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domingo, 27 de enero de 2008

Un domingo casi perfecto

¡Vaya día!, ha sido agotador pero ha merecido la pena. ¡Ojalá todos los días fueran como este domingo!, con mucho tiempo libre para poder jugar con mis amigos... que para eso estamos creciendo y necesitamos ejercicio.

Como el sábado me levanté temprano. Gracias a que papá no es muy dormilón se levantó al oír mi llamada en la puerta. Como hacía un día espléndido no me puso el abrigo, y aunque hacía frío estaba seguro de no necesitar el dichoso abrigo por lo que agradecí a papá su valiente decisión.

Como todos los fines de semana llegué el primero al parque. No me desilusioné; me doy cuenta de que soy muy madrugador y que el resto de la pandilla acabará llegando a los pocos minutos. La espera no fue muy larga, y esta vez vino con una agradable sorpresa... si ya visteis la foto de abajo no necesito deciros más. Si, el primero en llegar fue Teo, con el que me puse a bailar de contentos que estábamos. Luego en sucesiva formación aparecieron Otto, Coco y Golfo, el labrador que vive justo enfrente del parque y que salió con su pequeño amo. Golfo está tan crecido y cambiado como Teo, pero sigue igual de juguetón que siempre.

Esta vez no hubo preparación para una pelea, Teo no se dejó ganar pero no me importó... jugamos hasta casi caer rendidos. Fue una bonita mañana de domingo.

Os dejo que veáis las fotos tranquilamente, ya sabéis hacer clic encima de ella y os llevará directamente al álbum web.

 

Ya por la tarde aunque cansado de por la mañana tenía una cita que cumplir... a las 16:30 había quedado con mis amigos los Yorkshires.

Antes de llegar me encontré con Pancho que me saludó poniéndose patas arriba -como es su costumbre-, pero iba de retirada así que no quiso bajar conmigo al parque. Ya, en el mismo parque me encontré con Atila que nos acompañó un rato hasta que cansado y sediento se marchó a su casa. En el lugar de la cita estaban Lúa y ese perro tan malhumorado y que me gruñe siempre, con muy malas intenciones por cierto. Pasados unos minutos en los que dudaba si  acercarme o echar a correr por culpa del chucho mal encarado, me decidí a saludar a Lúa al ver que le habían atado. En esas estábamos cuando aparecieron Toy, Peque y su papá Mimo... Empezamos a jugar. Todo estaba siendo perfecto -salvo por el ya mentado amigo de Lúa- cuando apareció Otto. Enseguida se convirtió en el rey de la pandilla. Ya sé que todos somos mas pequeños que Otto pero él tampoco abusó de nosotros, sino fijaros en una foto en la que se deja avasallar por todos nosotros. Otto se fijó rápidamente en Lúa y la quiso cortejar, aunque ella no se dejó. Encima su amigo empezó a ladrar y nos aturdía los oídos. Incluso le soltaron a ver si se hacía amigo de Otto, pero muy pronto nos dimos cuenta que no es un perro de fiar, siempre está malhumorado y ladrando, les pedimos que lo ataran y se lo llevaran de allí para poder continuar jugando entre nosotros. Lo ataron pero hasta que no pasó un buen rato no se marcharon. Al menos al estar atado pudimos jugar tranquilos. Podéis ver el álbum web de la tarde haciendo otra vez clic en la foto que hay a continuación.

 

Besitos de un cansado Yogui... Nos vemos y ser buenos hasta entonces.

Pd: Al marcharnos, cuando ya se iba a acostar el sol y comenzaba a enfriar, todavía nos encontramos con dos amigos mas. De uno no sé el nombre, pero la otra se llama Paty -sino entendí mal- y ya la conocía de otras veces, pero como siempre va atada y con prisas nunca he podido jugar con ella.

sábado, 26 de enero de 2008

¿Mi primera pelea?

Hola a todos, os escribo ahora porque tengo miedo de que todo lo que me ha ocurrido hoy se me olvide y mañana no alcance a contaros ni siquiera la mitad de ello. Ha sido un día movidito, interesante y muy emocionante. Ahora mismo aún tengo la adrenalina por las nubes y el corazón me late como un fórmula 1.

Empezaré por el principio que, como todos los sábados, consiste en levantar a papi rascando la puerta de mi habitación -ya sabéis que es la cocina de mi casa-, y esperando unos minutos a que se arregle para darme el paseo matinal. Como siempre papá no tardó demasiado y enseguida comenzamos el paseo bajo un poquito de niebla, que si bien no nos impedía ver si que nos empapaba de frio. Menos mal que papi se dió cuenta y me puso el abrigo de cuadros -por otra parte el único que tengo- y así estuve calentito hasta que el sol pudo con la niebla.

