mi malvado padre volviese a gritar:
-¡Te huelo! ¡Mujer mía! ¡¿Qué demonios haces tras ese arbusto?!
Y de repente, apartó el arbusto tras el que se escondía mi madre, y mi fornido padre le pegó un cruel mordisco con el que la dejó desangrándose tirada en el suelo, mientras gritaba:
-¡Perra traidora! ¡Mi cachorro! ¡Está huyendo!
Y, entonces, como un rayo, echó a correr tras nosotros, con ira y venganza en sus ojos.
Y para terminar un pequeño vídeo con mis aventuras del pasado finde… en el que yo y mis amigos estuvimos ligeramente confundidos vendría la “Prima Vera” o la “Primavera”…
Este pasado finde, como sabéis siempre voy con unos poquitos días de retraso en mis aventuras, fueron días fríos –el invierno no termina de irse- pero no por ello menos divertidos. Esta vez me decidí a hacer un pequeño vídeo porque papi se desquitó de la pasada huelga y nos hizo fotos a diestra y siniestra. Pero como también tenía previsto publicar un nuevo capítulo de “mi otra gran aventura” paso a relataros primero ésta y luego os dejaré el video prometido y el enlace al resto de las fotos; espero que os gusten las tres cosas…
Capítulo 5: Historias
¡¡¡Nueva entrega del cuento!!!
YOGUI:
Los Orígenes
De los Canes
V) Historias
- ¿Qué hace un cachorrrito cassero como tú, en un lugar frrívolo como esste?...
Una de las sombras habló con una melosa pero inquietante voz.
Entonces, pude ver su rostro.
Una cicatriz cubría su ojo izquierdo, de forma que éste desprendía un extraño brillo.
Y, entonces, un rayo de Luna le iluminó al completo.
Era un gato, negro como la oscuridad de aquella noche, pero reluciente como el fuego que su ojo desprendía.
-¡Atrás! -ladré desesperado. Me había dado cuenta de quienes eran en realidad- ¡Conmigo no podréis!-y avancé unos pasos.
-Porr favorr. ¡No hables assí de unos dessdichados mininoss que ssolo pretenden ayudarrrrrte!
-¡Largo he dicho! -Bramé yo.
-Ven con nosotross -siguió susurrando con su desagradable siseo. -Nossotross te ayudaremos, cachorrrrito.
-¡Marchaos!
-Me han contado que tienes prroblemass, ¿no?
-¡¿Cómo sabéis eso?!
-¿Porr qué sino te habrías escapado de cassa, con prrovisiones para un larrgo viaje? -dijo mirando mi gran invento del abrigo puesto al revés.
-Esscucha, cachorrito, ven con nossotrosss. Nossotross te querrremos. No te prrreocupess por tu familia. Ellosss te han abandonado. Ven, ven, y no temasss… -Los demás gatos empezaron a hacerme retroceder hacia un gigantesco precipicio, repleto de maleza, que es el lugar en dónde viven salvajemente todos los odiosos felinos de mi ciudad.
-Ellos no te quieren -comenzaron a corear todos los gatos al unísono -¡Venn con nossotrrros!¡Veeen!¡VEEEN!
-Olvídate de tu familia, y ven a vivir con nosssotrrrosss. -continuó el gato líder -¿Acasso te han dado a comer de ssu plato? ¿Y dorrmirrr en su cama? ¿Y te han trrratado verrrdaderamente como a uno de ellos? ¿Como a un…¡humano!?
Ahora que estaba conociendo el mundo salvaje, me di cuenta de que todos los animales tenían rabia al hombre. Todos decían lo mismo, y me estaba dando cuenta, de que tenían razón. Dí un paso al frente, me agaché ante el Felino Mayor, y, firme, le dije:
-Aquí estoy para servirle, mi señor. Ahora soy uno de vosotros.
-Brravo, bravo, mi cachorrrito. Perrro, perrmíteme que me prrresente. Yo soy Felino, el General de los Gatos. Él -dijo señalando a un gato que se había posado sobre una roca con aire de superioridad- es Minino, el Coronel, y él, -esta vez señalando a un gato que avanzaba unos pasos hacia Felino con aire majestuoso- es Mezquino, Capitán de la Orden Gatuna. Todos prrretendemos ayudarrr a los pobrrres como tú, que no tienen a nadie en la vida… - y me puso una pata en el hombro- Desde ahora yo te nombrrro,… Ejem, perrrdona, yo me he prrresentado pero aún no conozco tu nombrre.
-Yogui, señor.
-¿Shoggui?¿Yyyogui?¡Yyogui no esss nombrre para ti... ¡Atención, todos! -Y, con otro gesto majestuoso, levantó sus patas delanteras -A partir de hoy, -dijo poniéndome una pata en el hombro- como celebración por tu ingreso en la Orden, te llamarrás Tino, el Cauteloso, Teniente de la Orrden Gatuna.
Yo me volví a agachar ante él, orgulloso de mí mismo.
-Perrro, alto. Antes de todo, hay que hacerrr algo para ser un Miembro de la Orrden… -y se mesó las barbas, para después, lamerse una zarpa.
-¿Hacer? ¿Qué hay que hacer, señor?
Antes de todo, debes entrregarrr tu collarrr, como símbolo de tu libertad…
Me acordé de lo que me había dicho Ahahaar, y no traicionaría mis principios.
-No, mi collar no -pedí yo.
-Sssí, pequeño, sssí -y extendió la pata.
-¡NOOO!- vociferé de nuevo.
Los gatos se miraron unos a otros con una sonrisa maligna, y empezaron a dar vueltas a mi alrededor diciendo “¡SSSÍ. Ja, ja, ja, ja, ja!
