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domingo, 20 de enero de 2008

Un week end de invierno

Yo, Yogui I, alias Colmillo Blanco, me dispongo una vez mas a relatar mis aventuras por el ancho mundo que me rodea... Mis buenos amigos de la red, éste ha sido un bonito y buen fin de semana, corto en tiempo pero no tanto en diversión. Se puede decir que hoy, al caer la tarde estoy contento porque entre otras cosas ayer estuve con mis amigos. Sí, no se perdieron ni cambiaron de casa -que es lo que más temía-, simplemente no coincidíamos porque un servidor de ustedes es demasiado madrugador, o porque ellos, mis amigos, son un poquitín vagos.
El viernes tuve un gran paseo al atarecer con mami y conocí a un Yorkshire minúsculo, más diminuto que el papá de Peque; tan pequeño es, que su nombre -creí entender- era Mico. Algo así de tamaño como Cuqui, al que por cierto vi hoy. Jugamos y debió de haber algún malentendido con nuestros papis, no entendieron nuestros juegos y acabaron separándonos. Os preguntareís si hubo ladridos, si nos mordíamos... nada de eso, estábamos jugando al conocido juego de ver quien se sube encima del otro, y según las reglas vigentes me tocaba dejarme subir por Mico -que apenás alcanzaba, todo hay que decirlo- y eso fue todo. La excusa que pusieron es que hacía frio y a pesar de que yo no quería irme tuve que acabar obedeciéndo sino quería arriesgarme a un tremendo castigo. Todavía no entiendo porque en lo mejor del juego tuvimos que marcharnos, no quisieron decirnos qué es lo que estaba mal. ¿Vosotros lo sabeís?.
El sábado estaba intranquilo, mi instinto de cazador me decía que hoy lo iba a pasar bien. El día comenzó al llamar a papi, pero en vez de venir a buscarme apareció mami y me dejó ir hasta su habitación. Ella se había vuelto a acostar y por mucho que lamía su mano no se levantaba para vestirse y sacarme a dar mi paseo matutino. Me preguntaba donde se había metido papi, hasta que me dí cuenta que estaba al otro lado de la cama... Por si no lo sabeis la cama es tan grande que caben ellos dos juntos, y Carlos, y yo y unos cuantos como yo si se lo propusieran, además es mucho más blandita que la mía y añadiré que también bastante más calentita. No se por qué tengo que dormir yo tan cerca del frio suelo cuando hay camas tan altas y con mantas tan calentitas como las que ellos usan. Un día de estos me voy a revelar.
Acababa de darme cuenta de que papi estaba al otro lado de la cama pero sin hacerme mucho caso y estaba a punto de dar un salto para meterme en ella con ellos, o a ladrar sino lo conseguía, cuando papi se dió cuenta de mis intenciones y se levantó, se arregló y salimos. Habían prometido un día expléndido, desde el principio hasta el final, pero el amanecer no fue todo lo bueno que dijeron aunque se veía que muy pronto iba a quedar todo el cielo despejado. El paseo comenzó por un camino distinto, pues ultimamente papi se aburría por el otro camino y le ha entrado el gusanillo explorador. A mi me parece bien porque así también desarrollo mis instintos perrunos y me divierto viendo y oliendo nuevas cosas. Pero al final todos los caminos conducen al parque y allí llegamos... fue decepcionante, no había nadie. Mi primera intención fue ponerme a ladrar de deseperación y a enfadarme conmigo mismo, pero me contuve e hice lo que hacemos todos los perros, a saber, oler, ver y escuchar, y esperar... y esta virtud tan perruna de la espera es la que me alegró el día y el fin de semana pues, como siempre, aparecieron, uno tras otro, mis amigos Otto, Coco y Astur. Ahora ya sabía que no se habían cambiado de casa, que no se habían perdido ni nada malo les había pasado, ahora ya estoy tranquilo.
El resto del día transcurrió como siempre, unas siestecitas, algo de juegos y unos paseítos vespertinos. No hay mucho que contar de ello.
Hoy volví a ser un poco madrugador, incluso más que ayer. Papá sin embargo se levantó esta vez con más diligencia para atender mis necesidades, aunque se le veía murmurar por lo bajo "no puede ser , si ayer le saqué a última hora de la noche, ¿Cómo puede madrugar tanto este pequeñajo?". No le dí mucha importancia porque papá, al ser mayor, se está volviendo un poco cascarrabias, o a mi eso me parece. El caso es que al ser mucho más temprano no ví a ningún amigo, y eso que estuvimos un buen rato esperándoles. Como hacía frio y ya se hacía tarde volvimos sobre nuestros pasos en dirección a nuestro querido hogar y hete aquí que cuando llegabamos apareció Otto, por lo que papi decidió que podíamos alargar el paseo un poquitito más. Bajamos al parque que visitamos por las mañanas cuando se va a trabajar y allí estuvimos otro ratito jugando y olfateando. También estaba una perrita Fox Terrier llamada Mafalda, pero al parecer estaba castigada a ir siempre atada, no porque mordiese a las personas o a los otros perros, sino porque, como Zipi, tiene tendencia a escaparse. El caso es que su visita duró muy poco tiempo. Cuando volvimos a casa ya sabía que se acababa el fin de semana. El paseo de la tarde llegaría en poco tiempo y sólo lo esperaba para poder ver a la familia de Yorkshires, pero cuando este se produjo solo vi a Cuqui, que estaba de retirada, y a Patán con el que si jugué un buen rato... cosa rara en Patán que normalmente es muy tímido y no me hacía mucho caso, pero debe ser que también estaba aburrido y decidió jugar conmigo. Cuando se fue el sol y comenzó a hacer frio nos volvimos para casa y en estas estoy contandoos lo que ocurrió a un perrito canela, bajo, herniado, trabado de patas pero de tan buen corazón que quiere ser, y espera serlo, amigo de todos vosotros.

Besitos perrunos de vuestro amigo Yogui.

Pd: Buenas noches y sed buenos.... si podeís

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