Llegamos al parque dando un rodeo para evitar a los perros policía. Ya sé que son buenos y no me harán ningún daño, pero como nunca se relacionan con nosotros prefiero evitarles. Estuvimos de esa forma paseando un buen rato hasta que apareció Otto y al mismo tiempo, pero desde otro lado su primo Dragen que ha crecido muchísimo. El último en aparecer fue Coco. Una vez reunidos todos comenzamos a jugar... yo ligeramente retrasado para evitar que me pisaran en algún descuido.

Entre juego y juego Dragen empezó a querer dominarme, estaba claro que lo iba a conseguir, pero no se lo puse fácil. Entre carreras y revolcones acabé con mi abrigo hecho un asco. Papá decidió quitármelo, y así, estando más ligero, puede "pelearme" mejor con Dragen. Habéis visto que puse pelear entre comillas y es que realmente era todo parte de un juego. En realidad me sirvió como sparring, os explico: al parecer en un deporte que practican los hombres llamado boxeo algunos participantes se entrenan con otros para ser más fuertes y rápidos, y eso es lo que Dragen hizo conmigo. A estos entrenadores les llaman de esa forma tan rara.

Cuando ya nos cansamos nos separamos y volvimos sobre nuestros pasos... en realidad yo seguiría jugando todo el día, pero papá tenía hambre porque aún no había desayunado y eran cerca de las once de la mañana, Al llegar a casa no hay nada mejor que un pequeño reposo y una comida ligera para coger fuerzas para el resto del día. Mi instinto me decía que lo iba a necesitar.

Llegó el paseo vespertino... Al llegar al parque divisé a un perro que me parecía conocido, no estaba muy seguro de quién era hasta que se acercó a mi con ganas de jugar y le reconoci por el olor que todos nosotros tenemos. ¿Os acordáis de Teo?. Mi estimado amigo ha crecido y cambiado el color de su pelo. Sigue tan juguetón como siempre y ahora está mucho mas fuerte. Como Dragen me empezó a entrenar seriamente. Creo que él también intuyó le que me iba a ocurrir mas tarde. Al principio me dominaba continuamente hasta que, ya un poco cansado descubrí su punto flaco -que no os voy a decir- y a partir de ese momento la pelea-entrenamiento fue casi a la par... No os voy a mentir, siendo más fuerte y grande que yo lo de la par sobra sino fuera porque estábamos jugando. Durante nuestro juego apareció un nuevo perro. Otro Schnauzer, pero éste es como mi prima Roma, más pequeño que Teo. Los tres nos presentamos pero él no quiso jugar con nosotros, nos ignoró y se marchó con sus amos. Teo y yo continuamos jugando otro buen rato.

Cuando ya nos marchábamos a nuestras casas vi al visitante jugando y no me pude resistir correr hasta donde él estaba para presentarme mejor y ver si quería jugar conmigo. Al principio parecía que si, pero sin más comenzó la gran pelea. Como todo en esta vida, quizás comenzó por una nimiedad, pero es que hay cosas que solo consiento que me las hagan mis amigos y no desconocidos recién presentados. El juego de la dominación es demasiado íntimo como para empezar de buenas a primeras a jugar con él ¿no creéis?. Fue una pelea corta, rápida y ruidosa. No hubo heridos, quizás solo en el orgullo pues Snoopy, que asi se llama este perrito, no tuvo ninguna oportunidad para vencerme. Visto que ya eramos enemigos papá me ató con la correa y nos marchamos. Esta vez no me resistí porque había decidido que, al menos de momento, no quería ser amigo de Snoopy. Sin embargo el todavía tuvo ganas de volver a presentar batalla, y menos mal que papi estuvo atento y nos separó a tiempo porque yo estaba tan enojado que no se lo que hubiera podido pasar.

Ya de camino a casa estaba tan excitado que no me di cuenta que a mitad del trayecto estaban mis amigos Toy, Peque y Mimo. Tan ofuscado me había dejado Snoopy que nada mas verles quise seguir la pelea y comencé a ladrar. Menos mal que son tan buenos que esperaron pacientemente a que por su olor les identificara y entonces me puse tan contento que hubiera vuelto al parque para continuar jugando, pero como no podía ser decidimos quedar para mañana por la tarde -a las 16:30- en donde siempre. Si estáis leyendo esto y queréis acudir ya sabéis la hora. Os esperamos.