Entonces, volvieron a hacerme retroceder hacia el Gran Precipicio.
De repente, resbalé, ¡y caí! Pero me agarré con mis patas al borde del Barranco. El gato me miró con una mirada sin compasión, y me agarró fuertemente con sus zarpas a las mías, al tiempo, que, con la boca, intentaba quitarme mi collar.
-Tú lo has querrido, pequeño -sonrió malévolamente- Ahorra yya no hayy vuelta atrásss. ¡Maldito zopenco bobalicón e inocente! ¡Ja, ja, ja!¡Hasta siemprrre… Tino!¡Ja, ja, ja!¡Teniente, ja! -parecía que le estaba dando un ataque de risa, hasta que de pronto, se calmó, me miró con sus centelleantes ojos, y acto seguido me dio un zarpazo, ¡y me quiso empujar hacia el abismo, no sin antes decir -¡Venn, que te ayudarremosss,… a saltarrr al prrrecipicio!
-¡Y yo os voy a ayudar a todos vosotros a largaros de aquí a la velocidad del rayo!- bramó una voz de trueno.
Entonces, Felino y los demás gatos, vieron, sorprendidos, como un enorme perro-lobo aparecía de entre las tinieblas y se abalanzaba sobre ellos.
Todos los gatos se aterrorizaron y se pusieron erizados como nunca había visto en un gato. Empezaron a chocar unos con otros intentando huir, hasta que, al final, ellos mismos acabaron despeñándose, tirándose por el barranco. Sin embargo, como es fácil adivinar en un micho, no les ocurrió nada en absoluto, y bien pude ver como se peleaban e insultaban desde abajo.
El gran perro me dio la pata y me ayudó a impulsarme para subir del borde del precipicio al que me estaba sujetando mientras mi vida pendía de un hilo.
-Me parece que esto se está convirtiendo en costumbre, pequeño -Y comenzó a avanzar mientras yo le seguía como podía -Y bien te dije que no hicieses que se convirtiese en ello.
-¡Tú!¡Eres tú!¡Eres tú!
- Sí, soy yo, pero no hace falta que despiertes a todo el vecindario para decirlo, pequeño.
-¡Oh, eres increíble, primero me salvas de Látigo, a quien nadie deja de temer, y hoy vences a la Peligrosa Banda de Gatos, a quien nadie a conseguido vencer! ¡¿Cómo puedo agradecértelo?!
-Yendo a casa, pequeño, yendo a casa -e hizo ademán de irse.
-Pero, cualquier cosa menos eso, ¡tengo una importante misión que cumplir!
-Escúchame, pequeño,…
- Ah, sí -le interrumpí -Pero primero, dejémonos de “pequeños” y “cachorritos”. Yo me llamo Yogui, Yo…gui.
-De acuerdo, Yogui, verás…
-¿Cómo te llamas tú?
-Balto… Mi nombre es Balto.
-Gracias por decírmelo, es un nombre muy bonito -y le lamí una pata.
El se rió y contestó:
-¡Ah, por cierto, un pajarito me ha dicho que necesitas esto… -dijo al tiempo que me guiñaba un ojo y me mostraba, ¡el palo de Látigo!
Me quedé petrificado, pero él se volvió a reír. Así que, cogí el palo y lo metí en mi “abrigo al revés”, mientras asentía con la cabeza dándole las gracias.
-Se lo daré a Loli, pero cuando vuelva de mi misión. No puedo echarme atrás. Lo siento, Balto.
-Pero, pequeño -parecía haberse vuelto a olvidar de mi nombre -Escúchame, ellos… te quieren… Digan lo que digan los gatos… Ellos te quieren y están preocupados por ti. Has de volver a casa.
-¿No eras tú el que decía que los humanos eran unos monstruos que maltrataban a los animales? -le dije para contrarrestar lo que él había dicho.
-Mira, pequeño… Yogui, lamento lo que te dije ayer. Estaba equivocado. Tú me has hecho recordar, que yo también tuve una familia.
- ¿Tú? ¿Tú tuviste alguna vez una familia?
- Sí -contestó suspirando hondo.
-¿Te abandonaron? ¿Qué pasó? ¡Cuéntamelo, por favor, Balto!
-De acuerdo. Lo haré -Esta vez fue él el que me pegó un lametón -Esto se ha de contar, como un Cuento de Gamusinos (Cuento de Hadas, para los bipes), pero, es mi historia.
“Érase una vez, muy lejos de aquí. Un lejano pueblo, en la punta de la tierra, donde las montañas se mezclan con el cielo y la nieve baña el mundo. Allí, había un perro-lobo cuyo único sueño era poder hacer carreras de trineos. Pero no le consideraban un perro apto para este trabajo. Nadie quería acercarse a él. Así pues, creció vagabundo en las calles de aquel pueblo llamado Nome. Sin embargo, el perro amaba a los niños y los quería con locura. Los niños jugaban con él cuando sus padres no los veían, ya que querían que se apartasen del perro. Pero este perro siempre ayudaba a los niños en todo lo que podía. Quizá alguna pelota se perdía en la nieve, y él ponía todo su empeño en rastrear la zona hasta encontrarla.
