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domingo, 30 de marzo de 2008

Heridas

Esto que veis es algo de lo que me arrepiento mucho, realmente estaba tan ofuscado en ese momento que no lo pude evitar...

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Todo comenzó como todos los fines de semana, bien temprano, y como hacía bastante sol, papi y yo salimos dispuestos a pasar un buen rato con los amigos y disfrutar del buen tiempo primaveral -hasta que viniese algún chaparrón- mientras pudiéramos. Llegamos temprano y aún no había nadie. Pasado un tiempo no muy corto aparecieron Taco y Lola con su amito. Empecé a jugar con ellos, pero debe ser esta primavera que, desde que comenzó, me tiene algo alteradillo, por que tuve una pequeña riña con Taco, aunque éste no me hizo mucho caso, se ve que él no tenía ganas de pelea, incluso no ladró a los numerosos coches que pasaban por el parque. El caso es que yo seguí jugando con Lola hasta que apareció Rayo y entonces si que tuvimos una gran discusión. Ya sabéis que yo soy pequeño, pero mi genio es como el de mis ascendientes, los Pequineses. Así que aún en el suelo, con Rayo encima de mi gruñendo, yo sabía que aún podía ganar, pero papi no pensó eso y, sin avisarme, acudió para separarnos. Me cogió de la correa y me alzó del suelo, y fue, en ese preciso instante, en el que yo perdí completamente los estribos, creía que rayo me estaba cogiendo con sus fauces para lanzarme lejos -cosa muy probable por la diferencia de tamaño entre ambos- y me lancé a morder con todas mis ganas, si moría al menos moriría matando como los buenos guerreros pensaba para mi. Craso error, lo que mordí varias veces fue la mano salvadora, la de mi querido papá, que se enfadó muchísimo. Me castigó como nunca me habían castigado hasta entonces. Primero me riñó y me dio unos pequeños golpes en el hocico para que no volviese a morder -o eso creo que era su intención- y luego, después de lavarse como pudo las heridas en una fuente me ató y me llevó hasta casa -se había acabado el paseo-, donde estuve castigado sin moverme de mi camita hasta el paseo de la tarde. Todos estaban bastante enfadados conmigo y cada vez que me veían ponían caras de enfadados y me volvían a reñir un poquito, aunque cada vez eran menos severos. Yo estaba muy arrepentido, quería que me perdonasen, pero no me dejaban explicárselo y estuve muy triste casi todo el día. solo al salir para el paseo de la tarde, otra vez con papi, parecían más relajados, y aunque enfadados creo que mi castigo ya había acabado.

La tarde del sábado fue más tranquila, todos se extrañaron de mi comportamiento, pero como son muy buenos amigos no me dijeron nada malo y me reconfortaron del castigo, sabían que no lo había hecho con mala intención. Estuve jugando con todos, pero especialmente con Alana, cuyos amos también hicieron algunas fotos, y más tarde con Mami, una perrita bastante tranquila que solamente al final, cuando ya me iba, le entraron las ganas de jugar conmigo.

Este domingo, por la mañana estuve jugando con Otto y con Golfo, quien, por cierto, le hizo otra mordida a papi en la otra mano...¿Será que papi está pasando una racha de mala suerte con las bocas de los perros?. También llegó un nuevo amigo, Kido, pero es tan celoso de su amo que nos gruñía a todos para que él no nos acariciase. Al final se marchó un poquito mas lejos pero Golfo les acompañó y entonces todos tuvimos que ir tras ellos. Además empezó a llover y ya era tan tarde que no nos quedó otro remedio que volver a casa. Otto y su amo fueron muy amables y nos trajeron en su coche para que no nos mojáramos, fue una linda experiencia de amistad canina.

Aquí tenéis las fotos de estos dos días, espero que os gusten.

 
Eso es todo por ahora amiguitos del alma, besitos perrunos de los que ya sabéis. ¡Hasta pronto!
 
Pd: Esto que os voy a contar no lo sabe papi, no se lo digáis por favor. Cuando mordí a papi reconocí el olor a sangre y en ese momento, por unos breves instantes, me transforme en el lobo que todos llevamos dentro. Estuve a punto de perder la cabeza del todo y comerme un dedo -la sangre estaba deliciosa- pero el perro que aún hay en mi cabeza me dijo que parase o que todo iría muy mal a partir de entonces... Creo amiguitos, que es mejor actuar con la cabeza antes que dejarse llevar por los instintos que todos tenemos.

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