Hasta mañana amigos. Besazos de Yogui... y ser buenos.

viernes, 25 de enero de 2008

Dudas

Muchos días han pasado desde la última vez... en principio la semana ha sido como las otras, digamos que un poquito anodina, es decir, aburrida. Esto de estar en casa solo casi todo el día sin nada que hacer, ni nadie con quien compartir el tiempo libre es, como ya dije, muy aburrido. Solamente destacar que tengo un nuevo collar, un poco más grande que el anterior por lo que me lo ponen y quitan muy fácilmente. No es que se gane mucho tiempo pero al menos parece más cómodo.

También me compraron un collar para matar a las temidas garrapatas. Yo todavía no sé muy bien como son, así que me será difícil reconocerlas cuando me tropiece con ellas, por todo ello me pregunto si el collar será eficaz. Realmente al único y temible "Garrapata" que conozco -al menos de oídas- es al pirata de los libros que lee Carlos y con el que se lo pasa muy bien. ¿Será que con este collar podré leer esos libros sin que el terrible pirata Garrapata me secuestre?. ¿Serán todas las garrapatas personajes de cuentos infantiles?. Muchas dudas que espero me ayudéis a solucionar.

Todas estas dudas no son nada con lo que mi pequeño cerebro de cachorro ha urdido últimamente. Papá ha estado estos últimos días bastante ocupado con el ordenador. Apenas me he podido acercar para ver que ocurría realmente y todo lo he tenido que deducir, como si dijéramos, entre líneas. En primer lugar han estado discutiendo amigablemente sobre la Semana Santa -otra cosa que aún no sé lo que es- y lo que iban a hacer... en realidad, donde me iban a dejar a mi. Ahí es donde me empecé a poner nervioso de verdad. ¿Se marchaban sin mi?, ¿me iban a abandonar?... Vereís, en estos días me había llegado información de un sitio donde algunos humanos abandonan a sus hijitos animales -que ellos llaman a veces mascotas- para siempre. La razón por la que hacen esto no es muy comprensible porque sé que todos nosotros nos comportamos muy bien con alguna que otra pequeñísima excepción. Afortunadamente hay algunos humanos que se encargan de buscarnos nuevos papis Ya sé que no serán lo mismo que nuestros papás verdaderos pero es un consuelo que haya gente tan buena por el mundo. Si queréis más información podéis hacer clic en el siguiente enlace "La Xana".

Otro día os contaré mas sobre lo que averigüe de esta organización pero ahora os seguiré contando de mis dudas en aquellos fatídicos instantes. Como os decía, creía que me iban a abandonar, mucho de ello tuvo la culpa Carlos que se puso muy nervioso -y yo con él-, al pensar que de verdad me iban a llevar a la tan temible "perrera municipal" -recordaba al pobre vagabundo de la película y no lo podía soportar-. También pensaba -y no sabía si esto era aún peor que lo primero- que me abandonarían en cualquier lugar alejado de aqui donde me podría morir de frío, de hambre y de tristeza. ¿Qué haría sin mi familia y amigos?. ¿Dónde iría?. ¿Que sería de mis juguetes?. ¿Se los daría a otro cachorrito más bueno que yo?, ¿Pero en qué me había portado mal para que ahora ocurriese todo esto?. Las dudas no desaparecieron cuando me enteré que solamente estaban discutiendo de donde ir de vacaciones... Entonces casi me desmayo, era un caso idéntico al que había en el folleto de esta organización. ¡Me abandonaban para irse de vacaciones porque yo les molestaba!. Aunque dolido hice de tripas corazón y no dejé que ellos se enteraran. Estaba dispuesto a ser el cachorro más valiente del mundo y a soportar todas las desgracias con hombría perruna, que uno es pequeñín pero muy valiente. Y en esas estábamos cuando, podemos decir, se hizo la luz en mi corazón. Mis desdichas no eran tales, simplemente el pensar demasiado me había jugado una mala pasada. Al parecer se iban de vacaciones y solamente estaban decidiendo donde me iban a dejar. Tenían dos soluciones, un hotel para perros o con alguien de la familia. Lo del hotel no me parece mal del todo porque tendré oportunidad de conocer a más amigos, aunque creo que realmente prefiero - y creo que va a ser así- ir con alguien de la familia porque así podré jugar con mis primas o eso espero. Ya os contaré lo que pasa al final.