Un día, una enfermedad arrasó el pueblo de Nome, una enfermedad mortal que solo afectaba a los niños pero era capaz de darles muerte, se llamaba, difteria. La medicina para curarlos, solo se podía encontrar cruzando las montañas, en una gran ciudad que quedaba a más de mil millas de Nome. La única manera de llegar allí, en aquella época invernal, en la que era casi imposible atravesar las montañas, era mediante trineos empujados por perros. Era su oportunidad única, pero nadie le aceptó para el trabajo, por ser un perro-lobo. Pasaron días y semanas, y llegó a Nome la noticia, de que, el trineo se había perdido, y el perro guía se había roto una pata y estaba en estado grave. Así que, el perro-lobo, no perdió un segundo, y comenzó a correr y a correr hacia dónde estaba el trineo, con la esperanza de salvarlos a todos. Consiguió llegar hasta dónde estaban, y, a pesar del peligro que suponía aquel viaje a través de las montañas, consiguió llegar a su destino, y regresar al pueblo de Nome con las medicinas para salvar a todos los niños. Aquel día, un niño le miró a los ojos con una sonrisa agradecido, sacó un medallón de su cuello, y se lo puso al perro-lobo. Aquel medallón ponía:
“Balto: Resistencia- Fidelidad- Inteligencia. Perteneciente a Boby Kamarát”.
Aquel día, no solo conseguí una aceptación en la sociedad, sino que conseguí lo más importante para mí: una familia. Aquel día, dejé de ser un perro vagabundo.”- una lágrima se escapó de los ojos de Balto.
-¡Balto! ¡Eres un héroe! Pero… ¿cómo has llegado a parar aquí?
-Los dioses me encomendaron una misión. Proteger al mundo, y velar por la seguridad de las personas y seres vivos del planeta. El Señor de los Huesos me regaló una luz celestial para mí. Creó la Aurora Boreal.
Si Dios creó para Noé el arcoíris el Señor de los Huesos me hizo un presente aún mayor. Ese sería mi hogar cuando la muerte llamara a mi puerta. Habría de vivir entre las estrellas, a cambio de no perder mi alma. El alma de un perro solo se puede conservar si haces un acto por los demás, sin dejarte llevar por el egoísmo ni la ambición. El Señor de los Huesos hace un ritual en tu honor, y te regala uno de los fenómenos de la naturaleza. Yo me gané uno que ni siquiera existía antes.
-¡Balto! Yo… ¡Estoy fascinado! ¡Ojalá yo me ganase un alma inmortal!
-Puedes creer que es grandioso. Pero para mí se convirtió en una condenación. Ver morir a mis seres queridos uno tras otro, a Boby, a su madre, a sus amigos. Por eso Dios quiere que vivamos menos que las personas. Nosotros no podemos soportar ver morir a nuestros amos… Y yo… seguir vivo. Pero, lo peor de todo, es que un objeto con peso y forma no puede ser transportado por un alma.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir… Que mi más preciado recuerdo, mi único recuerdo de Boby, no puede ser llevado al cielo, conmigo. Por ello, el Señor de los Huesos, me prometió guardarlo, en un lugar especial, en su Guarida Secreta, que yo no conozco por no ser elegido para quedarme en tierra con el Señor de los Huesos y otros santos normales.
-¡A eso te referías con que tu lugar está en las estrellas! Pero… ¿no tienes el medallón?
-No… Desgraciadamente, no.
-Balto, escucha… Quizá podamos recuperarlo. Yo busco mis Orígenes, y busco al Señor de los Huesos para que me diga la verdad. Si lo encontramos, podrás volver a tener ese medallón en tus patas, aunque sea por última vez.
Balto me miró triste:
-Había olvidado lo que era tener una familia. Había olvidado el amor. Había olvidado incluso lo que es tener una conversación con un amigo. Yogui, tú me has devuelto la alegría y las ganas de vivir. Tú me has traído de nuevo la felicidad. De no ser por ti, seguiría quieto en las nubes, sin hablar, ni siquiera reír. Al verte, supe que tenía que ayudarte. Algo me lo decía.
Yo le sonreí.
-Pero no te vayas confiando que yo nunca fui ningún buenazo cariñoso. -y rió- Y verás, lo siento mucho, pero no hay ninguna forma de que podamos hacer nuestros sueños realidad. No sabemos dónde está el Señor de los Huesos. Lo lamento.
- Verás, Balto. Cuando tú te fuiste…
- Te encerraron en la perrera -terminó él- Si me preguntas por qué no te saqué de allí es porque sabía que en ese lugar solo se dedican a encerrar a los perros que están sueltos por la calle o se han escapado de casa, y los devuelven a sus respectivos hogares. No son ningún dragón feroz ni demonio como algunos piensan.
-Ya, eso ya lo vi. Pero allí encontré a un antiguo conocido, que un día se perdió. No tenía collar porque los gatos de los que me salvaste se lo arrebataron. Pero el caso es que, con el paso de los años, en su vida callejera aprendió muchas leyendas perrunas. Entre ellas, supo de un acertijo que desvela el lugar en dónde mora el Señor de los Huesos.
Era algo así:
Dónde el Reino Perdido esté
Y también el Hueso verás,
Estarán los huesos,
De alguien más…
El mejor amigo del hombre,
Nunca se separará,
De lo que por la Muerte,
Separado está…
Y este viejo acertijo prueba,
El Dicho, que dice verdad.
¿Te dice algo?
-No, Yogui, pero creo que, me has devuelto la confianza, y, voy a ir contigo. Te voy a ayudar a encontrar a El Señor de los Huesos. Pero no pienso hacer de nodriza -dijo riéndose.
-¡Guau! ¡Mil gracias, Balto! ¡Sabía que me ayudarías! ¡Yupi! -me extasié yo.
-Pero, Yogui, solo aceptaré ir contigo con una condición. No digas nunca que tu familia no te quiere -me dio unos golpecitos en la espalda.
