¿Ya os lo imagináis?. Pues resulta que hoy avisé a papá, por la mañana, como todos los fines de semana y, después de levantarse y arreglarse a toda prisa, salimos a lo que era una magnífica y soleada mañana... y qué frio, 0,5ºC. Toda la hierba estabá helada y fria. El agua de la lluvia se había congelado, incluso del aire que me salía por la nariz al respirar salian gotitas de hielo... tuve miedo de que se me congelara la boca y la lengua y no pudiera volver a ladrar ni a dar besitos de los mios... Si me estaba un ratito quieto empezaba a tiritar. Esto del frio es un poco traumático para un cachorrito como yo, pero dejémonos de quejarnos del frio y vayamos a lo que realmente os interesa... el paseo:
Ibamos paseando por el camino de siempre, como todos los fines de semana, y nos encontramos, ya de vuelta, a Coco. Me imagino que tenía prisa porque no es normal que salga tan temprano. El próximo día que me cruce con él, espero que me cuente algo y si puedo os lo contaré a vosotros, aunque es tan callado para sus temas personales que me será dificil sacarle algo. ¿Soy un poco cotilla, no?.
Cuando llegábamos al parque apareció el segundo de mis congéneres de cuatro patas. Es un buen Carlino llamado Atila, de color marrón oscuro y ligeramente atigrado. Tiene unos 8 meses de edad, o sea, que nos llevamos a las mil maravillas. Lo que ocurre es que en principio iba en dirección contraria a la mia y con prisa por lo que ni siquiera nos saludamos como Dios manda.
Así que, una vez que llegué al frio y helado parque me encontré solo, sin nadie con quien jugar y echar unas carreritas para calentar. Si, es cierto que alrededor del parque, y por espacio de una media hora estuvo Atila corriendo con su amo -footing creo que lo llaman también-, pero para no molestarles mientras lo hacían papá encontró un palo y estuvimos jugando los dos juntos. Cuando Atila se canso de correr, entonces si nos pudimos saludar y jugamos durante un buen rato hasta que nos cansamos y el amo de Atila decidió que ya era hora de volver a casa, aunque antes nos dijo a las horas a las que solía salir por la tarde por si nos animábamos y así podríamos volver a jugar.
Bueno ahí tenéis las fotos del buenazo de Atila, disfrutadlas:
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Atila |
Al poco de marchar Atila llegaron mis queridísimos amigos Otto y Astur por lo que papá prolongó nuestra estancia un poquito más. Vamos, que llegamos a desayunar casi a la hora del aperitivo del medio día, pero estuvo bien el paseo ¡qué carajo! (huy, perdonad la expresión, pero me salió del alma y no pude reprimirla).
Bueno, por ahora eso es todo, intentaré escribiros algo más hoy por la tarde o mañana a lo largo del día. Besitos cariñosos de Yogui.
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