En fin, por hoy no tengo mas dudas y solamente espero que las que tuve estos días no se repitan nunca más. Estoy seguro que todos me quieren como a uno más de esta familia y que nunca me dejarán realmente solo y desvalido. ¿Y qué aventuras me esperaran este  fin de semana?. os las contaré próximamente. Estar atentos. Lametazos de un cachorrito llamado Yogui que os quiere.

domingo, 20 de enero de 2008

Un week end de invierno

Yo, Yogui I, alias Colmillo Blanco, me dispongo una vez mas a relatar mis aventuras por el ancho mundo que me rodea... Mis buenos amigos de la red, éste ha sido un bonito y buen fin de semana, corto en tiempo pero no tanto en diversión. Se puede decir que hoy, al caer la tarde estoy contento porque entre otras cosas ayer estuve con mis amigos. Sí, no se perdieron ni cambiaron de casa -que es lo que más temía-, simplemente no coincidíamos porque un servidor de ustedes es demasiado madrugador, o porque ellos, mis amigos, son un poquitín vagos.
El viernes tuve un gran paseo al atarecer con mami y conocí a un Yorkshire minúsculo, más diminuto que el papá de Peque; tan pequeño es, que su nombre -creí entender- era Mico. Algo así de tamaño como Cuqui, al que por cierto vi hoy. Jugamos y debió de haber algún malentendido con nuestros papis, no entendieron nuestros juegos y acabaron separándonos. Os preguntareís si hubo ladridos, si nos mordíamos... nada de eso, estábamos jugando al conocido juego de ver quien se sube encima del otro, y según las reglas vigentes me tocaba dejarme subir por Mico -que apenás alcanzaba, todo hay que decirlo- y eso fue todo. La excusa que pusieron es que hacía frio y a pesar de que yo no quería irme tuve que acabar obedeciéndo sino quería arriesgarme a un tremendo castigo. Todavía no entiendo porque en lo mejor del juego tuvimos que marcharnos, no quisieron decirnos qué es lo que estaba mal. ¿Vosotros lo sabeís?.
El sábado estaba intranquilo, mi instinto de cazador me decía que hoy lo iba a pasar bien. El día comenzó al llamar a papi, pero en vez de venir a buscarme apareció mami y me dejó ir hasta su habitación. Ella se había vuelto a acostar y por mucho que lamía su mano no se levantaba para vestirse y sacarme a dar mi paseo matutino. Me preguntaba donde se había metido papi, hasta que me dí cuenta que estaba al otro lado de la cama... Por si no lo sabeis la cama es tan grande que caben ellos dos juntos, y Carlos, y yo y unos cuantos como yo si se lo propusieran, además es mucho más blandita que la mía y añadiré que también bastante más calentita. No se por qué tengo que dormir yo tan cerca del frio suelo cuando hay camas tan altas y con mantas tan calentitas como las que ellos usan. Un día de estos me voy a revelar.
Acababa de darme cuenta de que papi estaba al otro lado de la cama pero sin hacerme mucho caso y estaba a punto de dar un salto para meterme en ella con ellos, o a ladrar sino lo conseguía, cuando papi se dió cuenta de mis intenciones y se levantó, se arregló y salimos. Habían prometido un día expléndido, desde el principio hasta el final, pero el amanecer no fue todo lo bueno que dijeron aunque se veía que muy pronto iba a quedar todo el cielo despejado. El paseo comenzó por un camino distinto, pues ultimamente papi se aburría por el otro camino y le ha entrado el gusanillo explorador. A mi me parece bien porque así también desarrollo mis instintos perrunos y me divierto viendo y oliendo nuevas cosas. Pero al final todos los caminos conducen al parque y allí llegamos... fue decepcionante, no había nadie. Mi primera intención fue ponerme a ladrar de deseperación y a enfadarme conmigo mismo, pero me contuve e hice lo que hacemos todos los perros, a saber, oler, ver y escuchar, y esperar... y esta virtud tan perruna de la espera es la que me alegró el día y el fin de semana pues, como siempre, aparecieron, uno tras otro, mis amigos Otto, Coco y Astur. Ahora ya sabía que no se habían cambiado de casa, que no se habían perdido ni nada malo les había pasado, ahora ya estoy tranquilo.
El resto del día transcurrió como siempre, unas siestecitas, algo de juegos y unos paseítos vespertinos. No hay mucho que contar de ello.
Hoy volví a ser un poco madrugador, incluso más que ayer. Papá sin embargo se levantó esta vez con más diligencia para atender mis necesidades, aunque se le veía murmurar por lo bajo "no puede ser , si ayer le saqué a última hora de la noche, ¿Cómo puede madrugar tanto este pequeñajo?". No le dí mucha importancia porque papá, al ser mayor, se está volviendo un poco cascarrabias, o a mi eso me parece. El caso es que al ser mucho más temprano no ví a ningún amigo, y eso que estuvimos un buen rato esperándoles. Como hacía frio y ya se hacía tarde volvimos sobre nuestros pasos en dirección a nuestro querido hogar y hete aquí que cuando llegabamos apareció Otto, por lo que papi decidió que podíamos alargar el paseo un poquitito más. Bajamos al parque que visitamos por las mañanas cuando se va a trabajar y allí estuvimos otro ratito jugando y olfateando. También estaba una perrita Fox Terrier llamada Mafalda, pero al parecer estaba castigada a ir siempre atada, no porque mordiese a las personas o a los otros perros, sino porque, como Zipi, tiene tendencia a escaparse. El caso es que su visita duró muy poco tiempo. Cuando volvimos a casa ya sabía que se acababa el fin de semana. El paseo de la tarde llegaría en poco tiempo y sólo lo esperaba para poder ver a la familia de Yorkshires, pero cuando este se produjo solo vi a Cuqui, que estaba de retirada, y a Patán con el que si jugué un buen rato... cosa rara en Patán que normalmente es muy tímido y no me hacía mucho caso, pero debe ser que también estaba aburrido y decidió jugar conmigo. Cuando se fue el sol y comenzó a hacer frio nos volvimos para casa y en estas estoy contandoos lo que ocurrió a un perrito canela, bajo, herniado, trabado de patas pero de tan buen corazón que quiere ser, y espera serlo, amigo de todos vosotros.