-De acuerdo. Hecho -lo mismo hice yo, bueno, le di los golpecitos en la pata porque a la espalda no llegaba.
-Bueno, Balto. He descubierto que mi familia vive en un pueblecito del concejo de Mieres llamado Murias. ¿Sabes dónde está?
-Creo que sí, de todos modos, lo averiguaremos -dijo Balto muy alegre. Era verdad que había recuperado la felicidad.
-Verás. Ni siquiera recuerdo a mi familia. Necesito recuperarlos. Necesito volver a verlos. Quiero encontrar a mis verdaderos padres. Si no, siempre quedará un hueco en mi interior. Y, tal vez ellos nos ayuden.
-Está bien. Mañana por la mañana, nos encaminaremos hacia Murias. Pero, primero, hay que dormir. Vamos a acostarnos.
Balto buscó unos cuantos periódicos tirados por el suelo, y los depositó detrás de unos arbustos, en un parque. Balto decidió que aquella noche dormiríamos allí. Pero nadie nos podría ver, porque los arbustos nos ocultaban. Aquello no era lo mismo que pasar una noche en la perrera. Aquella noche, sí, no tenía a mi familia, pero tenía un amigo, alguien a mi lado, que me daba calor. Me arrimé a él, me recosté sobre su pata, y me dormí profundamente. Balto me lamió, y me miró tiernamente. Me empezaba a coger un gran cariño.
A la mañana siguiente, cuando la aurora comenzaba a salir entre las montañas que se veían a lo lejos, Balto me dijo dulcemente:
-Vamos, dormilón. Es hora de levantarse. Hoy nos espera un largo día. Me pegó unos lametones en la oreja. Fue increíble dormir, al aire libre, entre las estrellas, y despertarse también a cielo abierto, mientras los pájaros trinaban maravillosamente entre los árboles.
Yo, ni corto ni perezoso, me levanté. Balto había conseguido una bolsa de gusanitos que encontró tirada en el suelo. Así que, después de desayunar, ambos nos pusimos a andar, nos pusimos en camino. Mientras el cielo rojizo comenzaba a aclarar, el mundo empezaba a cobrar vida, y el sol aparecía en el horizonte, ambos estábamos… Rumbo hacia la aventura.
Ya ha pasado una semana desde mi última aventura y, lo confieso, he estado bastante vaguete y no he leído vuestros posts, pero prometo hacerlo estos días de fiesta que se avecinan: “el Mega puente de la Consti”.
Pero mientras lo hago y no lo hago os dejo unas cosillas para que os entretengáis… En primer lugar son escenas muy caseras. Estoy seguro que siempre os habéis preguntado ¿qué hace Yogui cuando se despierta? y sé que no lo hacéis por cotillear, sino por puro interés científico. Pues ahí os dejo un pequeño video, sin faltar mi mala traducción a la lengua de Shakespeare, cuya única pega puede ser la música ambiental, y es que estos de Youtube se han puesto muy quisquillosos con los famosos derechos de autor musicales y he tenido que cambiar la canción que elegí en un principio. La que hay ahora la escogí al azar entre las poquitas que dispone Youtube para estos casos.
Pues ahora que ya sabéis como me levanto y lo bien que se reciclar los yogures pasemos a mis paseos con los colegas…
En el paseo de arriba me encontré una guapa colega que iba de retirada, pero aún así me dio tiempo para saludarla y hacerme buen amigo de ella.Se llama Nuba y aunque es un poco mayorcita tenía muchas ganas de jugar conmigo, Si es que aún no he perdido del todo mi “sex-appeal”, jejejeje.
Ya en el parque, el grandullón Coco conoció a la pequeña Loli e hicieron muy buenas migas. Yo estaba atento por si tenía que defender a Loli –o a Coco, que nunca se sabe con las chicas-, no fuera que Coco la confundiera con una bonita y juguetona blanca flor y… se la comiera de un bocado.
Otto tenía un pequeño problema, había bajado una pelotita y encontrado otra que había perdido y no sabíacual de ellas le gustaba mas. Decidió que protegería ambas mientras se decidía y al final escogió… ¿a qué no os imagináis cual?. Si, tenéis razón la que peor estaba de las dos.
Por la tarde Tommy y yo jugamos bastante. Uno de los juegos fue el escondite pero su bipe siempre le encontraba aunque se escondiera detrás de los bancos.Yo me preguntaba si sería por algún truco especial de su bipe o porque sigue la correa a la que está atado mi amigo.
Luego llegaron mas colegas y entre ellos Bimba y Bimbo. Bimba me presentó a Bimbo, que se movía mucho por que aún es un cachorrito con muchas energías. Yo estoy en la foto aunque no lo creáis.
El caso es que Bimbo aunque se hizo de noche seguía practicando los saltos para poder seguir nuestros juegos.Ya sabéis que en nuestro parque hay unos bancales enormes y hay que practicar mucho para poder correr de arriba abajo entre ellos.
También llegaron Coco (el pequeñín) y Llera que tuvieron una pequeña pelea de entrenamiento y ganó…Llera que para eso es una Fox Terrier. Aunque yo creo que Coco se dejó un poquitito por aquello de la caballerosidad perruna.
Al día siguiente hacía frio. Ya nos habían avisado de ello pero también habían dicho que iba a llover con intensidad. Pues nada de esto último, lucía un sol envidiable y así todos pudimos apreciar el nuevo look de Mimo, que se ha apuntado como modelo perruno de pasarela.¿O no pensáis que está a la moda con ese jersey?
