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sábado, 26 de enero de 2008

¿Mi primera pelea?

Hola a todos, os escribo ahora porque tengo miedo de que todo lo que me ha ocurrido hoy se me olvide y mañana no alcance a contaros ni siquiera la mitad de ello. Ha sido un día movidito, interesante y muy emocionante. Ahora mismo aún tengo la adrenalina por las nubes y el corazón me late como un fórmula 1.

Empezaré por el principio que, como todos los sábados, consiste en levantar a papi rascando la puerta de mi habitación -ya sabéis que es la cocina de mi casa-, y esperando unos minutos a que se arregle para darme el paseo matinal. Como siempre papá no tardó demasiado y enseguida comenzamos el paseo bajo un poquito de niebla, que si bien no nos impedía ver si que nos empapaba de frio. Menos mal que papi se dió cuenta y me puso el abrigo de cuadros -por otra parte el único que tengo- y así estuve calentito hasta que el sol pudo con la niebla.

Llegamos al parque dando un rodeo para evitar a los perros policía. Ya sé que son buenos y no me harán ningún daño, pero como nunca se relacionan con nosotros prefiero evitarles. Estuvimos de esa forma paseando un buen rato hasta que apareció Otto y al mismo tiempo, pero desde otro lado su primo Dragen que ha crecido muchísimo. El último en aparecer fue Coco. Una vez reunidos todos comenzamos a jugar... yo ligeramente retrasado para evitar que me pisaran en algún descuido.

Entre juego y juego Dragen empezó a querer dominarme, estaba claro que lo iba a conseguir, pero no se lo puse fácil. Entre carreras y revolcones acabé con mi abrigo hecho un asco. Papá decidió quitármelo, y así, estando más ligero, puede "pelearme" mejor con Dragen. Habéis visto que puse pelear entre comillas y es que realmente era todo parte de un juego. En realidad me sirvió como sparring, os explico: al parecer en un deporte que practican los hombres llamado boxeo algunos participantes se entrenan con otros para ser más fuertes y rápidos, y eso es lo que Dragen hizo conmigo. A estos entrenadores les llaman de esa forma tan rara.

Cuando ya nos cansamos nos separamos y volvimos sobre nuestros pasos... en realidad yo seguiría jugando todo el día, pero papá tenía hambre porque aún no había desayunado y eran cerca de las once de la mañana, Al llegar a casa no hay nada mejor que un pequeño reposo y una comida ligera para coger fuerzas para el resto del día. Mi instinto me decía que lo iba a necesitar.

Llegó el paseo vespertino... Al llegar al parque divisé a un perro que me parecía conocido, no estaba muy seguro de quién era hasta que se acercó a mi con ganas de jugar y le reconoci por el olor que todos nosotros tenemos. ¿Os acordáis de Teo?. Mi estimado amigo ha crecido y cambiado el color de su pelo. Sigue tan juguetón como siempre y ahora está mucho mas fuerte. Como Dragen me empezó a entrenar seriamente. Creo que él también intuyó le que me iba a ocurrir mas tarde. Al principio me dominaba continuamente hasta que, ya un poco cansado descubrí su punto flaco -que no os voy a decir- y a partir de ese momento la pelea-entrenamiento fue casi a la par... No os voy a mentir, siendo más fuerte y grande que yo lo de la par sobra sino fuera porque estábamos jugando. Durante nuestro juego apareció un nuevo perro. Otro Schnauzer, pero éste es como mi prima Roma, más pequeño que Teo. Los tres nos presentamos pero él no quiso jugar con nosotros, nos ignoró y se marchó con sus amos. Teo y yo continuamos jugando otro buen rato.

Cuando ya nos marchábamos a nuestras casas vi al visitante jugando y no me pude resistir correr hasta donde él estaba para presentarme mejor y ver si quería jugar conmigo. Al principio parecía que si, pero sin más comenzó la gran pelea. Como todo en esta vida, quizás comenzó por una nimiedad, pero es que hay cosas que solo consiento que me las hagan mis amigos y no desconocidos recién presentados. El juego de la dominación es demasiado íntimo como para empezar de buenas a primeras a jugar con él ¿no creéis?. Fue una pelea corta, rápida y ruidosa. No hubo heridos, quizás solo en el orgullo pues Snoopy, que asi se llama este perrito, no tuvo ninguna oportunidad para vencerme. Visto que ya eramos enemigos papá me ató con la correa y nos marchamos. Esta vez no me resistí porque había decidido que, al menos de momento, no quería ser amigo de Snoopy. Sin embargo el todavía tuvo ganas de volver a presentar batalla, y menos mal que papi estuvo atento y nos separó a tiempo porque yo estaba tan enojado que no se lo que hubiera podido pasar.

Ya de camino a casa estaba tan excitado que no me di cuenta que a mitad del trayecto estaban mis amigos Toy, Peque y Mimo. Tan ofuscado me había dejado Snoopy que nada mas verles quise seguir la pelea y comencé a ladrar. Menos mal que son tan buenos que esperaron pacientemente a que por su olor les identificara y entonces me puse tan contento que hubiera vuelto al parque para continuar jugando, pero como no podía ser decidimos quedar para mañana por la tarde -a las 16:30- en donde siempre. Si estáis leyendo esto y queréis acudir ya sabéis la hora. Os esperamos.

Hasta mañana amigos. Besazos de Yogui... y ser buenos.

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