Besitos perrunos de vuestro amigo Yogui.

Pd: Buenas noches y sed buenos.... si podeís

jueves, 17 de enero de 2008

Felicidades amiguitos

Si, felicidades a todos vosotros, a Nina, a Lincoln... y a todos los demás, porque de todos nosotros es hoy nuestro santo patrono San Antonio Abad. Yo creía que tenía que esperar a que en el calendario apareciera alguien con mi nombre, me imaginaba a San Yogui como el mejor de los patronos, que cuidaba de mi por las noches, en mis sueños.
El caso es que hoy han comenzado a darme caricias, a felicitarme. Al principio creía que era mi cumpleaños, pensaba que en la tarde me darían algún regalo junto con una tarta que tendría una velita y lo celebraría con mis amigos en el parque. Pero ya ha pasado todo el día, sigo sin veros por el parque y no ha habido ningún regalo ni ninguna velita encima de una deliciosa tarta de chocolate. Ya me parecía que aún era muy pronto para celebrar mi cumpleaños pero en ese momento de verdad que pensaba que hoy era el día. Cuando ya salí de mi engaño -aún falta un mes cortito para dicha celebración-, pregunte a mi papi y me dijo que hoy se celebraba la festividad de San Antonio Abad y que es el santo de todos los animales domésticos. Así que he ido a la Perrunopedia y me encontré con él. Es interesante porque su amiga más intima era una jabalí; los jabalies no es que sean muy guapos, limpios y normalmente nada mansos, pero esa es la historia, y hasta tal punto debe de ser cierta que en algunas parroquias -las dedicadas a San Antonio Abad- en tal día como hoy nos bendicen a todos los que nos acerquemos. Dudo mucho que luego nos dejen entrar en las iglesias pero al menos nos dejan acercarnos a esos lugares tan misteriosos para nosotros.
Luego estuve buscando por si había algún San Yogui y así tenía otra oportunidad de ser bendecido pero nada, es un nombre sin santo por lo que he marcado ya esta fecha en el calendario para acordarme el próximo año de San Antonio, el amiguín de los animales.
Espero que lo hayais pasado bien y contadme si os han acercado a alguna iglesia para que os bendigan. Creo que cuando nos bendicen nos mojan con un agua especial que hay en las iglesias y sale uno más bueno y amable de lo que entró. Debe ser algo fascinante, ya me contareis.

Besitos de Yogui y una vez mas FELICIDADES...

lunes, 14 de enero de 2008

Fin de semana monótono

Sigo preocupado, ¿Cómo no lo voy a estar si sigo sin ver a mis amiguitos? Me pregunto donde se habrán metido porque no les he visto en todo el fin de semana, ni por la mañana ni por la tarde-noche... Bueno, en realidad si he visto a Atila -el domingo por la mañana- y jugamos un poquitín. Él se marchaba cuando llegué al parque, asi que solamente me embarré un poco pero lo suficiente para que mamá nos echara un pequeño discurso al llegar a casa. Papá asumió toda la responsabilidad y le respondió que hasta un cachorrito tan bueno como yo tiene derecho a llenarse de barro de vez en cuando mientras juega y se divierte... Cada vez quiero más a mi papá, pero no os confundais, también quiero mucho a mamá pero es que es tan tan tan... creo que a veces no nos comprende, me refiero a los varones de la familia. Carlos ha estado un poco celosito de mi estos días, pero entre amigos, más que hermanos que somos, todo se arregla tarde o temprano.
En fin que ha sido un fin de semana más aburrido de lo que esperaba. Solamente estuve jugando con una nueva perrita en el parque. Aún no se como se llama porque corría mucho detrás de su amo -hacía footing como el dueño de Atila- y yo no corría tanto como ella. No me dió tiempo a preguntarle como se llamaba y si volvería al parque algún que otro día... Espero que sí, ya que es como de mi tamaño y tan blanca como Nina...¡Ay! ¿Donde estará mi amor platónico? Hace tanto tiempo que no la veo que ya casi no recuerdo como es... A veces viene algo de su olor por el aire pero cuando llego en frente de su casa ya no está y me muero de pena...
Espero que comprendais que hoy soy muy parco en palabras pero no estoy muy inspirado. La verdad es que fines de semana como éste no ayudan para nada. Así que me despido por hoy. Besitos de Yogui que os quiere.