Luego volví a prepara con Tommy las próximas Pataolimpiadas (Pawlimpics games), esta vez la disciplina de lucha canina donde mis artes marciales pekinesas supieron dar el fruto esperado y…acabé venciendo a mi amigote a los puntos, que él también está en buena forma.De todas formas seguro que la próxima vez me será mucho mas difícil ganarle porque mi alumno ya ha superado al maestro.
En cuanto a la tarde… mucho frío y viento y nada de fotos porque papi tuvo que dejar la cámara en casa. ¡Cachis!. Pero como estaba tan desagradable todos nos fuimos enseguida.
Y ya vale por hoy, os dejo las fotos del finde, primero el sábado 28: Las escenas de cocina y Bimbo y Bimba
Saludos colegas.
La verdad es que hasta el último momento he estado dudando qué contaros de mi ajetreado finde. Si lo cuento todo va a resultar un megarrollo de los míos y eso se que os cansa bastante así que intentaré contar lo mas destacado, los “highlights” del finde y espero acertar con ello.
Primero: Me estoy entrenando para ser perrito circense y sustituir a un suricato amaestrado que se tiene que retirar por jubilación. Como veréis en los vídeos de que están debajo los ensayos en casa salieron bastante bien, pero cuando hice la demostración a mis compis del parque fue un auténtico desastre. He de ensayar mas si quiero ir al circo. Os dejo los vídeos: Perrito circense
Segundo: Ya en el parque nos fuimos encontrando poco a poco todos los colegas. Pipo, Otto, Yuca, Bimba, los Toys y… ¿Es un beagle? ¿Es Tommy? No, si está a mi lado. ¿Nano acaso? ¿Luna quizás?… ¡NO! es un perrito nuevo, con collar pero sin su bipe, ¿qué extraño?. El nuevo beagle no parecía muy preocupado por ello y fue Lola la que nos explicó el por qué… Se llama Brutus y vive cerca, seguro que se ha escapado para explorar un poquito; como les gusta hacer todos los beagles añadió Tommy mirando a su bipe con cara de pícaro. Aunque nos gustaba su compañía supusimos que le estaban echando de menos en su casita y le llevamos hasta ella y… ¡No se habían enterado de su escapada!, ni siquiera su hermano de cuatro patas que enseguida se apuntó a una escapada parecida que por otra parte fue interrumpida inmediatamente por su bipe que ya estaba un poco mosqueada con ese espíritu de libertad. Estoy seguro que otro día nos volveremos a ver Brutus.
Tercero: La estrella de la tarde fue… ¿Esto es el parque? nos ladraba mientras se refrescaba en la húmeda hierba. Hola Besi, le dije y me ignoró… El por qué estaba claro, ya que no se llama Besi. Entonces me dije ¡Claro es “Scotty”! y tampoco… Al final se compadeció de mi y me dijo su verdadero nombre… YESSI, me llamo YESSI me ladraba mientras jugaba con su nuevo amigo Coco. Luego les dijo a sus bipes que el parque estaba genial y que ojalá pudiéramos reunirnos todos los días del año para pasarlo ¡chupi piruli! y, aunque pasaron mas cosas, dejo que os las imaginéis viendo el resto de las fotos al final del post, ¿vale?.
Cuarto: El Domingo por la mañana vimos a… un pequeño cachorrillo de Bulldog francés que quería bajar con nosotros hasta el parque, aunque su bipe tenía otra idea y no pudo ser. Se llama Golfo y parecía muy triste cuando nos despedimos de él. Otro día será pequeñín y ya verás como lo pasas de miedo.
Quinto: La estrella de la tarde volvió a ser de las “Y”, o sea Yessi y Yo(gui). Aunque también hubo otros. Os dejo una pequeña historia en forma de video que espero os guste. Sunday Story
Por último os dejo los enlaces a los álbumes y, como ya sabéis, si queréis oírme ladrar una historia diferente, podéis activar los comentarios de las fotos.
Las fotos del 21 (sábado) y del 22 (domingo)
Un enorme lametón a tod@s, especialmente a mis amigas Pepa y Llera que acaban de salir del mismo mal trago que yo pasé hace poquito… ¡Cachis!, esto de los perritos “asexuales” se está poniendo de moda entre los bipes, es una epidemia… y ¡qué tengáis un buen finde!
Yogui
Antes que nada perdonarme el retraso… estaréis leyendo esto una semana o más tarde de lo que sucedieron los hechos. Pues para no hacerlo muy tedioso otro video de la casa y a continuación el resto de las fotos para el que quiera entretenerse un poquito más.
El video
Hola amigos,
Aquí estoy de nuevo, con cierto retraso pero dispuesto a que veáis mi última aventura, y como no quiero enrollarme demasiado os la dejo en forma de un pequeño vídeo, que espero os guste. Finding... "Cataplines"
El resto de las fotos del finde, si activáis los comentarios a lo mejor veís ladrar otra historia: FINDING...
Son estos días raros, en los que uno no sabe a qué carta quedarse. Por un lado ha sido un finde estupendo con mis colegas y, además, estamos en fiestas. Pero por otro lado, un querido compañero de fatigas bloggeras que era, aunque nunca nos olfateamos personalmente, mi amigo, ha dado ese gran paso que nunca podemos evitar. Espero que ahora esté retozando por los verdes prados de su/nuestro hermoso arcoiris particular. Verdi, gracias por ofrecerme tu amistad. Te queremos.
Bueno empecemos con un relato no muy largo porque no estoy muy animado...
El sábado estaba cansado de pedir a papi que comenzáramos nuestro paseo... era tarde y él aún se entretenía con su comida... y ni siquiera me daba un poquito de ese pan tan rico mojadito en esa salsita tan rica que hacen los bipes... aunque bien pensado ¿qué hacía comiendo antes de nuestro paseo matinal?. Esta memoria mía me debe estar jugando una mala pasada.
