Estoy empezando a escribir esto recién los bipes han estallado de alegría porque alguien ha ganado en el juego de pelota... Se oyeron muchos truenos, pitidos y también algún grito de alegría. A pesar del ruido no me asusté y cuando todos se calmaron me pude esconder para empezar a escribir... pero es tan tarde que lo escribiré por partes y lo terminaré a lo largo de la semana... ¡estad atentos!.
El sábado hizo calor y, como todos lo habéis sufrido en vuestras carnes, no hace falta que os diga la longitud que alcanzaron las lenguas de los colegas en cierto momento del día. A pesar de ello la mañana no comenzó demasiado calurosa.
El más madrugador fue Otto, que nos esperó pacientemente. Al llegar parecía que no queríamos saber nada el uno del otro... no os equivoquéis, nos repartimos el trabajo de vigilancia. Yo miraba al norte y él al sur para ver quién de nuestros amigos llegaba primero.
El primero en hacerlo fue el bueno de Paul, que todavía mantiene cierto aire de timidez con los grandullones de la pandilla. Sobre todo con Coco, que fue el siguiente en aparecer y al que tuve que ir a buscar para que se acercara... ya sabéis que le pierden las margaritas y se había entretenido con una.
Coco es un buen perro a pesar de la fama de cascarrabias que arrastra cuando hay juguetes o chuches de por medio. Reclamó y consiguió unas buenas caricias de nuestros bipes, que le adoran.
También llegó Duna, a la que intenté convencer que soy un buen perro para que juegue conmigo... pero ella sigue inmune a mis encantos, aunque no desespero y sé que algún día conseguiré que juegue conmigo.
Como para entonces ya hacía bastante calor, estábamos todos los peques refugiados a las sombras que nos proporcionaban las piernas de nuestros bipes -¿por qué ellos tienen piernas y nosotros patas?, ¿os lo habéis preguntado alguna vez?, creo que es un tipo de lenguaje racista para con nosotros, un día de estos habrá que ponerle remedio-. Decidimos marcharnos a nuestras casitas. Al menos a mi me esperaba un ligero desayuno y un fresquito suelo, a la sombra, en mi habitación.
Al llegar a un parque nos encontramos un tobogán sin niños y Coco nos hizo una demostración de lo listo que es, ver el vídeo...
5 comentarios:
Que divertido aprece eso del tobogan Yogui! pero no se si yo tendria valro de tirarme por ahi eh?
Como siempre una gozada tus apseos,un lameton primo!
Dark... yo no me tiré, ni tampoco Otto, el único que lo pasaba bien era Coco que nos sorprendió a todos. Se nota que fue a la escuela perruna
Joè que bien os lo pasais colega!! tù no te tiraste? vaya.. prueba la pròxima vez, parece divertido!
Patica!
René... he de confesarte que tengo vértigo, me dan mucho miedo las alturas arf, arf, arf
Si tú lo haces prometo intentarlo la próxima vez
Patita
yogui
O tobogã parece divertido! Coco fez uma bela demonstração! Gostei dos vídeos e das fotos!
Thor
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