Pd: ¿Habeís visto la carta que me escribió Baltasar? Desde luego que les quiero y espero que el próximo año vengan otra vez. Voy a ser todo lo bueno que me sea posible para que estén contentos conmigo. Desde aqui les mando un enorme beso perruno, de esos que llevan lengua y algo de babitas: Arf, Arf, Arf.... ;-D

viernes, 11 de enero de 2008

Se acabó

Hola de nuevo, ¿Como estais?

Ya ha pasado casi una semana y todavía estoy un poco aturdido por las emociones. Al final me recuperé bastante bien, un poquitín decepcionado -ya lo sabeis- pero con mucha ilusión por el nuevo año. Esta última semana el que estuvo un poco malito ha sido Carlos, que como yo, tuvo náuseas y vómitos durante una noche... y hubiera vuelto al cole al día siguiente pero también tenía fiebre. Yo quería quedarme con él para cuidarle pero papá le llevó con sus abuelos dejándome a mi solo, estuve intranquilo hasta que volvieron porque creía que le habían llevado a un sitio que llaman hospital y del que, al parecer, no todos vuelven... me entran escalofrios cada vez que me paro a pensar en la posibilidad de que Carlos se quedase en ese lugar y no volviese con nosotros. El caso es que ya ha pasado, Carlos está mejor y hoy a vuelto al cole... Todavía pienso en que mi regalo de Reyes tenía que haber sido ir al cole con Carlos, aún no comprendo por qué no ha sido así. Algún día espero que Baltasar me lo explique en persona.

Estos dias han sido algo confusos, aún no he visto a mis amigos de siempre pero al menos he jugado con algunos nuevos como una perrita llamada Cala, como mi prima, con la que creo que me voy a llevar muy bien. Papá no hizo ninguna foto de ella por lo que os la describiré un poquito: Blanca, con mucho pelo rizado y algo largo que le tapa hasta los ojos -me pregunto como verá- un pelín más alta y mucho más rápida que yo -la verdad es que no hace falta mucho para serlo-. También estuvimos jugando con mi querídísima amiga Lana, pero como es también mucho más rápida que yo opté por esperar a que ella diese la vuelta cada vez que se escapaba de mi. Como siempre me tenía como hacen en ciertas carreras, es decir, como un obstáculo que hay que saltar para ganar, y suerte que lo hace muy bien por que sino estaría rodando una y otra vez por el suelo.

En la fiesta del fin de año hay una costumbre que se me olvidó comentaros. Lo digo porque papá puso una foto en que, al revisarl,a me dí cuenta que si no os la comento os llevaría a engaño. En primer lugar deciros que justo cuando ellos creen que va a terminar un año y comenzar el siguiente se ponen todos en pie o sentados pero mirando a la televisión donde aparece un reloj con campanas y con doce uvas en sus manos. Entonces, al dar las doce -como en los cuentos de hadas- se ponen como locos a comer esas uvas... a razón de una uva por campanada. y justo cuando terminan de comerselas empiezan a gritar, a saltar , abrazarse y besarse como locos. Fue en ese momento en que me asusté y me escondí debajo de una silla. Imaginaros lo que me hubiera ocurrido si me hubiera quedado entre todos ellos con el jaleo que montaron... ahora sería yo el que estaría en un hospital para perritos. Como os imaginais la foto es la que pone "escondido", yo que soy mas valiente que el Guerra -algún día tendré que investigar quién era ese tal Guerra que dió nombre a una expresión-.