El caso es que al llegar al parque me encontré con esta encantadora chica. Se llama Tolita, es de "Zevilla", como ella dice. Muy tímida y hermanita de mi amigo Nevado -ahora va a ser mucho mas amigo aún o tendré muy complicado acercarme a ella-. Bueno, como comprenderéis Tolita fue todo mi centro de atención ya que quedé "atrapado" en las redes que me tendió Cupido.
En cuanto a Duna, que se había perfumado un poquito tuvo que conformarse con la compañía de la botellita de agua, aunque no por mucho tiempo ya que enseguida Cupido atendió sus lamentos...
También estaba Alana que no tenía muchas ganas de jugar. Se había enterado que Otto estado "atrapado" por Lala y acababa de pasar una pequeña operación de ligamentos. Pero, al menos, se la veía contenta.
Otros dos que no se sabe a que juegan son mis amigos Tommy y Luna, aunque me parece que es ella la que manda y quiere ser la jefa.
Y ahí tenéis a mi amigo Nevado acudiendo a la llamada del amor, aunque Duna siempre está enfadada y no sabemos el por qué. El caso es que no era yo el único "Perlusconi" de la manada...
Yo seguía cerca de mi nuevo amor... ese es mi sino llorar por mis novias mientras estas ignoran mis ruegos, y eso que le pedí por activa, por pasiva y por no se cuantas formas mas, formar una familia formal... Al final conseguí que accediera a un pequeño baile, pero sin querer comprometerse conmigo definitivamente... Entre otras excusas me dijo que quiere experimentar nuevas cosas, y que aún no estaba preparada... ¿A qué os suenan?.
Mientras yo seguía haciendo de guardaespaldas de Tolita, recibía mas de una malévola crítica de los allí presentes que prefiero ignorar y no contar porque hay niños que leen esto.
Pues como decía, mientras tanto otras aprovecharon para hacer algo típico de las chicas, aunque sinceramente es la primera vez que lo veo en nuestro parque... ¡Pintarse las uñas!. Vosotros diréis si el resultado merece la pena, pero para mi... por mucho que " Luna se pinte de rosa Luna se queda" arf, arf, arf.
Lola estaba agotada de oir mis lastimeros gemidos de amor, ya no sabía dónde meterse... y aunque yo no hacía nada fuera de lo normal -que no haría otro perrito enamorado- una malvada bipe intentaba llevarse a mi amada... aquello era como los "Capuletos y los Montesco" pero sin sangre, aunque a fe mía si la podría haber habido si mis intenciones no se hubieran frustrado por la rápida actuación de papi que me impidió rescatar a mi amada a base de mordiscos...Y por mucho mas que tiré no pude llevar a cabo mi venganza. Al final desistí y decidí dejarla para otra ocasión.
Y ya sabéis: a falta de chicas un buen corchito es la solución...
Solo comentaros que gracias a Rufo ahora estamos mas protegidos y ya nadie se podrá quejar de nosotros en "nuestro" parque porque ya tenemos carnet... Si, como dicen las normas...
*es perronal e intransferible
*Su validez expira... NUNCA
*El uso del carnet da autorización al uso y disfrute del parque de MonteCerrao siempre que su dueño cumpla las normas del parque... o sea ladrar poquito y nunca por la noche, limpiar sus caquitas y no molestar a niños ni a bipes que nos miren mal por ser antisociales ellos, que no nosotros.
Bueno, hay otras normas pero sería muy pesado ponerlas todas, os he dejado las mas importantes.
Pero como siempre hay algunas fotos mas que podéis ver a continuación:
El sábado por la mañana me sorprendieron otra vez con un pequeño detalle... ¡Una piruleta!.
Tenía una presentación excelente y supuse que aún sabría mejor.
Tranquilamente la deposité en el mejor rincón de mi cama y me dispuse a abrir el paquete en el que estaba envuelta pero...
¡¿Quién carajo inventó este p... envoltorio?! Por mas que lo intentaba se resistía a liberar su interior, solo me llegaban pequeños retazos de su agradable olor y sabor que lo único que hacían era ponerme más y más nervioso. Al final pensé que eso tenía un truco, que en realidad mami me lo dio para darme una lección: Que no se puede tener todo en la vida y lo que realmente es bueno cuesta trabajo conseguirlo.
Mami si lees esto ya lo sabes, he aprendido la lección.
Pero, además de la lección, se me quedó una cara de bobalicón que daba pena y dolor al no haber conseguido comerme la piruleta, entonces decidí que papi me tenía que dar un paseito, debía quitarme la piruleta de mi cabecita de alguna manera y esa me parecía la mejor. Así que allá nos fuimos...
En el parque me encontré con la pequeña Duna, que no estaba para nada interesada en oir mi historia con la piruleta, y menos para flirtear... en realidad sigue ignorándome y no soy capaz de que me haga caso salvo que me ponga a jugar con otras chicas... ¡qué difícil es comprenderlas!.
Otto nos ladró proponiéndonos dar un pequeño paseo. Nos pareció una buena idea.
Lola dijo que ella dirigiría, que la siguiéramos, y lo hicimos; eso si, muy despacito que las prisas no son buenas.
Otto aprovechó un momento para saludar a su amadísima Lala, pero no la encontró.
Yo creo que le falló el olfato porque os aseguro que ella estaba allí...
Ayudé a cruzar la calle a Duna para ver si ganaba algunos puntitos de esos que nos hacen parecer mas guapos a sus ojitos pero ella seguía igual de seria. Yo, sin embargo, como me conformo con poquita cosa, estaba radiante de felicidad.
Mientras tanto Lola vigilaba nuestros pasos, no quería que nos perdiésemos.
Es una buena perrita y si no fuera tan grande a fe mía que la acababa conquistando, y no se si algún día lo intentaré...
Durante el paseo nos encontramos con Kido, que estaba muy feliz de habernos visto pero que no nos podía acompañar; y con Yuca, que se unió al grupo nada mas vernos.
Estábamos cerca de la fuente de la ermita y hacia allí nos fuimos, a saciar un poquito nuestra sed.
Y entonces Yuca aprovechó para enseñarnos su especial manera de beber: Nada de beber del suelo... es muy sucio. Nada de subirse a la fuente y beber como los bipes... demasiado humanizarse es malo. No, ella bebe así: cazando las gotas de agua en el aire, en un difícil ejercicio de malabarismo perruno que solo unos pocos aciertan a realizar con exquisita elegancia... porque el inconveniente es que te mojas toda la cabeza si no ejecutas los movimientos con precisión perruna.
Yo, por mi parte, necesito una pequeña ayudita y, como estoy humanizado del todo, bebo como los bipes. No es tan elegante como Yuca pero si mucho mas eficiente, creo.
Ese "momento fuente" marcó el final del paseo de la mañana... había que irse a desayunar un poquito que papi tenía hambre, pero antes de llegar a casa aún tuvimos tiempo de encontrarnos con Luna que, inmediatamente, con mucho descaro por su parte, se puso a ligar con Otto delante de mi hocico... Menos mal que ya estoy acostumbrado a que mi amigo se las lleve a todas de calle, pero algún día yo seré el preferido de las chicas. Seguro porque voy a meterme en un gimnasio perruno y empezaré a hacer patitas como loco para ponerme guapo y fuerte como un torete, arf, arf, arf...
Y por la tarde... pues otro pequeño video Entre Lametones y las fotos (hay unas pocas que no salen en el video): Entre lametones
Y el domingo... Pues por la mañana estaba yo tan cómodo en mi camita cuando oí a papi levantarse... era la hora de mi paseo matutino de un espléndido y soleado día.
Nos pusimos en marcha donde nos esperaba Otto. Se puso tan contento que empezó a saltar y a correr detrás de su pelota
También nos esperaba Nana, que ya se encontraba mejor de su lumbago...
En el parque nos encontramos con Ford, que tenía que acompañar a su bipe en su paseo matutino y no se pudo quedar con nosotros.
También nos acercamos a saludar a Lala que no
estaba muy contenta con que Nana acompañase a Otto... Les dejamos solos mientras arreglaban sus cositas, pero creo que Otto la logró convencer que Nana era solo una amiga, y nada mas que eso.
Luego apareció, toda chula ella de lo guapa que se ve, Duna.
Entró pavoneándose de que era la mas guapa y que tenía mi corazón bien agarradito. Yo creo que se equivoca al ciento por ciento porque yo aún estoy libre...
Al final Otto me decía que las pelotitas, sino fuera porque se pierden, dan menos problemas que las chicas... y a mi casi me ha convencido. ¿Y vosotros?, ¿qué pensáis?
Al llegar a casa mami nos tenía preparada una sorpresa... como el día estaba tan agradable nos íbamos de excursión, de picnic, a un lugar mágico.
Es un pequeño bosquecito, al lado de un hermoso río donde habitan Xanas y toda suerte de seres mágicos.
Al llegar me di cuenta que alguien utilizaba los arbolitos para vivir, y seguro que no son pajaritos me decía.
No estaba convencido de que aquello fuera un lugar especial hasta que me di la vuelta y alguien me cogió entre sus brazos, ¿era uno de los duendes del bosque?, ¿acaso un Trasgu?... En cualquier caso el olor me resultaba familiar y mi olfato nunca me engaña, tenía que ser mi bipe Carlos pero su cara estaba totalmente cambiada, seguramente algún hechizo del bosque le había cambiado el aspecto... Decidí buscar al responsable de aquello, pero antes era hora de reponer fuerzas:
-mami, ¿qué hay de comer?, tengo hambre...
-un momento Yogui enseguida busco tu comida
-mami, date prisa que tengo que ir a explorar este bosque mágico
-Tranquilo Yogui, las prisas nunca son buenas consejeras, y menos si vas a explorar... ¡que te acompañe papi!
Como sus deseos son órdenes; primero la comida, que, por cierto, estaba riquísima.
Y luego a intentar camelar un poquito a papi para que me acompañase en mi exploración porque él ya se había acomodado para echar una siestecita. Y yo me hubiera quedado junto a él de buena gana sino fuera por mi misión, descubrir la magia de aquél bosque responsable del hechizo de mi bipe Carlos.
Durante la exploración encontramos una fuente. Yo sabía que en las fuentes vivían las Xanas del bosque pero aquella estaba muy silenciosa y apagada... tendría que seguir explorando.
Luego encontramos un árbol herido por un rayo... Tampoco allí vivía ningún ser mágico que me pudiera explicar qué le había pasado a Carlos...
Tendría que seguir mi exploración, ¿Dónde estaría el río?
Seguimos bajando por el bosque cautamente no fuera a ser que nos sorprendiera algún sortilegio o hechizo de alguna bruja malvada...
Al final encontramos el lugar. Había una pequeña cascada para que las Xanas se lavaran sus hermosos cabellos, y también un remanso del río donde seguramente habitaban y tenían escondido su tesoro... Pero no veía a nadie.