También tengo muchas otras cosas en el tintero pero lo dejo para el fin de semana, que ya está cerquita, y a lo mejor me pasan muchas otras nuevas y emocionantes cosas que contaros.
Morreitos de Yogui.

lunes, 7 de enero de 2008

Confundido

Buenas noches queridos amigos.
Estoy un poco confundido, pero lo primero es pediros disculpas por teneros tan abandonados estos días. Si, no pude escribiros porque después del año nuevo estuve malito. Yo pensaba que eran nervios por la pronta llegada de sus majestades los Reyes Magos, pero al parecer fueron otras cosas las que me tuvieron un poquitín pachucho. Entre otras el sumo estress que me supuso transnochar toda la noche del 1 de enero y la indigestión por la abundante comida que tomé. Todo junto hizo que mi pequeño estómago se rebelara y me tuviera postergado durante unos cuantos días sin casi poder moverme. La primera de las noches fue la mas horrible, estuve vomitando cada dos horas -mami me llevó a dormir a su habitación porque estaba muy preocupada- , y eso que no tenía nada en el estómago, luego la cosa fue mejorando pero poquito a poquito. Estuve unos dos días sin comer nada de nada, a dieta absoluta por prescripción de mamá, que de esto sabe más que papi -a pesar de que él es médico-, y porque yo tampoco podía comer nada, me daban náuseas solo acercarme a oler la comida. Así que me he quedado en los huesos y si ya era poca cosa pues imaginaros como estoy ahora. Sabed que estuvieron a punto de llevarme al veterinario -ese médico de perritos que me cae tan "simpático"- para que me hospitalizaran si era necesario. Yo no quería pero no podía decir que no ya que al ser un bebé perrito apenás cuento para tomar decisiones.
Pues lo de confundido es por varios motivos: El primero de ellos es que apenas he hablado con mis amigos del parque. No es porque estuviera malito, sino porque una vez que me encontré con fuerzas para salir a dar paseos cada vez más grandes no he coincidido con casi ninguno, y con los que me encontraba solo tenía unos muy breves encuentros que no satisfacían, para nada, mis enormes ganas de jugar. El caso es que no sé donde se han metido todos estos días, a veces pensaba que no los volvería a ver nunca más, hasta que les divisaba a lo lejos y nos saludábamos durante un ratito. Creo que todo ha sido culpa de estas fechas que han tenido a todo el mundo un poco loco y espero que, a partir del próximo fin de semana, las cosas vuelvan a ser como antes y poder jugar con todos ellos como veníamos haciendo normalmente.
El segundo motivo es por los Reyes Magos. Yo creía que si Papá Noel era uno solo y me había traído unos cuantos regalos, los Reyes se portarían incluso mejor. Al final solo me dejaron unos huesitos de los que me gustan a mi. Entonces pensé que a lo mejor es que solamente había pasado uno de ellos, quizás Baltasar, y que los otros dos lo harían un día de estos. No ha sido así. Hoy papá y Carlos se han encargado de sacarme de mi error al comenzar a recoger todos los adornos que pusieron para estas fiestas. Lo metieron todo en cajas, incluso el árbol, y lo bajaron todo al trastero donde, al parecer, se van a quedar hasta el próximo año. Asi que si tres Reyes Magos traen menos regalos que un solo Papá Noel creo que de ahora en adelante me haré seguidor del segundo, y de Baltasar que aún me cae muy bien porque estoy seguro que ha sido él quien se ha acordado de mi. Además, hay que tener en cuenta que papá Noel llega primero con lo que los regalos los tendré mucho antes que con los Reyes Magos... de todas formas, pensándolo bien, como es la primera vez que me visitan les voy a dar otra oportunidad, espero que el próximo año se porten un poquitín mejor que éste. ¿A vosotros os ha pasado lo mismo?.
Bueno, como aún estoy ligeramente convaleciente no tengo muchas fuerzas para seguir escribiendo, espero ser un poco más "locuaz" al escribir la próxima vez.
Lametazos de Yogui que os quiere.