Entonces apareció ella, de repente, sin que yo me diera cuenta de su presencia. Me invitaba a su casa en el río y no lo dudé un instante... ella me había hechizado para siempre. Me metí en el río siguiéndola sin pensar en nadie de mi familia... y solo la férrea voluntad de papi logró que esta pequeña y buena Xana llamada Peti me dejara marchar para despedirme de mami antes de volver con ella para siempre jamás.
Pero a mi vuelta no había nadie en la poza del río. Si sentía su presencia, su olor continuaba allí, pero no la veía por ninguna parte. La busqué desesperadamente y no la encontré. Tuve que volver triste y compungido junto a papi que me consolaba diciéndome que ese era el problema de las Xanas, que se olvidaban muy pronto de sus hechizados y estos morían de tristeza...
Pero yo sabía que mi Xana volvería a despedirse de mi de alguna forma... y claro que lo hizo, volvió convertida en una linda mariposa que se posaba sin cesar en los dedos de la mano de mami. Parecía que quería venir con nosotros pero alguna fuerza mágica la unía a aquél fantástico lugar y le impedía venir...
¿Acaso las castañas tuvieran algo que ver? Creo que nunca lo sabremos pero así es la magia...
Nos marchamos y, como el día lo permitía, seguimos hasta el parque en vez de volver a casa directamente. Aún tenía la esperanza de jugar con algún colega y contarles lo de aquel bosque encantado.
Al primero que vi fue a Nilo, que no me hizo mucho caso -estaba interesado en Luna que pululaba por allí dando lametones a diestro y siniestro-, así que desistí de contarle mas cosas y me acerqué hasta Otto, el grandullón, que tampoco me hizo caso lo que hizo que me exasperara hasta límites increíbles...
Otto también estaba interesado en Luna.
Con Nevado y Luna me fue imposible hablar nada de nada... estaban a sus cosas sin importarles el que dirán... ¡qué bonito es el amor!
Lila y Llera estaban contándose sus chismes de chicas y tampoco me hicieron mucho caso.
Era desesperante, tantas cosas maravillosas que contarles y a ninguno de mis amigos le importaba, ¡vaya chasco!...
Yogui, me dijo mi amiguito Bolita, somos perros y vivimos el día a día, el aquí y ahora... el pasado pudo estar muy bien pero siempre será mejor el presente, corre a jugar y disfruta del día... Ante esa filosofía solo me quedó ladrar "Carpe Diem" y como el sol ya se ocultaba nos retiramos a casa.
Raza Mestiza: Pekinés-Carlino. Mi mamá perrita es una preciosa Pekinés, pero me parezco a mi malvado padre. (En cuánto a físico, claro está) De cachorrito me confundían con un Carlino. Aunque también podría ser un falso Puggle (mezcla de Carlino y Beagle) soy demasiado pequeño para ello. Yo sé que en realidad soy un Pata Torcida, y el Descendiente Elegido para encontrar El Hueso. Uno de mis tantos tátara tátara tátara abuelos fue el mismísmo El Señor de los Huesos, o el Emperador Yogui I.
Una frase verdadera que me gusta mucho:
En toda la historia del mundo solo existe una cosa que no compra el dinero, a saber: El feliz meneo de la cola de un perro. (Josh Billings, La dama y el Vagabundo)
A Kitty mudou de casa.
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quando deixa a...
Sigo contando
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be patient, tolera...
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'
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xxooxx xxooxx
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Klaus, ...
Ultimo post
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Ayer 2 de enero de 2009 René nos dejò para siempre.
En este blog nunca quisimos reflejar como estaban siendo verdaderamente sus
ùltimos meses. René ya no ...
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En Fin… Que ha pasado todo este tiempo ?? UFffff… es difícil de resumir,
pero tenia unas ganas terribles de volver a la Blogosfera , Claro, Los
Jefes andab...
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Mi Tito Dark !!!!!
Bueno Bueno bueno!!!!! Menuda visita tuve el viernes!!!!! Pos enresulta que
yo estaba la mar de pancho, el viernes, haciendo mis labor...
Un mazazo del destino
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Queridos amigos, seguidores del blog, hermanos del alma, hoy soy yo Leonor,
la "jefa" de Martini, su hermana, su madre, su amiga, la que os escribe con
el ...
Centro hipico Casas Novas
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Casas Novas esta situado en Arteixo A Coruña , es el gran centro hipico de
la zona, allí se celebran concursos de salto de caballos, si obserbais la
fot...
Trepadoras!
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Ahora que està llegando el buen tiempo nos gusta mucho estar fuera en el
jardìn, nos encanta subirnos a los àrboles.... es la mar de divertido!
Adesso che ...
Wordy Wednesday
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Mis amigos en Zoolatry hacen una actividad cada año llamada Wordy
Wednesday, el año pasado mi hermano estuvo en la actividad (y que bien
quedo!). De que se...
Roma.. y una pequeña escapada 1er día..
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El pasado puente de todos los Santos, y aprovechando que nuestro hijo está
cursando un Erasmus en Roma, partimos entusiasmados hacía la ciudad
eterna.. un ...
Las horas en la vida
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El otro día fregando los platos tras la cena, pensaba que las horas del
reloj tienen un diferente significado según la edad que tengas, me
explico...
Cuan...
Naturalia
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Hace poco estaba yo buscando un poco mas de información sobre el Lobo Gris
Mexicano y gratamente me encontré con el blog del Dr. Jesús Galeana
http://www.b...
Pijamas para Perritos
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Que levante la mano al que no le guste estar con ropa cómoda en casa!
Jaja!!!
Pues sí ... sofá, mantita y un pijama cálido y suave es lo mejor del mundo
p...