miércoles, 2 de enero de 2008

Feliz 2008

Buenos días en este nuevo año... Habría querido escribiros ayer, cuando llegamos de la celebración, pero estaba tan cansado que apenas me sostenían mis patitas y pensé que era mejor descansar y poner todo en orden para luego poder contaroslo todo, eso si, despacito y con muchísima calma. ¿Empezamos?
El lunes por la tarde, después del paseo -solo me pude despedir de Mickey-, una vez cargadas las maletas en el coche, nos subimos todos y salimos muy contentos a la fiesta. Yo tengo que confesaros que estaba un pelín nervioso. Esto de ver hacer las maletas y que le cojan a uno la cama sin decirle a donde va es suficiente para poner nervioso al espíritu más templado.
Como ya he crecido bastante y apenas tengo espacio en el transportín mamá decidió que iba a ir con ella en el asiento del coche, eso si, atado para no molestar a nadie. No es que el suelo del coche esté mal. La alfombra no es todo lo mullidita que una querría pero al menos hay una pequeña salida de aire para la calefacción y el aire frio lo que le convierte a ese sitio en un lugar privilegiado.
Después de un trayecto no muy largo -creo que apenas tres cuartos de hora- y sin que nadie se marease, aunque en los últimos kilómetros mi hermanito protestó mucho por las curvas, llegamos al pueblo. Estaban todos esperándonos y todos quisieron darme muchos mimos, especialmente los niños. Yo ya conocía a Héctor, pero había unos cuantos mas que se portaron muy bien conmigo.
Lo primero que hice fue reconocer el lugar y localizar donde me ponían mi cama para asi echar una pequeña cabezadita. Pero lo que ocurrió es que se hizo muy pronto de noche y los niños se pusieron a cenar enseguida... y yo con ellos. Un arroz -que ellos llaman paella- con conejito y pollo que estaba de rechupete. Después de cenar los pequeños, en una mesa mucho mas grande se sentaron los mayores, y yo tuve que hacer un pequeño esfuerzo y volver a cenar con ellos -el menú era el mismo- y volví a relamerme con el conejito y el pollito que nos sirvieron de alimento. Gracias Arturo por esta comida tan rica.
Después de cenar los mayores todos se pusieron como locos. Empezaron a poner música a todo volumen y a moverse como locos. Montaron un guirigay de no te menees. Al parecer es lo normal en estas fechas y le llaman cotillón. El caso es que esta fiesta solo se celebra una vez cada año -supongo que como el resto de las fiestas-, pero aqui se exíge que todo el mundo lo pase bien. Pues he de deciros que al principio si lo pasé bien, pero luego se hizo muy tarde y la fiesta continuaba y nadie se iba a dormir y yo estaba hartito. Me pusieron unos cojines y me daban mimos y yo quería dormir pero al final siempre me despertaba alguien... ya muy tarde, casi al amanecer decidieron irse a la cama. Todos dijeron que los niños nos portamos muy bien, especialmente yo.
Se hicieron muchas fotos, pero papá me censuró en las que yo no salgo asi que solo hay unas poquitas, lo siento.

Fin de año en Teverga


Al día siguiente, después de desayunar, papá me llevó de paseo para conocer el pueblo. Estaba todo en calma. No parecía que alli viviera nadie... y hacía mucho frio asi que aunque en un primer momento nos acompañó Mateo, el hermano de Héctor, que nos enseñó un camino a través del rio enseguida quedamos solos y fuimos de exploración. Llegamos a un lugar algo soleado donde al parecer había una vieja mina de carbón. Yo me puse muy contento porque tengo entendido que donde hay carbón puede haber huesos de dinosaurios. Algún rastro olí pero no pude descubrir nada. Después de pasear durante otro buen rato descendimos buscando otra vez el pueblo y cuando llegamos estaban esperándonos para dar otro paseo, pero esta vez en coche. Papá tuvo que quitar todo el hielo que se había acumulado en los cristales del coche y se quejó un poquitín del frio. Cuando todo estuvo preparado volvimos a montar en el coche y salimos de excursión. Tampoco puedo deciros por donde fuimos, lo único que se es que llegamos a un sitio que se notaba que estaba muy alto. Solo olía a naturaleza y eso era como un regalo del cielo. Me dejaron suelto y yo corría de aqui para allá, pero siempre vigilando que no se me despistara ninguno, y comenzamos a subir. No estabamos para muchos trotes, o sea que lo de subir tampoco fue para tanto, pero al menos durante una horita larga estuvimos respirando aire de la montaña. Nos hicimos fotos... ya las veréis.
Después vino el descenso y ya casi al llegar carlos tuvo que bajarse del coche y pasear un rato porque decía que estaba mareado. Yo también quería salir peor no me dejaron. A partir de ese momento empecá a portarme un poquitín mal, pero estaba desquiciado, sin dormir, sin comer mi pienso. Quería volver a casa, pero volvimos a la casa de la fiesta y todos empezaron a comer una carne que estaba riquísima, al parecer de un pariente muy cercano de los cerdo. Me dieron algo y fue definitivo. Empecé a ladrar para que se levantaran y vovlver a casa. Estaba cansado y tenía frio, que os voy a contar, ya soy un perro de ciudad. Aún se tiraron de tertulia un buen rato hasta que logré convencerles que nos fueramos y así con las prisas se dejaron unas cuantas cosas olvidadas que hoy tendrá que ir papá a recoger. Asi que ya podéis comprender que al llegar a casa lo primero que hice fue comprobar queponían mi cama en su sitio y echarme a dormir.
Bueno, a continuación tenéis las fotos de este primer día del año, solo unas pocas, el resto voy a ver si las pirateo de algún lugar para poder enseñaroslas porque papá las tiene censuradas.

Año Nuevo


Besos de Yogui, los primeros del 2008
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